
La mediación lectora para la primera infancia se ha consolidado como una herramienta cultural y educativa para acercar a bebés, niñas y niños al lenguaje, los libros y las experiencias estéticas desde los primeros años. Diversas iniciativas institucionales en América Latina han desarrollado talleres y programas dirigidos a familias, docentes, bibliotecarios y personas cuidadoras, con una idea central: formar lectores no comienza necesariamente cuando se aprende a descifrar palabras, sino mucho antes, mediante la oralidad, las imágenes, el juego, el movimiento y el vínculo afectivo.

Leer antes de aprender a leer
Hablar de mediación lectora en primera infancia supone ampliar la idea tradicional de lectura. En Bogotá, por ejemplo, el programa “Leo con mi bebé”, de la Red Distrital de Bibliotecas Públicas, plantea acercamientos a la oralidad, los libros y la interpretación de palabras, imágenes, sonidos, movimientos, colores, texturas y emociones desde los primeros meses de vida. La propuesta incorpora lectura en voz alta, canto, movimiento, instalaciones artísticas y juego no estructurado.
Esta perspectiva reconoce a niñas y niños como protagonistas de sus experiencias culturales. El libro no aparece únicamente como una herramienta para enseñar a leer, sino como un objeto que puede provocar curiosidad, conversación, exploración y encuentro.
Los talleres de mediación lectora están dirigidos precisamente a quienes cumplen el papel de puente entre la infancia y los textos. Una experiencia desarrollada por la Biblioteca Regional de Valparaíso, en Chile, estuvo destinada a familias, docentes, bibliotecarios y cuidadores, y propuso trabajar con niñas y niños de 0 a 3 años mediante sonidos, rimas, colores y texturas. La actividad incluyó nanas y rimas para estimular el habla y propuestas relacionadas con el movimiento y el descubrimiento del entorno.
En Uruguay, el Ministerio de Educación y Cultura también ha desarrollado formación específica en mediación lectora en la primera infancia. Su propuesta plantea reflexionar sobre la importancia de la lectura y de la palabra entregada con afecto en el desarrollo infantil, así como sobre las prácticas que permiten acompañar a niñas y niños en la construcción de sus propios caminos lectores.
Mediación lectora para primera infancia: el arte de acercar los libros desde los primeros años
La formación de mediadores adquiere así una dimensión estratégica: no se trata solamente de recomendar determinados libros, sino de comprender cómo crear experiencias lectoras significativas.
Literatura, juego y vínculo afectivo
La mediación lectora puede convertir una sesión de lectura en una experiencia multisensorial. La voz, el ritmo, el silencio, las ilustraciones, los gestos y el movimiento forman parte de la relación con la literatura.
Un ejemplo institucional de esta perspectiva aparece en experiencias desarrolladas por la Universidad de O’Higgins y la Biblioteca Comunitaria Cambalache, donde se trabajó con un enfoque no adultocéntrico que buscaba que bebés, niñas y niños fueran protagonistas de sus propias experiencias, mediante materiales artísticos y espacios de libre exploración.
La evidencia institucional también muestra que estas iniciativas pueden adquirir continuidad y estructura. En 2023, el Ministerio de Educación y Cultura de Uruguay informó que 90 personas realizaron un curso de mediación lectora en primera infancia y que 70 lo finalizaron, después de 16 semanas de formación.
Una política cultural desde los primeros años

La discusión trasciende el ámbito educativo. Las bibliotecas públicas pueden desempeñar un papel fundamental en la garantía de los derechos culturales de la primera infancia. La documentación oficial de Bogotá señala que programas como “Leo con mi bebé” buscan vincular tempranamente a niñas y niños con las bibliotecas, promover su participación y proporcionar herramientas a las personas cuidadoras para reproducir las experiencias de mediación en la vida cotidiana.
En mayo de 2026, el Ministerio de Educación y Cultura de Uruguay publicó además una sistematización de prácticas de mediación a la lectura en primera infancia, una señal de que este campo continúa desarrollándose como parte de las políticas de lectura, escritura y oralidad. Más que enseñar a leer, la mediación lectora busca crear las condiciones para que niñas y niños descubran que leer puede ser una experiencia de placer, imaginación, expresión y relación con otras personas. En ese sentido, cada cuento compartido, cada canción y cada conversación alrededor de un libro pueden constituir una primera puerta de entrada a la cultura escrita y a la vida cultural.







