Poesía como Salvación: Conversando con Fadir Delgado Acosta

 

Acompáñanos a descubrir el mundo de los sueños de la poeta Fadir Delgado Acosta, galardonada con el Premio Nacional de Literatura de Min-Cultura 2023 con su libro “La temperatura exacta del miedo”.

Autora de «La Casa de Hierro» y del poemario «El último gesto del pez«, nos invita a adentrarnos en su universo, compartiendo toda su sensibilidad con los lectores de Lapislázuli Periódico. Cada uno de sus textos está impregnado de intimismo, reflexión, denuncia y una profunda preocupación por el tratamiento estético y delicado de la palabra.

Se autodefine como una apasionada de la poesía. Comenzó su travesía en la escritura a temprana edad, cuando empieza a escribir sus primeros textos. Sus primeras palabras llegaron literalmente acompañadas de la poesía, vínculo que se convirtió en una cuestión de supervivencia, aunque suene peculiar, solo pronunció sus primeras palabras hasta los 5 años, y cuando lo hizo, enfrentó problemas de tartamudez. Fue su madre, Fabiola Acosta, también poeta, quien extrajo las palabras a través de su poesía y la de otros autores. Así, le proporcionaba los versos para que recitara, poemas que le forjaron una conexión genuina y visceral con el mundo de las palabras.

Fadir rememora como comenzó a aprenderse los poemas, sumergiéndose en un mundo en el que la poesía no solo es un género que escribe, sino que forma parte intrínseca de su ser, impulsada por la pasión y la convicción. A la edad de los 8 años comienza a escribir sus primeros textos pues reconoció que era allí, en la literatura, en la hoja donde las palabras no se le escapaban, donde empezó a transitar entre este mar de palabras que la sumergió en nuevos silencios, al tiempo que la sacaba de un silencio para entrar a otro, pero esta vez, se aferraba a sus palabras.

LAPISLÁZULI PERIÓDICO: ¿Cómo logra la poesía plasmar lo intangible y romper esa tensión que aparece entre las palabras y el silencio?

Fadir Delgado: La escritura es la voz de lo invisible, pero también es silencio, lo invisible. La poesía como género está llena de paradojas y contradicciones. Se contradice todo el tiempo, se está cuestionando a sí misma todo el tiempo y eso es lo que la hace de verdad interesante. La poesía como forma nos permite escuchar eso que está ahí, que hay detrás de las palabras, que hay detrás de las cosas, de los objetos del mundo que circunda, pero también eso que no habla. Eso que simplemente se experimenta, se siente que invade. No tiene voz, pero que, en esa ausencia de voz está la ausencia de todo.

Para mí la poesía es fundamental para conectarme con esos estados. Como decía Bachelard, con el espíritu sensible de las cosas, con un espíritu sensible de los objetos. En esa exploración habitan los silencios y los ruidos, los gritos. Ahí están tanto a las texturas o las maneras de escucharse en este mundo.

LAPISLÁZULI PERIÓDICO: ¿Te has sentido tentada por aproximarte a otros géneros literarios como el cuento, la novela?

Fadir Delgado Acosta: No, es una cosa muy rara. Cuando niña creo que tal vez escribí algún cuento, pero nada más. Ahora de grande tengo un libro de cuentos que fue el ganador del premio “Premio Distrital de cuentos de Barranquilla”. Para mí, la poesía fue una posibilidad de supervivencia; comencé con la poesía y sigo con la poesía. Este es mi género. En el caso de la novela, no.

La poesía me permite generar microcosmos que se desarrollan en tres o cuatro páginas. Por lo general son textos muy breves. Yo no construyo poemas, yo no construyo poemas sueltos, sino que construyo un libro como una unidad. Entonces voy creando un microcosmos en el que se va tejiendo otro camino para el otro, y otro… y me gusta ese dinamismo que me da la poesía: pasar de un microcosmos al otro al interior del universo que estoy creando.

Como autora y como persona que está cercana a la creación literaria, siento que la novela ahora no me permite eso. Tengo que estar más sujeta y dependiente a ciertos hilos que no puedo soltar; aunque la novela también tiene mucha dispersión, y se puede dar ese tipo de juegos, siento que sí hay puntos que no se pueden soltar. Aunque se disperse, aunque haya suspensión narrativa y haya otros elementos ahí, no me sentiría muy cómoda. El cuento también me gusta porque siento que también tiene una cercanía de relojería quirúrgica muy parecida a la que uno busca con los textos poéticos.

LAPISLÁZULI PERIÓDICO: ¿Qué trascendencia tiene ser poeta en el Siglo XXI, en un mundo tan cambiantes y convulsionados?

Fadir Delgado: ¿Para qué hacer poesía? ¿Para qué escribir poesía? Siempre he creído que ese es uno de los problemas del mundo. Siempre estamos buscando la utilidad. ¿Para qué? Creo que Octavio Paz era quien decía, que se han cambiado los valores de lo bueno y lo malo, y el concepto del bien y del mal, hacia la valoración del ¿para qué sirve? Estamos en un mundo que nos acostumbra a la utilidad, subyugada a una utilidad alienada a los intereses de las dinámicas de su tiempo. En tal sentido, me parece que la poesía es un género que escapa a ello, porque la poesía no se mueve en esa misma lógica del mercado, no se mueve con la lógica del mundo contemporáneo. Allí radica su importancia dentro del mundo actual.

