{"id":14272,"date":"2025-09-09T02:02:47","date_gmt":"2025-09-09T02:02:47","guid":{"rendered":"https:\/\/www.periodicolapislazuli.com\/noticias\/?p=14272"},"modified":"2026-09-09T02:06:17","modified_gmt":"2026-09-09T02:06:17","slug":"toxicomania-calle-habitantes-montes-de-maria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.periodicolapislazuli.com\/noticias\/toxicomania-calle-habitantes-montes-de-maria\/","title":{"rendered":"La calle despu\u00e9s de la guerra: drogas, exclusi\u00f3n y abandono en los Montes de Mar\u00eda"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\">En una regi\u00f3n marcada durante d\u00e9cadas por el conflicto armado, el desplazamiento y la desigualdad, el consumo problem\u00e1tico de drogas y la vida en la calle plantean una pregunta que va mucho m\u00e1s all\u00e1 de la seguridad: \u00bfqu\u00e9 ocurre con quienes sobreviven al margen de las instituciones y de sus propias comunidades?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\">En los Montes de Mar\u00eda, entre Bol\u00edvar y Sucre, las huellas de la violencia no se encuentran \u00fanicamente en los relatos sobre masacres, desplazamientos y tierras abandonadas. Tambi\u00e9n pueden reconocerse en formas de exclusi\u00f3n menos visibles que permanecen en los municipios de la regi\u00f3n y que rara vez reciben la misma atenci\u00f3n p\u00fablica. Entre ellas est\u00e1n el consumo problem\u00e1tico de sustancias psicoactivas, la precariedad econ\u00f3mica y las situaciones de vida en calle. El hombre al que todav\u00eda se llama despectivamente \u201ctoxic\u00f3mano callejero\u201d suele aparecer ante los dem\u00e1s reducido a una imagen: alguien que consume, pide dinero, duerme en el espacio p\u00fablico o altera la tranquilidad de una comunidad. Sin embargo, esa descripci\u00f3n dice muy poco sobre c\u00f3mo lleg\u00f3 hasta all\u00ed y mucho sobre la manera en que una sociedad aprende a mirar \u2014o a dejar de mirar\u2014 a quienes quedan en sus m\u00e1rgenes.<\/p>\n<h2 style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\">Una historia que comienza antes de la calle<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\">La situaci\u00f3n de calle dif\u00edcilmente puede explicarse mediante una sola causa. Detr\u00e1s pueden encontrarse rupturas familiares, desempleo, pobreza, desplazamiento, problemas de salud mental, violencia intrafamiliar, consumo de sustancias, p\u00e9rdida de redes de apoyo o una combinaci\u00f3n de varios factores. Por eso resulta insuficiente presentar a una persona exclusivamente como \u201cdrogadicto\u201d, \u201ctoxic\u00f3mano\u201d o \u201chabitante de calle\u201d. El consumo puede ocupar un lugar determinante en su historia y producir consecuencias graves para su salud y su entorno, pero no necesariamente explica por s\u00ed solo el proceso que condujo a la exclusi\u00f3n. La pregunta period\u00edstica relevante no es \u00fanicamente qu\u00e9 consume una persona, sino qu\u00e9 ocurri\u00f3 antes, qu\u00e9 instituciones estuvieron presentes, cu\u00e1les estuvieron ausentes y qu\u00e9 posibilidades reales existen para abandonar esa situaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\">Esta cuesti\u00f3n adquiere una dimensi\u00f3n particular en los Montes de Mar\u00eda. Durante d\u00e9cadas, numerosas comunidades de la regi\u00f3n soportaron desplazamientos forzados, asesinatos, amenazas, despojo y fracturas profundas de sus estructuras familiares y comunitarias. La terminaci\u00f3n o disminuci\u00f3n de determinadas expresiones de violencia no elimina autom\u00e1ticamente sus consecuencias sociales. Una familia desplazada puede tardar a\u00f1os en reconstruir su econom\u00eda; un joven que crece en condiciones de pobreza puede encontrar enormes dificultades para ingresar a la educaci\u00f3n superior o al mercado laboral; una persona afectada por experiencias traum\u00e1ticas puede necesitar una atenci\u00f3n en salud mental que nunca llega. Las consecuencias de la guerra, en otras palabras, tambi\u00e9n pueden permanecer mucho despu\u00e9s de que desaparezcan los hombres armados del paisaje cotidiano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\">La palabra <strong>\u201ctoxic\u00f3mano\u201d<\/strong> posee una larga historia asociada a la clasificaci\u00f3n m\u00e9dica y social de quienes presentan dependencia de determinadas sustancias, pero en el lenguaje cotidiano termin\u00f3 adquiriendo una poderosa carga peyorativa. Cuando se combina con expresiones como \u201ccallejero\u201d, la persona pr\u00e1cticamente desaparece detr\u00e1s de la categor\u00eda. Ya no vemos a un ciudadano atravesando una situaci\u00f3n de extrema vulnerabilidad, sino un problema que debe retirarse de una plaza, una esquina o un parque. Ese cambio aparentemente peque\u00f1o en el lenguaje tiene consecuencias: condiciona la manera de comprender el fen\u00f3meno y puede favorecer respuestas exclusivamente policiales all\u00ed donde tambi\u00e9n existen problemas de salud p\u00fablica, pobreza y exclusi\u00f3n social.