Alemania obligará a las plataformas de streaming a invertir en la producción audiovisual local

Alemania se prepara para dar un paso decisivo en la regulación del mercado audiovisual digital. El gobierno federal anunció que introducirá nuevos requisitos de inversión para las plataformas de streaming y las grandes cadenas de televisión, obligándolas a reinvertir parte de sus ingresos en la producción local. La medida, confirmada por el Ministerio de Cultura y Medios y difundida por Reuters, busca fortalecer la industria cinematográfica alemana y consolidar al país como uno de los principales polos de producción audiovisual en Europa.

 

Con esta nueva ley servicios como Netflix o Amazon Prime Video tendrán que invertir al menos el 8 % de sus ganancias en el país en producción cinematográfica alemana.

 

El anuncio se realizó en Berlín, en el marco de una sesión plenaria del Bundestag, y llega pocos días antes de que la capital alemana reciba a productores, directores y distribuidores de todo el mundo con motivo del Festival Internacional de Cine de Berlín. Para el gobierno, el momento no es casual: se trata de enviar una señal clara a la industria global del entretenimiento sobre el compromiso del país con su ecosistema creativo.

El comisionado federal para la Cultura y los Medios, Wolfram Weimer, fue tajante al presentar la iniciativa. “Esto no es un símbolo, sino un verdadero estímulo de inversión: para el empleo, la creación de valor y la excelencia creativa”, afirmó en un comunicado oficial. Sus palabras resumen la ambición de una política que apunta tanto a proteger el tejido cultural como a generar impacto económico tangible.

Según el plan anunciado, los servicios de streaming como Netflix y Amazon, junto con los principales radiodifusores de televisión, deberán reinvertir al menos el 8 % de los ingresos anuales que obtengan en Alemania dentro de la propia industria audiovisual del país. Esta inversión podrá materializarse en producciones cinematográficas, series, documentales u otros formatos que involucren a productoras, equipos técnicos y talento local.

El esquema, sin embargo, introduce un incentivo adicional: aquellas plataformas que decidan invertir un 12 % o más de sus ingresos quedarán exentas de ciertas obligaciones regulatorias consideradas complejas. Entre ellas, por ejemplo, la exigencia de producir contenidos específicamente en lengua alemana. De este modo, el gobierno busca combinar la obligatoriedad con la flexibilidad, permitiendo a las empresas elegir entre un cumplimiento mínimo con mayores requisitos o una inversión más ambiciosa con menos trabas administrativas.

La decisión se produce en un contexto contradictorio para el sector audiovisual alemán. Por un lado, la producción nacional ha experimentado un notable crecimiento en los últimos años, impulsado precisamente por la demanda de contenidos originales de las plataformas de streaming. Series y películas alemanas han logrado mayor visibilidad internacional, y muchas productoras han ampliado su capacidad de trabajo. Por otro lado, la industria también ha sufrido el impacto del aumento de los costos laborales, energéticos y de materiales, lo que ha puesto presión sobre los presupuestos y la sostenibilidad de muchos proyectos.

Con esta nueva normativa, Alemania se suma a un grupo de al menos una docena de países europeos —entre ellos Francia e Italia— que ya han establecido obligaciones de inversión local para los gigantes del streaming. La lógica detrás de estas políticas es similar: si las plataformas se benefician de los mercados nacionales, también deben contribuir de manera directa al desarrollo cultural y económico de esos países.

Además de las exigencias al sector privado, el gobierno federal anunció un incremento significativo del apoyo público. La financiación estatal para la producción cinematográfica aumentará hasta los 250 millones de euros anuales, casi el doble del nivel anterior. Este refuerzo presupuestario pretende mejorar las condiciones de producción, atraer rodajes internacionales y dar mayor estabilidad a los profesionales del sector.

 

“Ahora la pelota está en la cancha de las plataformas y los radiodifusores, por un lado, y de los productores, por el otro”, señaló Weimer, subrayando que el éxito de la reforma dependerá tanto del compromiso empresarial como de la capacidad del sector creativo para aprovechar las nuevas oportunidades.

 

De acuerdo con medios alemanes, el proyecto de ley correspondiente podría ser aprobado por el gabinete antes de principios de abril. No obstante, aún persisten interrogantes clave. Entre ellos, qué tipo de sanciones se aplicarían a las plataformas que no cumplan con los requisitos de inversión, un aspecto que todavía no ha sido definido con claridad por las autoridades.

En un mercado cada vez más dominado por actores globales, la iniciativa alemana refleja una tendencia europea hacia una mayor intervención estatal en defensa de la producción cultural local. Para los creadores, puede significar más recursos y estabilidad; para las plataformas, un nuevo marco de obligaciones que redefinirá su relación con uno de los mayores mercados de streaming del continente. El equilibrio entre regulación, competitividad e innovación será, sin duda, uno de los grandes desafíos de esta nueva etapa.

 

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