
La ONU impulsa mapas que reflejen el tamaño real de África y reabre el debate sobre cómo aprendemos a mirar el mundo
Los mapas que cuelgan en las escuelas también educan nuestra mirada. Una resolución aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas invita a revisar las proporciones con las que representamos los continentes y abre una conversación sobre educación, cultura y reconocimiento de los territorios.
Lapislázuli Periódico | 6 de septiembre de 2026
La Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó el viernes 4 de septiembre una resolución para promover una representación cartográfica más equilibrada del planeta. La iniciativa recibió 164 votos a favor, uno en contra —Estados Unidos— y seis abstenciones, según la cobertura oficial de Naciones Unidas.
Impulsada por Togo y respaldada por la Unión Africana, la propuesta promueve la proyección Equal Earth, que conserva las proporciones de superficie entre los territorios. La resolución no prohíbe Mercator ni obliga a sustituir inmediatamente los mapas existentes: alienta cambios en instituciones, materiales educativos y plataformas digitales.
La discusión tiene una dimensión cotidiana: ¿qué idea del mundo construye una niña o un niño cuando observa un continente africano aparentemente comparable con Groenlandia, aunque su superficie sea aproximadamente catorce veces mayor?
El origen de esa diferencia está en la proyección. Gerardus Mercator presentó su modelo en 1569 para facilitar la navegación: permite dibujar como líneas rectas las rutas de rumbo constante. Conserva los ángulos locales, pero exagera progresivamente las superficies hacia los polos. Por eso Groenlandia y las regiones septentrionales de América, Europa y Asia adquieren un tamaño desproporcionado respecto de las zonas ecuatoriales. La distorsión también afecta las latitudes australes.
Equal Earth cambia qué se conserva y qué se deforma. Desarrollada en 2018 por Bojan Šavrič, Tom Patterson y Bernhard Jenny, mantiene las relaciones de área: un territorio con el doble de superficie que otro ocupa el doble de espacio en el mapa. Sin embargo, modifica formas, distancias y ángulos. No es una reproducción perfecta del planeta, sino una herramienta especialmente apropiada para comparar superficies.
La campaña también cuestiona las consecuencias culturales de las imágenes que repetimos. Organizaciones como Africa No Filter y Speak Up Africa sostienen que representar África de manera desproporcionadamente pequeña contribuye a su marginación en el imaginario mundial. Es una interpretación sobre el poder de la representación, que acompaña al argumento cartográfico.
Estados Unidos, por su parte, consideró la iniciativa superflua. Esa discrepancia muestra que el debate incluye distintas valoraciones sobre las prioridades de Naciones Unidas y el alcance político de la propuesta.
Los mapamundis, además, nunca han sido una imagen inmóvil ni única del mundo. Su historia reúne conocimientos, intercambios y decisiones culturales:
- Antigüedad: en el siglo II, Claudio Ptolomeo reunió conocimientos geográficos del mundo grecorromano y utilizó coordenadas para situar lugares. Su obra influyó durante siglos en la elaboración de mapas.
- Edad Media: la geografía de al-Idrisi, elaborada en el siglo XII, describió ciudades, rutas, mares y territorios. Recuerda que la historia cartográfica también se construyó desde la tradición árabe y los intercambios mediterráneos
- Renacimiento: el mapamundi de Martin Waldseemüller de 1507 incorporó el nombre «América» y representó el continente separado de Asia. Décadas después, Mercator ofreció su solución para la navegación
- Siglos XX y XXI: proyecciones como Robinson y Winkel Tripel buscaron distintos equilibrios entre las deformaciones. Equal Earth se sumó en 2018 a una diversidad de alternativas ya existente; Mercator nunca ha sido el único mapamundi disponible
Para escuelas, bibliotecas y espacios comunitarios colombianos, esta discusión ofrece una oportunidad pedagógica: comparar mapas, observar cómo cambia la presencia visual de América del Sur y preguntar qué información conserva cada representación. También permite distinguir entre superficie, población, riqueza y diversidad cultural, dimensiones que ningún dibujo puede resumir por sí solo. Cambiar una proyección no resuelve desigualdades. Puede, sin embargo, ayudar a reconocer una limitación aprendida y a leer las imágenes con mayor criterio. La enseñanza más valiosa sería comprender por qué elegimos un mapa y para qué sirve.
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