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\">Reconocer esa complejidad tampoco significa romantizar las drogas. El consumo problem\u00e1tico puede deteriorar gravemente la salud f\u00edsica y mental, destruir relaciones familiares, agravar situaciones de pobreza y exponer a las personas a diferentes formas de violencia. Las comunidades, adem\u00e1s, tienen derecho a exigir seguridad y condiciones adecuadas de convivencia en sus espacios p\u00fablicos. El desaf\u00edo consiste precisamente en evitar una falsa elecci\u00f3n entre los derechos de la comunidad y los derechos de quien consume. Una pol\u00edtica p\u00fablica seria necesita abordar simult\u00e1neamente la seguridad, la prevenci\u00f3n, el tratamiento de las adicciones, la salud mental, la reducci\u00f3n de da\u00f1os, la protecci\u00f3n social y las posibilidades de reintegraci\u00f3n.<\/p>\n<h2 style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\">\u00bfQu\u00e9 ocurre cuando alguien quiere salir?<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\">Una de las preguntas fundamentales aparece cuando una persona decide cambiar su situaci\u00f3n. Dejar una sustancia no resuelve autom\u00e1ticamente las condiciones materiales que rodeaban el consumo. Si despu\u00e9s de un proceso de desintoxicaci\u00f3n alguien contin\u00faa sin vivienda, empleo, ingresos, documentos, atenci\u00f3n psicol\u00f3gica o una red familiar y comunitaria, las posibilidades de reca\u00edda siguen presentes. La rehabilitaci\u00f3n, por ello, no puede reducirse a sacar temporalmente a una persona de la calle. Necesita continuidad y acompa\u00f1amiento, adem\u00e1s de mecanismos que permitan reconstruir progresivamente una vida aut\u00f3noma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\">En territorios rurales y municipios intermedios este desaf\u00edo puede resultar todav\u00eda mayor. La oferta institucional especializada suele concentrarse en las grandes ciudades, mientras que las poblaciones alejadas enfrentan barreras econ\u00f3micas y geogr\u00e1ficas para acceder a determinados servicios. El problema deja entonces de ser exclusivamente individual. Tambi\u00e9n obliga a preguntar qu\u00e9 capacidad tienen las alcald\u00edas, hospitales, instituciones educativas y organizaciones sociales de los Montes de Mar\u00eda para identificar situaciones de consumo problem\u00e1tico, intervenir tempranamente y acompa\u00f1ar a quienes necesitan tratamiento. Una respuesta basada \u00fanicamente en desplazar a las personas de un lugar a otro puede modificar moment\u00e1neamente el paisaje urbano, pero dif\u00edcilmente transforma las causas.<\/p>\n<h2 style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\">Una regi\u00f3n que tambi\u00e9n ha aprendido a reconstruirse<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\">Los Montes de Mar\u00eda no pueden describirse solamente desde la violencia. La misma regi\u00f3n que sufri\u00f3 algunas de las consecuencias m\u00e1s severas del conflicto colombiano ha desarrollado experiencias comunitarias, culturales y campesinas que han convertido la memoria y la organizaci\u00f3n colectiva en herramientas de resistencia. La m\u00fasica, las pr\u00e1cticas tradicionales, la oralidad, los procesos juveniles y las iniciativas culturales han permitido recomponer v\u00ednculos all\u00ed donde la guerra intent\u00f3 destruirlos. Esa experiencia puede resultar relevante cuando se piensa en pol\u00edticas dirigidas a poblaciones vulnerables.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\">La cultura, naturalmente, no sustituye un tratamiento m\u00e9dico ni la atenci\u00f3n especializada de una dependencia. Un taller art\u00edstico tampoco reemplaza la vivienda, el alimento o el empleo. Pero los procesos culturales pueden contribuir a algo que las pol\u00edticas asistenciales olvidan con facilidad: reconstruir v\u00ednculos, identidad y pertenencia. Para una persona que lleva a\u00f1os siendo definida por aquello que consume o por el lugar donde duerme, recuperar la posibilidad de participar, aprender, producir y ser reconocida por una capacidad diferente puede formar parte de un proceso mucho m\u00e1s amplio de reintegraci\u00f3n social.