UNESCO 2026: la inteligencia artificial transforma la educación y plantea nuevos desafíos para el aprendizaje

Por Editor FUNLAZULI ·

EDUCACIÓN · TECNOLOGÍA · UNESCO | 10 DE OCTUBRE DE 2026


 

La Semana del Aprendizaje Digital 2026 reunió en París a representantes de gobiernos, docentes, investigadores y especialistas para debatir el futuro de la enseñanza en la era de la inteligencia artificial. El encuentro reivindicó la educación como un derecho humano y un bien común que debe permanecer bajo responsabilidad pública.

 

Mineduc participa en la Semana del Aprendizaje Digital de UNESCO para debatir sobre el futuro de la educación y la IA | Red de Innovación para la Transformación Educativa

La transformación digital de la educación avanza a una velocidad que plantea interrogantes sobre el futuro de las aulas, el papel de los docentes y la manera en que las nuevas generaciones construyen conocimiento. En este escenario, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) celebró, del 8 al 11 de septiembre de 2026, una nueva edición de la Semana del Aprendizaje Digital (Digital Learning Week), en su sede de París, Francia.

Bajo el lema «La educación en la era de la inteligencia artificial: hechos, fricciones y fronteras», el encuentro reunió a más de 1.500 participantes presenciales y miles de asistentes virtuales, con el propósito de examinar las oportunidades, los riesgos y las responsabilidades que acompañan la incorporación de la inteligencia artificial en los sistemas educativos.

La inteligencia artificial entra en las aulas

La expansión de herramientas capaces de generar textos, resolver problemas, producir imágenes y ofrecer tutorías personalizadas está modificando las prácticas educativas tradicionales. Aunque estas tecnologías pueden facilitar el acceso al conocimiento, también introducen desafíos relacionados con la autonomía intelectual, la evaluación académica y la protección de los datos personales.

Durante el encuentro, la UNESCO destacó fenómenos emergentes como los sistemas de inteligencia artificial capaces de actuar de manera autónoma, la producción de investigaciones mediante contenidos sintéticos y los denominados «estudiantes fantasma», situaciones que cuestionan las formas tradicionales de verificar la participación y el aprendizaje.

Más allá de incorporar herramientas tecnológicas, el desafío consiste en garantizar que su utilización fortalezca las capacidades humanas y no sustituya los procesos de reflexión, creatividad y pensamiento crítico.

La educación como derecho y bien común

Uno de los resultados más relevantes fue la adopción de una declaración conjunta por parte de más de 25 ministros y representantes responsables de educación de diferentes países.

El documento reafirma que la educación debe continuar siendo un derecho humano y un bien común, incluso en un contexto dominado por tecnologías desarrolladas y comercializadas por grandes empresas.

Entre las prioridades identificadas se encuentran la participación de los docentes en las decisiones tecnológicas, la protección de los estudiantes, la transparencia de los sistemas de inteligencia artificial y el fortalecimiento de las competencias digitales.

La declaración también reclama mecanismos de supervisión pública y herramientas que permitan evaluar los beneficios educativos de las nuevas tecnologías antes de incorporarlas a las instituciones.

Pensamiento crítico frente a las respuestas automáticas

Una de las principales preocupaciones es la posibilidad de que los estudiantes deleguen progresivamente sus procesos de razonamiento a sistemas automatizados.

Según una encuesta difundida por la UNESCO durante el encuentro, el 93 % de los académicos consultados considera que sus estudiantes utilizan inteligencia artificial generativa para elaborar trabajos, mientras que el 63 % percibe una disminución de sus capacidades cognitivas. Estas cifras corresponden a percepciones de los encuestados y no constituyen una medición directa del deterioro del aprendizaje.

El debate, por tanto, no se limita a prohibir o permitir estas herramientas. Se trata de desarrollar estrategias pedagógicas que permitan aprovechar sus posibilidades sin renunciar a la investigación, la lectura, la escritura y la argumentación.

Finlandia y Brasil, experiencias reconocidas

La Semana del Aprendizaje Digital también fue escenario de la entrega del Premio UNESCO de Tecnologías de la Información y la Comunicación en Educación 2026, que reconoció iniciativas de Finlandia y Brasil.

El proyecto finlandés Generation AI, desarrollado con participación de las universidades de Finlandia Oriental, Helsinki y Oulu, promueve que los estudiantes comprendan críticamente los sistemas de inteligencia artificial y participen activamente en su diseño y evaluación.

Por su parte, Redação Paraná, impulsado por la Secretaría de Educación del estado brasileño de Paraná, utiliza inteligencia artificial para fortalecer las competencias de escritura y argumentación mediante procesos de revisión acompañados por docentes. Según la UNESCO, esta iniciativa ha llegado aproximadamente a 850.000 estudiantes de 2.000 instituciones educativas.

Ambos proyectos demuestran que la innovación tecnológica puede orientarse hacia el desarrollo de capacidades creativas y reflexivas, en lugar de limitarse a automatizar tareas escolares.

Una oportunidad para América Latina

Para países como Colombia, las discusiones promovidas por la UNESCO adquieren especial relevancia frente a las desigualdades de conectividad, infraestructura y acceso a recursos educativos.

La incorporación de inteligencia artificial en escuelas, universidades, bibliotecas y espacios comunitarios exige políticas que reconozcan las diferencias entre los territorios rurales y urbanos, las condiciones socioeconómicas y la diversidad cultural y lingüística.

En este contexto, las bibliotecas públicas, los medios comunitarios y las organizaciones culturales pueden desempeñar un papel importante en la alfabetización digital, ofreciendo espacios de formación que no dependan exclusivamente de plataformas comerciales.

Asimismo, resulta fundamental fortalecer la formación docente y promover iniciativas que permitan a los estudiantes comprender cómo funcionan los algoritmos, identificar contenidos falsos y utilizar responsablemente las nuevas tecnologías.

 

El futuro de la educación seguirá siendo humano

Desde su creación en 2023, la Semana del Aprendizaje Digital se ha consolidado como uno de los principales espacios internacionales de reflexión sobre la relación entre tecnología y educación.

Su edición de 2026 dejó una cuestión central: el progreso tecnológico no garantiza, por sí solo, una educación más justa, inclusiva y democrática. La UNESCO plantea que las decisiones sobre el uso de inteligencia artificial deben responder al interés público, contar con mecanismos de vigilancia y reconocer el papel irremplazable de los docentes y las comunidades educativas.

En una sociedad donde las máquinas pueden producir respuestas en segundos, el verdadero desafío educativo será preservar la capacidad humana de formular preguntas, interpretar la realidad y construir pensamiento propio. La tecnología podrá transformar los instrumentos de enseñanza, pero el sentido de educar seguirá vinculado a la libertad, la imaginación, el conocimiento compartido y la construcción de sociedades más equitativas.

 

Consulta Semana del Aprendizaje Digital 2026