Y pasarán interminables las noches y los días reflejándose en los espejos quebrados de mis ojos. Nacerán ocasos, morirán alboradas como simples manojos de tiempo sin sentido.
Y de nuevo mis manos, ansiosas y desesperadas, se hundirán como suicidas en pasados tormentosos buscando encontrar palabras aun no envejecidas para que yo pueda continuar escribiendo estos dolores viejos pero renovados siempre en llantos nuevos.