<\/p>\n<h2 style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\">La pregunta que queda en la calle<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\">El hombre que duerme bajo un techo improvisado o camina bajo los efectos de una sustancia es la parte visible de un problema cuyas ra\u00edces pueden encontrarse mucho m\u00e1s lejos. Su presencia incomoda porque hace visible aquello que las ciudades y los pueblos preferir\u00edan mantener fuera de escena: pobreza, enfermedad, soledad, violencia, abandono institucional y desigualdad. Sacarlo de una esquina puede ser relativamente sencillo. Explicar c\u00f3mo lleg\u00f3 all\u00ed y construir condiciones para que no tenga que regresar resulta considerablemente m\u00e1s dif\u00edcil.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\">Por eso, hablar del llamado \u201ctoxic\u00f3mano callejero\u201d en los Montes de Mar\u00eda exige cambiar el enfoque. La noticia no deber\u00eda limitarse al consumidor ni al episodio que llama la atenci\u00f3n en el espacio p\u00fablico. La historia est\u00e1 tambi\u00e9n en las instituciones que deber\u00edan atenderlo, en los recursos disponibles, en las familias que intentan sostenerlo, en las comunidades que conviven con el problema y en las pol\u00edticas que funcionan o fracasan. All\u00ed est\u00e1 el verdadero trabajo period\u00edstico: convertir una escena cotidiana que suele provocar rechazo en una pregunta verificable sobre las responsabilidades del Estado y de la sociedad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\">Los Montes de Mar\u00eda han tenido que aprender durante d\u00e9cadas que reconstruir un territorio significa mucho m\u00e1s que recuperar carreteras, cultivos o edificios. Tambi\u00e9n implica recomponer relaciones humanas destruidas por la violencia y ofrecer oportunidades a quienes quedaron en los m\u00e1rgenes. Frente al consumo problem\u00e1tico y la situaci\u00f3n de calle, el desaf\u00edo vuelve a ser parecido: dejar de preguntarnos solamente c\u00f3mo sacar a alguien de nuestra vista y comenzar a preguntarnos <strong>qu\u00e9 tendr\u00eda que cambiar para que esa persona pudiera regresar realmente a la sociedad<\/strong>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En una regi\u00f3n marcada durante d\u00e9cadas por el conflicto armado, el desplazamiento y la desigualdad, el consumo problem\u00e1tico<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":14273,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"pagelayer_contact_templates":[],"_pagelayer_content":"","_monsterinsights_skip_tracking":false,"iawp_total_views":0,"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[4790,4791,60,1589,4788,332,4787,363,4323,3751,4789],"class_list":["post-14272","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-actualidad","tag-adicciones","tag-bolivar","tag-colombia","tag-conflicto-armado","tag-consumo-de-drogas","tag-derechos-humanos","tag-habitantes-de-calle","tag-montes-de-maria","tag-pobreza","tag-sucre","tag-sustancias-psicoactivas"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/www.periodicolapislazuli.com\/noticias\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/toxicomano.png","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.periodicolapislazuli.com\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14272","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.periodicolapislazuli.com\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.periodicolapislazuli.com\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.periodicolapislazuli.com\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.periodicolapislazuli.com\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=14272"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.periodicolapislazuli.com\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14272\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":14274,"href":"https:\/\/www.periodicolapislazuli.com\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14272\/revisions\/14274"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.periodicolapislazuli.com\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/media\/14273"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.periodicolapislazuli.com\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=14272"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.periodicolapislazuli.com\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=14272"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.periodicolapislazuli.com\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=14272"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}