Premisas de la reforma en la educación: ética, arte y solidaridad
Por: María Alejandra Cantor
Donde hay educación no hay distinción de clases” Confucio
Reforma a la educación en Colombia es en realidad una necesidad. Una premisa que permita la transformación de la sociedad desde el principio fundamental y primario que es el derecho a tener una educación de calidad.
Es por ello que reformar la educación es una necesidad, pero no con la premisa de buscar mayor cobertura sino el de garantizar el acceso a la educación pública de manera gratuita y de calidad. Pues sin duda, sin educación la sociedad carece de pilares que le permitan un desarrollo económico, social y cultural. Una educación que reconozca nuestra heterogeneidad y nos permita complementarnos para crecer. Una educación que reconozca nuestra diversidad cultural y permita la construcción de conocimiento desde nuestras necesidades, nuestra realidad, nuestra perspectiva humanista, democrática, plural, para el contexto latinoamericano sin llegar atentar contra la diversidad.
Aunque existen colegios privados que imparten su método en Latinoamérica, una de las mujeres ejemplo poco reconocidas es María Montessori; la primera mujer médico italiana, nacida en 1870. Después de procurar carrera en ingeniería y en biología, se decide por la medicina graduándose en “La Sapienza”; Facultad de Medicina de la Universidad de Roma en 1896. Profundiza su conocimiento haciendo prácticas con niños en la Clínica de Psiquiatría, estudia antropología y obtiene un doctorado en filosofía.
Teoría y práctica fundamentadas en la labor pedagógica y social con niños, vio afectada su vida personal, ya que por los condicionamientos machistas del entorno, tuvo que renunciar a una relación de pareja y a criar a su hijo para no afectar su reputación y la del psiquiatra Giuseppe Montesano, profesor, codirector y amante.