
La Bienal Internacional de Arte y Ciudad BOG27 dio a conocer el equipo curatorial que liderará la construcción conceptual de su segunda edición, consolidando una nueva etapa para uno de los proyectos culturales más ambiciosos impulsados por la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte de Bogotá. Bajo la dirección de Juan Ricardo Rincón Gaviria, el comité estará conformado por reconocidos curadores nacionales e internacionales que desarrollarán un eje curatorial centrado en la fragilidad e interdependencia entre las especies y en la ciudad como un territorio de encuentros, memorias y múltiples formas de vida.
La consolidación de una bienal de arte contemporáneo constituye uno de los mayores retos para cualquier ciudad que aspire a fortalecer su ecosistema cultural y proyectarse internacionalmente. En ese contexto, la presentación del comité curatorial de la Bienal Internacional de Arte y Ciudad BOG27 representa mucho más que un anuncio organizativo: marca el inicio de la construcción intelectual y artística de una edición que buscará ampliar los alcances alcanzados por la primera Bienal realizada en 2025.
La organización confirmó que Juan Ricardo Rincón Gaviria asumirá la dirección del proceso curatorial, acompañado por Magalí Arriola y José Esparza Chong Cuy como curadores en jefe. El equipo se complementa con Juliana Steiner y María Paula Bastidas como curadoras asociadas, mientras que Elkin Rubiano tendrá a su cargo la curaduría de programas públicos y mediación, un componente que en la edición anterior permitió acercar el arte a nuevos públicos dentro y fuera de los espacios tradicionales de exhibición.
La composición del comité evidencia una apuesta por reunir trayectorias provenientes de distintas disciplinas, instituciones y contextos internacionales. Según la información divulgada oficialmente por la Bienal, este grupo será responsable de desarrollar el eje conceptual que orientará la selección de artistas, proyectos y actividades de BOG27.
El tema propuesto para esta segunda edición invita a reflexionar sobre la fragilidad y la interdependencia entre las especies, proponiendo entender la ciudad no únicamente como un espacio urbano, sino como un ecosistema complejo donde convergen relaciones sociales, ambientales, culturales y políticas. Esta perspectiva amplía las discusiones abiertas por la primera edición de la Bienal y sitúa debates contemporáneos como la crisis climática, la convivencia y las nuevas formas de habitar los territorios dentro del lenguaje del arte contemporáneo.
La decisión también refleja una evolución institucional del proyecto. Tras la experiencia de BOG25, la Secretaría de Cultura anunció que la siguiente edición fortalecería la presencia del arte en el espacio público, incorporaría propuestas inmersivas, arte urbano y proyectos que integren tecnologías contemporáneas. Asimismo, la entidad señaló que las conclusiones de la primera Bienal servirían como base para diseñar una segunda edición con mayor alcance internacional y una participación más amplia de la ciudadanía.
El anuncio del comité curatorial materializa esa hoja de ruta. Más allá de la programación artística, el equipo tendrá la responsabilidad de construir una narrativa capaz de dialogar con las transformaciones sociales y ambientales que atraviesan las grandes ciudades. La mediación cultural, liderada por Elkin Rubiano, adquiere especial relevancia en este propósito al buscar que las discusiones curatoriales trasciendan los espacios expositivos y lleguen a comunidades, instituciones educativas y escenarios públicos.
La Bienal Internacional de Arte y Ciudad nació con la intención de convertir a Bogotá en una plataforma permanente para el intercambio artístico internacional y para fortalecer el ecosistema creativo local. De acuerdo con la evaluación institucional realizada tras la primera edición, el evento logró consolidarse como un espacio de encuentro entre artistas, investigadores, gestores culturales y ciudadanía, además de posicionar a la capital colombiana dentro del circuito internacional de bienales.
Con la conformación de este nuevo comité curatorial, BOG27 inicia formalmente el proceso de construcción de una propuesta que aspira a profundizar esa vocación pública del arte. El desafío consistirá ahora en traducir un eje conceptual de gran alcance en exposiciones, intervenciones y experiencias que permitan a los ciudadanos reflexionar sobre la manera en que comparten la ciudad con otras formas de vida y sobre el papel que el arte puede desempeñar frente a los desafíos contemporáneos.







