

La champeta nació en la década de 1970 en los barrios populares y afrodescendientes de Cartagena, como una expresión musical ligada a las raíces africanas, la resistencia cultural y la vida comunitaria. Con el paso de las décadas, el género trascendió las fronteras regionales y se consolidó como una de las expresiones musicales más representativas de Colombia.Durante muchos años, la champeta permaneció asociada principalmente a la región Caribe. Sin embargo, el crecimiento de las redes sociales, las plataformas digitales y las nuevas dinámicas culturales han permitido que el género encuentre nuevos públicos en ciudades del interior del país, especialmente en Bogotá, donde hoy existe un creciente consumo y apropiación de esta música.
Más que un concierto, el festival representa un espacio de reconocimiento para la champeta como una de las expresiones culturales más poderosas del Caribe colombiano. Nacida en barrios populares de ciudades como Cartagena y Barranquilla, la champeta ha pasado de ser un ritmo marginado a convertirse en símbolo de identidad, resistencia y orgullo cultural. Hoy, eventos como Champetiza Fest evidencian cómo este género ha conquistado escenarios nacionales e internacionales.
El cartel de esta edición reúne a más de 30 artistas y DJs, incluyendo figuras destacadas como Kevin Flórez, Zaider, Luister La Voz y La Factoría, además de picós en vivo y propuestas urbanas y afrobeat que conectan distintas generaciones y sonidos del Caribe.
Uno de los aspectos más relevantes del festival es su capacidad para llevar la cultura costeña al centro del país. Bogotá, históricamente asociada a otros circuitos musicales, se transforma por un día en un escenario donde convergen bailes, estéticas, lenguajes populares y tradiciones sonoras afrodescendientes. Este tipo de encuentros fortalece la diversidad cultural colombiana y permite que nuevos públicos comprendan el valor histórico y social de la champeta.
Los organizadores destacan que el evento busca consolidar el género dentro del circuito global de la música urbana y proyectar a los artistas colombianos hacia nuevas audiencias internacionales. Además, se estima una asistencia superior a las 6.000 personas, confirmando el crecimiento de la champeta como fenómeno cultural y económico.
La presencia de los tradicionales picós también ocupa un lugar central en el festival. Estos sistemas de sonido, característicos de la cultura popular caribeña, son patrimonio vivo de las fiestas barriales y representan una memoria colectiva ligada a la música africana y antillana que dio origen a la champeta moderna. En Champetiza Fest, los picós no son solo acompañamiento técnico: son protagonistas de una tradición cultural profundamente arraigada en la identidad colombiana.
Champetiza Fest Vol. 3 demuestra que la cultura popular sigue siendo uno de los motores más fuertes de creación artística en Colombia. El festival confirma que la champeta no es una moda pasajera, sino una manifestación cultural capaz de unir territorios, generaciones y memorias a través del ritmo y el baile.
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