Durante cinco días, Corferias volverá a convertirse en un territorio donde conviven universos que difícilmente cabrían juntos en cualquier otro lugar. Del 8 al 12 de octubre, Bogotá recibe una nueva edición del Salón del Ocio y la Fantasía —SOFA—, uno de los encuentros más importantes del país alrededor de las aficiones, las culturas alternativas y las industrias creativas.
Videojuegos, ilustración, cosplay, cómic, coleccionismo, creación audiovisual, cultura japonesa, comunidades de aficionados y múltiples expresiones provenientes del entretenimiento contemporáneo encuentran allí un espacio común. Pero definir SOFA únicamente como una feria de entretenimiento sería insuficiente. Su crecimiento permite observar una transformación cultural más amplia. Prácticas que durante años fueron consideradas marginales, infantiles o pertenecientes exclusivamente a pequeños grupos de aficionados forman hoy parte de industrias culturales de alcance global.
El cosplay, por ejemplo, dejó hace tiempo de ser solamente la reproducción de personajes conocidos. En muchos casos involucra diseño, confección, actuación, maquillaje, fotografía y construcción artesanal. Algo similar ocurre con comunidades alrededor de los videojuegos, la ilustración, la animación o el coleccionismo.
Corferias describe el encuentro como un laboratorio en el que proyectos vinculados con las industrias creativas pueden ponerse a prueba, crecer y conectar con públicos. También destaca el papel de colectivos, clubes, asociaciones y gestores culturales que sostienen buena parte de las actividades del evento. Esa dimensión comunitaria explica buena parte del atractivo del SOFA. Quien atraviesa sus pabellones no encuentra simplemente productos: encuentra personas que han construido identidades alrededor de aquello que les apasiona. Algunas comunidades existen durante todo el año en espacios digitales y, durante la feria, adquieren cuerpo, voz y presencia física.
También aparece allí una economía cultural cada vez más relevante. Diseñadores, ilustradores, pequeños emprendimientos y productores independientes encuentran públicos especializados capaces de reconocer el valor de objetos, publicaciones y experiencias que difícilmente tendrían la misma visibilidad en circuitos comerciales tradicionales.
Durante esos cinco días, Corferias funciona como una pequeña ciudad dentro de Bogotá. Una ciudad habitada por personajes imposibles, mundos futuros, criaturas fantásticas, héroes, villanos y comunidades que celebran orgullosamente aquello que las apasiona. Quizá por eso el SOFA continúa creciendo. Porque todos necesitamos, de vez en cuando, un lugar en el que sea posible habitar otros mundos.





