Lapislázuli Periódico - Cuando lo sueñes, se hará realidad



Jorgelina Cerritos en Colombia: desde el otro lado del mar, ahora dos mil seiscientos metros más cerca de las estrellas

Entrevista realizada por Alejandro Jiménez Schroeder.

Director Lapislázuli Periódico

 

La dramaturga salvadoreña Jorgelina Cerritos estuvo en Colombia durante los meses de agosto y septiembre de 2010 exponiendo su obra teatral en la ciudad de Tunja. Lapislázuli Periódico hizo lo propio al invitarla a Bogotá, donde fue artífice de una memorable actividad académica, un taller de dramaturgia, donde también leyó “Al Otro Lado del Mar”, obra que la hizo merecedora del Premio Internacional Casa de las Américas 2010.

Conocí a Jorgelina al otro lado del mar, en el Encuentro Interoceánico de Mujeres Escritoras en Panamá donde compartimos unos días maravillosos con ella y con otras mujeres latinoamericanas, dedicadas a la noble misión de llevar sueños y realidades a través de las letras en sus diferentes formas de expresión literaria. Tan a gusto estuve compartiendo en Ciudad de Panamá, donde el Pacífico y el Atlántico se juntan gracias al canal, como en pie de la caribeña y amurallada Portobelo, con ese mar azul intenso donde el ambiente se vuelve poesía gracias a la belleza de su paisaje y la alegría desbordante de su gente; entonces soñé con invitar a todas ellas a Bogotá, para compartir esos sueños donde nace la red virtual de Lapislázuli Periódico, en esta amable capital colombiana situada a dos mil seiscientos metros más cerca de las estrellas, donde todas ellas, nuestras estrellas de Latinoamérica y del Caribe, sigan brillando para ser guía de nuestros pueblos.

Esta mayor interacción con Jorgelina Cerritos se dio con su periplo por algunas ciudades de Colombia; quisimos realizar con ella un taller de dramaturgia, donde fuera ella la protagonista, donde ella se sintiera a satisfacción. De esta manera en Lapislázuli nos dimos a la tarea de organizar este evento, para lo cual contamos con el apoyo inigualable e invaluable del Departamento de Literatura de la Universidad Nacional de Colombia.

El texto a continuación surge de la entrevista que Jorgelina concedió para colaboradores y lectores de Lapislázuli, preguntas dirigidas a conocer con mayor certidumbre su vivir, su pensar, su sentir. Auscultar aquellos sueños que subyacen en lo profundo de “su propio yo” para mostrarle al mundo quien es esta dramaturga que nos ha premiado con su compañía y ha compartido con nosotros sus saberes, por ello, intentamos ser textuales buscando el acierto de interpretarla como ser humano, como mujer, y como amiga. Por eso iniciamos conversando sobre el “Taller Jóvenes Talentos en Dramaturgia” evento convocado y organizado por la Fundación Lapislázuli, apoyado a cabalidad por la Universidad Nacional de Colombia, y realizado en el Salón Oval de las bellas instalaciones del Rogelio Salmona, nombre del edificio por él diseñado para los estudios de posgrados de Ciencias Humanas.

Manifiesta Jorgelina que su paso por Bogotá fue una experiencia muy rica, intensa e inolvidable. En principio le llamó la atención la respuesta a la convocatoria: la buena cantidad de personas inscritas, y su diversidad con relación a experiencias y especialidades. En Lapislázuli propendemos por la diversidad, por la heterogeneidad, y en esta convocatoria seguimos fieles a nuestros principios de pretender escenarios para la discusión académica y el aporte de ideas para la construcción, entre todos, de una sociedad mejor. El número de asistentes en este evento fue limitado, dado por las características del Taller, y la interacción personalizada de nuestra facilitadora con los participantes. Nuestra decisión estuvo en crear un buen equipo de trabajo. Nos queda la satisfacción de haber ayudado a generar un ambiente óptimo para el desarrollo del taller, pero también nos satisfizo apreciar el inmenso deseo de muchas personas de participar en estas jornadas académicas, para quienes intentaremos desarrollar nuevas actividades literarias.

