
Tunja vuelve a convertirse en punto de encuentro para la flauta traversa, el jazz y las músicas tradicionales colombianas. La Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia (UPTC) acoge los días 1 y 2 de septiembre de 2026 la segunda edición del Festival de Flauta Traversa, Jazz y Tradición Colombiana, una iniciativa académica y artística surgida desde su Licenciatura en Música que busca fortalecer la formación de jóvenes intérpretes y tender puentes entre la academia, la creación contemporánea y las sonoridades del país.
La realización de una segunda edición confirma la continuidad de un proyecto relativamente joven dentro del panorama musical de Boyacá. El festival nació por iniciativa de estudiantes de la Licenciatura en Música de la UPTC junto con la profesora Natalia García, docente de la cátedra de Flauta, y desde su primera versión fue concebido como un espacio de encuentro entre intérpretes, docentes y estudiantes alrededor de un instrumento capaz de transitar entre el repertorio académico, la improvisación y las músicas tradicionales colombianas.
La organización de esta segunda edición está liderada por María José Cruz Lancheros, Mayerly Katheryne Téllez Paipa, Mauricio Medina Corzo, Catalina Avendaño y Maycol Andres Pacazuca Roldán, junto con Natalia García. La Facultad de Ciencias de la Educación y el programa de Licenciatura en Música de la UPTC asumieron, de acuerdo con la universidad, la organización y logística del encuentro.

El programa tiene como columna vertebral las clases magistrales, los espacios de formación y los conciertos, con invitados vinculados a distintas maneras de comprender la flauta. Entre ellos figura Sara Perea, presentada por la UPTC como integrante de la Banda Sinfónica Nacional de Colombia; Domingo Sánchez, músico procedente de Barranquilla; y un intérprete identificado en el comunicado institucional únicamente como “maestro Cristian”, relacionado con el componente de jazz. María José Cruz sintetizó la propuesta señalando que habrá “clases magistrales, conciertos y clases”.
La presencia de Domingo Sánchez amplía especialmente el diálogo entre formación académica y tradición. Su trabajo gira alrededor de la gauta, instrumento que articula elementos de la flauta traversa y la gaita colombiana. El Instituto Distrital de las Artes de Bogotá identifica a Domingo Sánchez Sotomayor como líder de Territorio Gauta y señala que su propuesta conecta sonoridades del Caribe colombiano con composición e improvisación. Esa búsqueda encaja con uno de los rasgos más interesantes del festival: no entender la flauta únicamente desde el repertorio clásico, sino como vehículo para explorar identidades sonoras latinoamericanas.
La participación de Sara Perea incorpora, por su parte, un vínculo con la Banda Sinfónica Nacional de Colombia, agrupación que forma parte de las estrategias musicales impulsadas por el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes. El Ministerio ha definido a la Banda como un proyecto orientado tanto a la circulación artística como a la formación y al fortalecimiento del movimiento bandístico colombiano.
El festival también tiene detrás una historia de gestión cultural estudiantil. Su primera edición fue anunciada en octubre de 2025 después de que el grupo impulsor ganara la convocatoria “Tunja, Tierra de Festivales 2025”, promovida por la Alcaldía de Tunja a través de su área de cultura. En aquella ocasión, la profesora Natalia García destacó que el proyecto permitía enseñar a los futuros músicos que “el artista también debe estar gestionando espacios y escenarios”. Esa dimensión permanece como uno de los aportes menos visibles pero más significativos del encuentro: formar intérpretes y, simultáneamente, agentes capaces de crear sus propios espacios culturales.
En ese sentido, la segunda edición del Festival de Flauta Traversa, Jazz y Tradición Colombiana trasciende la sucesión de conciertos. Su importancia reside en convertir a la universidad pública en laboratorio de circulación, investigación musical y encuentro intergeneracional. Para Boyacá, además, representa la posibilidad de consolidar un espacio especializado que conecte la formación universitaria con músicos de otras regiones y con instituciones del ecosistema musical nacional.
El balance definitivo deberá hacerse después del 2 de septiembre, cuando sea posible conocer asistencia, resultados académicos y posibles proyecciones de una tercera edición. Por ahora, su continuidad ya plantea una señal relevante: cuando formación, gestión cultural y creación musical se encuentran dentro de la universidad, un proyecto estudiantil puede comenzar a transformarse en una plataforma cultural para la región.