El hecho de que se mueva desde las periferias del mercado, desde la marginalidad del mercado, le permite seguir teniendo una independencia espiritual, una independencia estética que no le permite adaptarse a aciertos intereses. Creo que la pregunta es: ¿cómo puedo ser, a partir de la experiencia poética? Decía Juan Gelman “con la poesía no se hace la revolución”; yo siempre he parafraseado esa frase, y digo, no se hace la revolución, pero nos recuerda la posibilidad de la revolución… Sólo el hecho de preguntarnos esas posibilidades que nos da la poesía, de sacarnos de nuestra zona de confort, a veces, al ver la belleza en esos discursos poéticos que son sórdidos, que son fuertes, esa incomodidad que nos genera nos está ofreciendo una mirada crítica del mundo.

La gente no está muy acostumbrada a los tiempos de la poesía, entonces se dice: “es que la gente no lee poesía hoy en día, porque eso no lo entiende nadie”. Y yo siempre he creído por qué no lo entienden; porque el tiempo que propone la poesía está muy alejado del tiempo que conoce la gente, al tiempo de los relojes.

La gente se acerca mucho más a la narrativa porque es un tiempo que se acomoda más al tiempo de ellos y da cuenta a ¿qué pasó? ¿cómo pasó? ¿quién era el personaje? ¿Pero, por qué llora, por qué sufre?  En la narrativa las personas sienten una mayor cercanía porque es un estado de tiempo más parecido al que ellos viven.

En la poesía nosotros no trabajamos con esos estados del tiempo, al menos no de forma tan clara. Están, pero no son claros ni tan visibles. Entonces, ya desde la fórmula, la poesía está siendo transgresora del tiempo y para mí, eso es lo más avezado de la poesía y lo que ha hecho que mucha gente se aleje de ella, y que quede en cierto tipo de marginalidad o de élite también, porque propone esa ruptura de tiempo. Por eso, el lector de la poesía es un lector más exigente, aunque son pocos, siento que saben que al abrir un buen libro lo más probable es que van a tener que hacer un esfuerzo de ver más allá, mucho más agudo.

LAPISLÁZULI PERIÓDICO: ¿Cómo se relaciona la poesía con el ejercicio de leer el mundo?

Fadir Delgado: La poesía tiene un trabajo fundamental. Sigue buscando sus formas para ser canalizadora de las pulsaciones de este mundo, y una de las razones es cómo también se ha venido transformando. Por ejemplo: ¿por qué ya no hay rima? ¿por qué ya no hay esa preocupación por la por las formas métricas? ¡Sí hay preocupación por la forma! Pues, como decía Eliot, solo un poeta ingenuo cree que la eliminación de las rimas es la liberación de la forma. Lo que el poeta estaba tratando de decir es, que siempre hay un compromiso con la forma. Y una de las razones es que el mundo ya no suena como un soneto, ya no suena como un endecasílabo. El Mundo ya no suena así, entonces la poesía ha tenido que buscar la manera de canalizar, de recibir esas nuevas ondas de sonido y proyectarlas en su cuerpo. La poesía ha tenido que escuchar ese mundo y comenzar a traducir ese ritmo, porque el mundo ya no suena como un soneto.

Ahora el mundo está más convulsionado, más acelerado y roto. Con la poesía traducimos ese sonido, traducimos la forma del mundo. Es por eso que ahora hay mucha poesía fragmentaria, poesía experimental. Y no solo hablamos de la poesía de hoy en día, sino de las vanguardias. Estamos hablando de la poesía escrita en la mitad del siglo pasado, de cómo ellos comenzaron también a experimentar con las formas, porque el mundo empezó también a transformarse. Cuando tenemos esa mirada histórica de las formas de la poesía, nos damos cuenta de las causas que han producido esos cambios, no son cambios caprichosos.

LAPISLÁZULI PERIÓDICO: En tu proceso de escritura ¿tienes alguna rutina, o algo que tengas para empezar a escribir?

Fadir Delgado: Bueno, en estos momentos estoy concentrada en crear libros. Ahora tengo como unas obsesiones con los temas de la infancia, de la maternidad, de la enfermedad. Creo que son temas que no solamente están en este texto que ganó, sino también aparecen en dos obras que tengo inéditas. Lo que yo hago es lo que me gustaría leer. Me gusta buscar libros o literatura que me ayuden afinar ese discurso.

