
El V Encuentro Nacional de Catalogación se realizó los días 4 y 5 de agosto de 2026 en Bogotá, con actividades presenciales en la Biblioteca Nacional de Colombia y la Biblioteca Luis Hernán Linares Ángel de Uninpahu, además de participación virtual. Convocado para fortalecer la catalogación y la gestión de metadatos, el encuentro mostró que describir una colección no es una operación neutral: de esa labor depende qué contenidos pueden encontrarse, quiénes acceden a ellos y qué información sustenta las decisiones de las bibliotecas.
La agenda reunió a especialistas, profesionales de la información, académicos y estudiantes alrededor de tres asuntos principales: las estrategias de descripción bibliográfica para públicos infantiles y juveniles, la construcción de metadatos inclusivos y el empleo de la analítica en unidades de información. De esta manera, el encuentro amplió la conversación más allá de los procedimientos técnicos y situó la catalogación dentro de los debates sobre derechos culturales, inclusión y políticas públicas.
Uno de los momentos centrales de la primera jornada fue la conferencia de apertura “Primera infancia y derechos: cómo crear políticas, espacios, contenidos y mediaciones con sentido”. La conversación estuvo a cargo de Jeimy Hernández, directora técnica de Lectura, Escritura y Oralidad del Cerlalc, y Paula Larraín, representante del Sistema Nacional de Bibliotecas Públicas de Chile. La intervención quedó registrada en la transmisión oficial de la Biblioteca Nacional de Colombia.
El punto de partida fue contundente: las niñas y los niños no pueden ser considerados únicamente receptores de servicios bibliotecarios, sino sujetos de derechos. En su anuncio institucional, el Cerlalc sostuvo que “la primera infancia requiere políticas, espacios y mediaciones que garanticen el ejercicio de sus derechos”. Esta perspectiva desplaza la discusión desde la simple disponibilidad de libros hacia las condiciones que permiten descubrirlos, interpretarlos y apropiarse de ellos. El Cerlalc vinculó expresamente esta reflexión con la lectura, la escritura y la oralidad.
En ese contexto, la descripción bibliográfica cobra una dimensión cultural. La forma de clasificar, nombrar y relacionar los contenidos infantiles y juveniles puede favorecer su descubrimiento o mantenerlos ocultos dentro de catálogos difíciles de consultar. El reto no consiste solamente en producir registros correctos, sino en elaborar descripciones comprensibles y pertinentes para las comunidades a las que sirven las bibliotecas.

Metadatos y primera infancia: el V Encuentro Nacional de Catalogación puso el acceso en el centro
La línea dedicada a los metadatos inclusivos profundizó esa pregunta. Describir una colección implica tomar decisiones sobre lenguajes, categorías y formas de representación. Por ello, la programación propuso examinar cómo los metadatos pueden reducir barreras y responder a públicos diversos, sin perder precisión técnica. La inclusión aparece así desde el momento mismo en que la información se organiza, mucho antes de que una persona llegue al estante o escriba una búsqueda en el catálogo.
El encuentro también abordó la relación entre metadatos y analítica. La información organizada permite reconocer comportamientos de consulta, necesidades de las comunidades y vacíos en las colecciones. Empleada responsablemente, puede aportar evidencia para orientar adquisiciones, servicios, programas de lectura y estrategias de acceso. La catalogación deja entonces de funcionar exclusivamente como inventario y se convierte en una infraestructura para la gestión cultural.
La participación de Uninpahu como institución aliada fortaleció el componente académico y formativo del encuentro. La institución destacó la presencia de expertos, docentes y estudiantes, así como el intercambio de experiencias sobre las transformaciones del campo bibliotecológico.
Hasta el 8 de agosto, las entidades organizadoras no habían publicado una relatoría final ni resoluciones derivadas del encuentro. Por ello, no es posible atribuirle compromisos institucionales específicos. Su principal resultado verificable fue haber conectado tres dimensiones que con frecuencia se examinan por separado: la organización técnica de la información, el ejercicio de los derechos culturales desde la primera infancia y el uso de datos para tomar decisiones.
El V Encuentro Nacional de Catalogación recordó, en suma, que los metadatos también expresan una política cultural. Cuando una biblioteca describe con precisión, inclusión y sentido, no solo ordena documentos: construye caminos para que distintas comunidades puedan encontrarse con el conocimiento.






