
Por: Alejandro Jiménez Schroeder
Muchas personas se han visto afectadas por la situación que atraviesa Colombia. Pero no todas de la misma manera. El lugar que cada quien ocupa en la sociedad «sus recursos, privilegios y redes» determina también sus posibilidades de afrontar una tragedia.
Me surgió esta serie de inquietudes al ver la gran solidaridad proveniente de diversos sectores, y ver qué no todas las solidaridades eran iguales. Incluso, de sectores de de los que se esperaría un mayor compromiso, no había una respuesta satisfactoria.
Desde una perspectiva política, las diferencias son evidentes. No todas las víctimas reciben la misma atención, ni todas las comunidades movilizan la misma solidaridad. Cuando aparece la política, también reaparecen las divisiones de clase: quién importa, quién es visible y quién merece ayuda son discursos que son claramente visibles en las noticias, y la forma en que se cubren los hechos noticiosos. Pero hechos como los ocurridos en Cali, donde jóvenes de sectores populares acudieron a edificios del sur de la ciudad para buscar sobrevivientes, o la respuesta inmediata que dieron figuras publicas como Jhon Arias que no dudaron en tomar la iniciativa para ayudar, muestran que la división entre izquierda y derecha no es un criterio idóneo para explicar la humanidad.
Las personas ayudan por solidaridad, pero también por interés, oportunismo o necesidad de figurar. Y aquí confieso mi cansancio frente a tantos influencers y periodistas transmitiendo desde el lugar de la tragedia. Algunos informan y visibilizan; otros parecen convertir el dolor en contenido. La pregunta es inevitable: ¿esa exposición realmente está ayudando a la gente? No obstante, ante la ausencia de un Gobierno capaz de establecer respuestas claras y eficaces, quizá las motivaciones pasan a un segundo plano. Lo urgente es que la ayuda llegue. Porque la solidaridad no se mide por quién aparece en la tragedia, sino por quién logra transformar su presencia en apoyo real. Más allá de la izquierda, la derecha, las cámaras y las redes, lo que importa es que las personas afectadas puedan sobrevivir, recibir ayuda y reconstruir sus vidas.