Puede ser que me sienta a escribir en mi espacio, pero también puede pasar que vaya escribiendo impresiones. Componiendo el poema de alguna manera un poco fragmentada, y luego, ya en la escritura, busco la manera en cómo crear ese texto como una unidad. En ocasiones me viene algo así como unos golpes creativos que me impulsan a escribirlo en una hoja. En el papel puedo escribir impresiones, pero necesito del computador, en una mesa, en un lugar cómodo para escribir. Yo sí perdí ese romanticismo de la hoja y el papel. Puedo tener muchas impresiones en una libreta; en un viaje puedo sacar ideas para un buen texto y luego, sentada frente al computador, ver cómo pueden servir. Entonces, mi ritual es básicamente la escritura misma; es decir, yo busco escribir. Corrijo mucho; no espero solamente a que me llegue ese golpe inspirador -que por supuesto existe- pero no depender de él. Uno no puede sentarse a esperar a que esos detonantes creativos aparezcan, sino que hay que irlos a buscar. Si aparecen, ¡fabuloso! Pero si no, hay que ir a buscarlos.

Tampoco podemos quedarnos con esa primera versión. Si un escritor tiene que dudar de algo es de esa primera escritura. Duden mucho de eso; siempre duden. Yo reescribo mucho. Creo que reescribo más de lo que escribo.

LAPISLÁZULI PERIÓDICO: ¿Cuáles son tus referentes a nivel de escritura, qué cosas te inspiran?

Fadir Delgado: Yo leo muchos libros sobre teoría literaria, textos donde se reflexiona sobre el oficio de la escritura; me gustan mucho y me ayudan a escribir. Gaston Bachelard me encanta en todas sus formas y en todos los libros. Aunque no es poesía en forma, hay una pulsación poética en sus reflexiones y en sus acercamientos a la fenomenología de la imagen, lo cual me apasiona. Siento que leer sobre teoría literaria alimenta mi proceso creativo.

Me gusta mucho el cine de la cotidianidad. Hay películas del cine argentino que logran los efectos especiales de la cotidianidad. Sin tanto espectáculo, sin tantas luces ni efectos especiales se puede construir una buena historia.

Y, respecto a los poetas hay varios que me gustan. Descubrí hace muy poco a Warsan Shire; es de Somalia y es una poeta muy joven que me encanta. Encontrar textos que sean desgarradores, que hagan sentir que algo se rompe, algo se quiebra, y que será difícil encontrar el hilo y la aguja para coserlo. Me gusta ese tipo de poesía que se está haciendo hoy en día, una poesía contemporánea. Es muy buena, con muy buenos poetas.

 

Estos son algunos de los poemas de Fadir Delgado Acosta:

Esterilización

El niño busca la cicatriz por donde sacaron su cabeza Cuando la encuentra

dibuja la cicatriz con un lapicero rojo en la pared La madre más tarde sin saberlo tendrá que limpiar su propia herida.

 

La trampa

La madre ve que en sus manos explota el cuerpo de un insecto

La madre atrapa el insecto

Lo atrapa con un pañuelo blanco

Los zumbidos le huelen a pólvora

Se pone en cuclillas como una bestia a punto de atacar  Los insectos no tienen dientes

pero la madre los acusa de masticar la cara de su hijo

La madre cierra la puerta

.

Ahora la habitación es una tumba de insectos

El niño grita

El grito huele a sudor

La habitación es un funeral

Hay un niño que llora a los insectos

La madre llora también

Los insectos no tienen dientes

Los insectos no tienen dientes

¿Alguien se lo puede decir a la madre? ¿Alguien puede tocar la puerta de la habitación?

 

Miren que ya comienza a crecer maleza alrededor de la cuna

Miren que una selva le ha entrado a esta noche

La madre enciende la luz

La luz es la trampa de los insectos La luz es el niño La trampa es el niño.

Falso diagnóstico

 

El enfermo suele esconder la lluvia

El niño juega a buscarla

Levanta las piedras y las hojas del jardín

Busca debajo de los caracoles

El niño recuerda que la última vez que la vio fue desde la ventana

Está convencido que es allí donde el enfermo la esconde  Rueda la cortina  y no la encuentra.


Biografía.

 

Fadir Delgado Acosta.

Poeta y escritora de Barranquilla, Colombia. Autora del libro “La Casa de Hierro” y del poemario “El último gesto del pez”. Sus textos han sido publicados en diferentes revistas literarias nacionales e internacionales. Invitada a distintos espacios y encuentros culturales en ciudades como París, Caracas, Quito, Barquisimeto, Trois Rivières (Canadá) y La Habana. Se ha desempeñado como tallerista literaria a nivel nacional e internacional, y como tallerista invitada en la XI Escuela de Poesía de Medellín. En el 2010 ganó una convocatoria internacional de la Organización Québec-Américas de la Juventud para participar en el XXVI Festival Internacional de la Poesía de Trois-Riviéres 2010. Ha recibido reconocimientos como Joven Sobresaliente en el Campo de las Artes en Barranquilla y ocupó el primer lugar en poesía en la 6 Bienal de Noveles Escritores Costeños que organiza la Universidad Metropolitana de Barranquilla. Es tallerista literaria y coordinadora de proyectos de la Fundación Artística Casa de Hierro, y Coordinadora del Club Literario de la Alianza Francesa de Barranquilla. Recientemente estuvo invitada a la versión 19 del Festival Internacional de poesía de Bogotá.

 

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