
Open Journal Systems (OJS) se ha convertido en una de las infraestructuras centrales de la edición académica independiente y universitaria. Pero poner el sistema en funcionamiento es apenas el comienzo. Antes de instalarlo, una revista necesita tomar decisiones sobre alojamiento, versión, modelo de acceso, normas bibliográficas e interoperabilidad. En 2026, con OJS 3.5 convertido en versión de soporte prolongado, esas definiciones son también decisiones sobre seguridad, visibilidad y sostenibilidad editorial.
Open Journal Systems es software libre y de código abierto desarrollado por el Public Knowledge Project (PKP), una iniciativa vinculada a Simon Fraser University. Su presencia internacional da cuenta de su importancia: PKP identificó 58.221 revistas que publicaron cinco o más contenidos durante 2025 utilizando OJS, mientras que más de once millones de ítems han sido publicados mediante esta plataforma. El programa se distribuye bajo licencia GNU GPL v3.
Ese alcance explica por qué instalar OJS puede parecer una operación rutinaria. La propia plataforma puede desplegarse en hosting compartido, servidores institucionales, VPS o servicios en la nube. Sin embargo, la primera pregunta no debería ser cómo instalarla, sino quién será responsable de mantenerla. Una instalación administrada directamente brinda mayor control sobre servidor, base de datos, plugins y configuraciones, pero exige conocimientos para gestionar actualizaciones, copias de seguridad y seguridad. Los servicios administrados reducen esa carga, aunque algunos planes limitan plugins, temas personalizados o acceso directo al servidor.
La segunda decisión es la versión. Para un proyecto que comienza desde cero en agosto de 2026, hablar simplemente de “OJS 3” resulta impreciso. La versión de referencia es OJS 3.5.0-5 LTS, publicada el 30 de junio de 2026. La denominación LTS —Long-Term Support— implica mantenimiento prolongado mediante correcciones críticas de seguridad y errores. PKP mantiene todavía la rama 3.3 LTS, pero ha señalado que su soporte continuará al menos hasta el 1 de enero de 2027. Una revista nueva, por tanto, debe planificar desde el principio sobre una versión vigente y mantenida.
La tercera definición pertenece menos a la informática que a la política editorial: ¿qué modelo de acceso tendrá la revista? OJS fue creado dentro del ecosistema del acceso abierto, pero la plataforma permite también restringir contenidos mediante suscripciones. Elegir acceso abierto implica determinar con claridad políticas de derechos, licencias y distribución de los contenidos; no basta con activar una opción dentro del sistema.
Antes de instalar OJS: cinco decisiones que pueden definir el futuro de una revista científica
Algo similar ocurre con las referencias bibliográficas. APA, Vancouver, Chicago, IEEE o Harvard no son únicamente configuraciones técnicas. OJS dispone de herramientas basadas en Citation Style Language que permiten definir cómo aparecen las citas generadas para los artículos en funciones como “Cómo citar”. Esto no sustituye la obligación de una revista de establecer en sus instrucciones para autores qué norma bibliográfica acepta y cómo debe aplicarse durante la edición.
La quinta decisión es probablemente la que más repercute en la visibilidad futura: la integración con la infraestructura internacional de investigación. OJS puede trabajar con DOI y Crossref, mientras que su plugin de ORCID está certificado por la propia organización. En OJS 3.5, PKP reforzó además el tratamiento de metadatos relacionados con ORCID, afiliaciones institucionales, ROR, referencias, financiación y licencias. Crossref subraya que los DOI deben ir acompañados de metadatos completos y actualizados para que las publicaciones puedan conectarse adecuadamente con servicios de descubrimiento, bibliotecas y otros sistemas académicos.
La conclusión es sencilla: una revista no debería instalar OJS antes de saber qué proyecto editorial quiere construir. El servidor, la versión, el acceso, las referencias y los identificadores persistentes forman parte de una misma arquitectura. Cuando estas decisiones se dejan para después, la tecnología termina condicionando la política editorial. Cuando se toman desde el comienzo, OJS deja de ser simplemente un gestor de revistas y se convierte en una infraestructura capaz de sostener la circulación, preservación y reconocimiento del conocimiento científico.






