
El intérprete bogotano participó en decenas de producciones emblemáticas de la televisión, el cine y el teatro colombiano. Su carrera, iniciada en la infancia, estuvo marcada por personajes memorables y una permanente dedicación a las artes escénicas.

La actuación colombiana despide a una de sus figuras más representativas. El actor Waldo Urrego, reconocido por su participación en numerosas producciones de televisión, cine y teatro, falleció a los 80 años, poniendo fin a una trayectoria artística que se extendió por más de seis décadas y que dejó una huella profunda en la historia de la interpretación en el país.
La noticia fue confirmada por personas cercanas a su entorno familiar. De acuerdo con la información conocida hasta el momento, el artista habría sufrido un infarto durante la semana anterior, situación que deterioró su estado de salud hasta producirse su fallecimiento en la madrugada del sábado 27 de junio. La familia ha optado por mantener los detalles del deceso en el ámbito privado.
Con su partida desaparece uno de los actores de carácter más sólidos de la televisión nacional, recordado tanto por interpretar villanos inolvidables como por su versatilidad para asumir personajes dramáticos, históricos y populares.
Más de 60 años dedicados al arte dramático
Nacido en Bogotá el 22 de julio de 1945, Waldo Urrego encontró desde muy temprano una conexión con el mundo de la actuación. Aunque vio la luz en la capital del país, pasó buena parte de su infancia y juventud en Quibdó, ciudad donde comenzó a descubrir su vocación artística.
Su recorrido personal también lo llevó a vivir en ciudades como Manizales, Chaparral (Tolima) y Puerto Berrío (Antioquia), experiencias que enriquecieron su visión del país y que, con el paso del tiempo, alimentarían la profundidad de muchos de sus personajes.
Su primer acercamiento a la televisión ocurrió cuando apenas tenía ocho años, al participar en una de las primeras producciones dramáticas realizadas en Colombia. Sin embargo, fue hacia los 17 años cuando decidió asumir la actuación como proyecto de vida.
Una generación que construyó la televisión colombiana
Urrego hizo parte de una generación de intérpretes que contribuyó decisivamente a consolidar la industria audiovisual del país.
Su formación incluyó el reconocido Teleteatro dirigido por Bernardo Romero, espacio considerado una verdadera escuela para varias de las figuras más importantes de la actuación colombiana.
Posteriormente integró el histórico Teatro Popular de Bogotá (TPB), donde compartió escenario con actores que más tarde se convertirían en referentes nacionales.
Esa sólida formación teatral le permitió desarrollar un estilo interpretativo basado en la disciplina, la construcción psicológica de los personajes y una notable capacidad para transitar entre distintos registros dramáticos.
El inolvidable Cuéllar de Amar y vivir
Aunque su carrera reunió decenas de producciones, uno de los personajes que marcó definitivamente su reconocimiento público fue Cuéllar, el antagonista de la recordada serie Amar y vivir, emitida durante la década de 1980.
Su interpretación convirtió al personaje en uno de los villanos más recordados por los televidentes colombianos gracias a una actuación intensa, sobria y alejada de los estereotipos.
Ese papel consolidó su presencia en la televisión nacional y abrió la puerta para una larga lista de producciones que lo mantuvieron vigente durante varias décadas.
Una filmografía que recorre la historia de la televisión nacional
El nombre de Waldo Urrego aparece asociado a buena parte de las producciones que marcaron la evolución de la ficción colombiana.
Desde finales de la década de 1970 participó en títulos como La maraña, Rojo y negro, Manuelita Sáenz, Lejos del nido, La cosecha y La agonía del difunto, entre muchas otras producciones que evidenciaban la creciente madurez de la televisión nacional.
Durante las décadas siguientes su presencia fue constante en series y telenovelas que hoy forman parte del patrimonio audiovisual colombiano.
Entre ellas destacan:
- Los cuervos
- La intrusa
- La casa de las dos palmas
- La vorágine
- Los Victorinos
- Solo una mujer
- La mujer del presidente
- La guerra de las rosas
- Hasta que la plata nos separe
- Tiempo final
- El cartel
- El cartel 2
- Alias el Mexicano
- Garzón
- Bazurto
- Esmeraldas
- El paseo 5
La diversidad de estos proyectos refleja su capacidad para adaptarse a diferentes épocas, formatos y estilos narrativos, desde el drama histórico hasta la comedia y el cine comercial.
El teatro, su gran escuela
Aunque el público lo identificó principalmente por su trabajo en televisión, Waldo Urrego nunca abandonó el teatro.
Después de su paso por el Teatro Popular de Bogotá, desarrolló una intensa actividad escénica junto al Teatro Nacional, donde compartió escenario con la reconocida gestora cultural Fanny Mikey, figura fundamental para el desarrollo del teatro colombiano contemporáneo.
También hizo parte del Teatro Santafé, donde participó en montajes de clásicos universales como Yerma, bajo la dirección de Jaime Arturo Gómez.
Para Urrego, el escenario siempre fue el espacio donde el oficio del actor encontraba su mayor exigencia artística.
Un artista que permaneció activo hasta sus últimos años
Lejos de retirarse, el actor continuó vinculado a las artes escénicas incluso durante los últimos años de su vida.
En 2025 participó en la obra El rabo entre las piernas, presentada en el Teatro Santander de Bucaramanga, y posteriormente integró el elenco de La culebra, escrita y dirigida por Julio Correal.
Su permanencia en los escenarios evidenciaba una vocación inquebrantable y un profundo compromiso con el oficio actoral, independientemente del formato o del tamaño de la producción.
Un legado que trasciende generaciones
La historia de Waldo Urrego es también la historia de una generación de artistas que ayudó a construir la identidad de la televisión colombiana desde una época en la que el teatro era la principal escuela de formación actoral.
Su trabajo acompañó la transformación tecnológica y narrativa de la industria audiovisual nacional, participando tanto en los grandes dramatizados clásicos como en las producciones que alcanzaron proyección internacional durante las últimas décadas.
Más allá de los personajes que interpretó, deja el ejemplo de una carrera basada en la constancia, la disciplina y el respeto por el escenario, valores que continúan inspirando a nuevas generaciones de actores.
El adiós a una figura histórica de la actuación colombiana
La muerte de Waldo Urrego representa la despedida de uno de los intérpretes que contribuyeron a consolidar el prestigio del teatro y la televisión colombianos.
Su extensa trayectoria, construida a lo largo de más de sesenta años, permanece viva en decenas de producciones que siguen formando parte de la memoria colectiva del país.
Cada uno de sus personajes refleja el compromiso de un actor que entendió la interpretación como un ejercicio de entrega absoluta y que convirtió su vida en un permanente homenaje al arte dramático.







