
Juan Tamariz no fue simplemente el hombre de la melena, las cartas, el humor imprevisible y aquel violín imaginario que varias generaciones aprendieron a reconocer. El ilusionista español falleció el 18 de agosto de 2026, a los 83 años, en Madrid. Su hija, la también ilusionista Ana Tamariz, comunicó la noticia recordando el amor que su padre había entregado a la magia y la dimensión de una obra que, escribió, permanecerá con quienes lo conocieron y aprendieron de él.
Decir que Tamariz fue uno de los grandes magos españoles resulta, en realidad, insuficiente. Dentro de la comunidad internacional del ilusionismo su nombre pertenece también al terreno de la teoría, la enseñanza y la transformación de la cartomagia. La Federación Española de Sociedades Mágicas lo despidió como “Maestro”, destacando su condición de revolucionario de la cartomagia y su papel como formador de generaciones de ilusionistas.
Su prestigio internacional tenía fundamentos concretos. Los archivos oficiales de la Fédération Internationale des Sociétés Magiques —FISM, organización que agrupa a sociedades mágicas de todo el mundo— registran que Tamariz obtuvo en París, en 1973, el primer premio en la categoría de Card Magic o cartomagia. Décadas después, durante el campeonato mundial celebrado en Pekín en 2009, recibió además un reconocimiento especial en Teoría y Filosofía de la Magia. Son dos distinciones que permiten entender la amplitud de su legado: Tamariz no se limitó a ejecutar juegos de cartas extraordinarios; pensó profundamente en cómo debía construirse la experiencia del asombro.
Esa dimensión intelectual sobrevivirá también a través de la enseñanza. La Gran Escuela de Magia Ana Tamariz señala que fue Juan Tamariz quien creó sus temarios y quien impregnó su formación con su filosofía y conocimientos. La institución continúa impartiendo cursos de técnica, historia, psicología del engaño y teoría mágica, una muestra tangible de cómo sus ideas abandonaron hace tiempo el terreno de la actuación individual para convertirse en método y escuela. Pero Tamariz consiguió algo todavía más difícil: convertir esa sofisticación técnica en cultura popular.

Su importancia artística llegó además al reconocimiento institucional del Estado español. El Ministerio de Cultura incluyó a Juan Tamariz entre los galardonados con la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes correspondiente a 2010, dentro de la modalidad de teatro. La concesión quedó formalizada mediante Real Decreto en abril de 2011. El dato resulta especialmente significativo: situaba oficialmente al ilusionismo dentro del ámbito de las artes escénicas y reconocía una trayectoria que había llevado la magia mucho más allá del entretenimiento televisivo.
– En 1975 apareció en el programa piloto de Tiempo de magia; posteriormente formó parte de producciones como Un, dos, tres… responda otra vez y, en 1988, protagonizó Magia Potagia. Décadas después seguía explicando su concepción del oficio. En una entrevista recuperada por RTVE resumió una de sus claves: “Amar lo que se hace y hacerlo con pasión”.
Una huella especialmente profunda en Colombia
Para el público colombiano, Tamariz tampoco fue un nombre lejano. Caracol Televisión recuerda su participación en el Festival Internacional del Humor, donde sus números ayudaron a construir una relación con espectadores latinoamericanos que lo reconocieron durante años por su mezcla de cartomagia, comedia y cercanía. Tras su muerte, Sábados Felices dedicó su emisión del 22 de agosto a rendirle homenaje, recordando precisamente esa vinculación con el programa y con el Festival Internacional del Humor.
Por eso resulta pertinente decir que Juan Tamariz no fue solamente un mago: terminó convirtiéndose en una institución. Fue intérprete, investigador, teórico, maestro y divulgador. Supo llevar una disciplina técnicamente compleja hasta millones de hogares sin vaciarla de profundidad y, al mismo tiempo, consiguió que otros magos estudiaran seriamente aquello que el espectador percibía simplemente como maravilla. El violín era imaginario. La escuela que dejó detrás, no.





