
Durante tres días, Bogotá se convirtió en el principal escenario de reflexión sobre el futuro de las políticas culturales en la región con la realización del Encuentro Iberoamericano de Cultura – Bogotá 2026, un espacio que reunió a más de treinta especialistas, gestores, académicos y representantes institucionales de diez países para construir una agenda compartida en torno a la cultura, el desarrollo sostenible y la cooperación internacional.
El encuentro, realizado del 15 al 17 de julio, fue organizado por la Alcaldía Mayor de Bogotá, a través de la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte (SCRD), en alianza con la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI). Bajo el lema «Cultura y desarrollo sostenible: hacia una agenda de cooperación cultural en Iberoamérica», la programación propició el intercambio de experiencias y el análisis de los principales desafíos que enfrentan las políticas culturales de la región.
Delegaciones provenientes de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, España, Honduras, México, Panamá y Portugal participaron en una agenda que se desarrolló en algunos de los principales equipamientos culturales de la capital: el CEFE Chapinero, la Cinemateca de Bogotá, la Biblioteca Pública Virgilio Barco y la Fundación Gilberto Alzate Avendaño (FUGA). Cada uno de estos escenarios acogió conferencias, paneles y espacios de diálogo abiertos a la ciudadanía.

La apertura estuvo encabezada por Raphael Callou, director general de Cultura de la OEI; Donatella Montaldo, directora de la OEI en Colombia; y Santiago Trujillo, secretario de Cultura, Recreación y Deporte de Bogotá. Durante la inauguración se destacó la necesidad de fortalecer la cooperación entre ciudades iberoamericanas y reconocer la cultura como un componente esencial para el bienestar, la cohesión social y la innovación pública.
«Este encuentro permitió consolidar conexiones estratégicas que fortalecen el posicionamiento de Bogotá como referente internacional en gestión cultural y política pública», señaló Santiago Trujillo durante la apertura del evento.
La programación abordó algunos de los temas más relevantes para el sector cultural contemporáneo. Entre ellos se discutieron los desafíos de la Nueva Carta Cultural Iberoamericana, el fortalecimiento de los derechos culturales, el papel de los museos, las bibliotecas públicas, la educación artística, la cultura digital, la economía creativa, la cooperación internacional y el trabajo colaborativo entre redes culturales y gobiernos locales.
Uno de los momentos más relevantes fue la presentación del Plan de Cultura Bogotá: Una brújula hacia 2038, acompañado por la investigación «Ciudades conectadas: vida cotidiana, cultura y transformación digital en Bogotá, Ciudad de México y Río de Janeiro», documentos que sirvieron como punto de partida para debatir el papel de las ciudades en la formulación de políticas culturales adaptadas a los retos tecnológicos y sociales del siglo XXI.
El Encuentro también reafirmó el valor de la cooperación iberoamericana como mecanismo para compartir buenas prácticas y construir soluciones comunes frente a problemáticas como la transformación digital, la sostenibilidad de los ecosistemas culturales y la participación ciudadana. Durante las sesiones se resaltó la importancia de consolidar redes permanentes entre instituciones, organizaciones y profesionales de la cultura que permitan fortalecer las capacidades locales y promover el intercambio de conocimiento.
Más allá de las conferencias y paneles, el evento consolidó a Bogotá como un nodo estratégico para el diálogo cultural en Iberoamérica. La amplia participación de expertos internacionales y la diversidad de instituciones representadas evidenciaron el creciente reconocimiento de la capital colombiana como un laboratorio de innovación en gestión cultural y cooperación regional.
Al cierre del Encuentro Iberoamericano de Cultura – Bogotá 2026, los participantes coincidieron en que la cultura constituye un eje transversal para afrontar desafíos como el desarrollo sostenible, la inclusión social, la protección del patrimonio y la construcción de ciudadanía. Los consensos alcanzados durante estas jornadas fortalecen el proceso de actualización de la Nueva Carta Cultural Iberoamericana y proyectan nuevas oportunidades de colaboración entre ciudades, gobiernos e instituciones de toda la región.