En el transcurso del taller la participación de cada quien hizo de éste un espacio dinámico, propositivo, creativo y de indudable riqueza para todos y todas, según menciona al pie de la letra Jorgelina Cerritos. Su primera expectativa estaba en relación al aporte que podría llevarse en el campo de la dramaturgia desde un país como el suyo, El Salvador, a una nación con una importante tradición y trayectoria teatral como ella considera a Colombia. En ese sentido y con esas dudas orientó su trabajo en el taller mediante la sustentación de su propia práctica, de su propia experiencia, de su concepción del teatro y la dramaturgia, en su búsqueda personal a la hora de escribir. Por eso fue mucho más allá del mero ejercicio técnico escritural de la dramaturgia, y los participantes al taller supieron aprovechar esa entrega. Aunque considera que estos elementos son intransferibles, ella sabe que se constituyen en soporte del quehacer del dramaturgo y es, al fin de cuentas, de lo único que puede dar la relativa constancia y certeza que la creación artística es capaz de dar. La creación dramática es para ella una búsqueda personal de la verdad que la habita y ese elemento tan incierto como subjetivo es lo que sustentó la vivencia del taller.

Cuando a Jorgelina le pregunto cómo se define a sí misma, ella me responde como una mujer que vive, que ama, que disfruta y sufre la vida con intensidad. Que se esperanza, que se arriesga. A veces es sonrisa y otras veces es lágrima. A veces es cantora de los sueños y a veces cantora del dolor. Puedo afirmar que a ella yo la veo con una enorme sensibilidad, la cual transmite al público en el escenario y lo hace vivir junto a ella sus alegrías y sus nostalgias, y también en la cotidianidad de la charla facilita el penetrar en su mundo de ensoñación y de realidades. Para ella, la sensibilidad es el alma abierta para encontrar lo que apenas se asoma y no se dice. Así se expresa con mucha ternura, que la cualifica como el abrazo y la palabra que cuida, ama y hace bien.

Oí su poesía dedicada con mucha alegría y ternura a niñas y niños. Ante mi inquietud por su sentir acerca de la niñez, reflexiona brevemente y expresa con mucha seguridad que de lo más valioso de la niñez es la capacidad del asombro y asegura que ella, disfruta mucho el hecho de asombrarse. Ese tema lo vive, también lo lleva a escena. Inspiró técnicas para el asombro desde sus ideas expresadas en nuestro Taller de dramaturgia. Ella insiste que si mantuviéramos abierta la mirada del asombro durante toda nuestra vida descubriríamos el mundo que subyace en el mundo que habitamos día a día, sin darnos cuenta; así cometeríamos menos errores y amaríamos más, afirma.

Jorgelina Cerritos empezó a escribir desde que tuvo uso de la palabra escrita, sólo que para entonces no lo sabía; escribía sus propias historias en su diario y así descubrió que si no ponía en palabras lo que sentía algo se apaciguaba en ella. Más adelante descubrió que tenía muchas cosas que decir. Sus palabras sobre este tema son textuales. Los momentos más importantes como escritora los relaciona con aquellas oportunidades especiales que le ha regalado la vida, frente a sus referentes-maestros: Claribel Alegría, José Sanchis Sinisterra y Arístides Vargas, por ahora, porque su ilusión es aprovechar y aprender en cada oportunidad que tenga.

El teatro para ella significa la vida y en ese sentido, en su dramaturgia prioriza todo aquello que le es vital. En sus escritos busca la metáfora que le deje plasmar una verdad personal capaz de hablar a los demás a través de la universalidad. Se siente realizada como persona en el sentido de estar dedicando su vida a lo que ama, a lo que le gusta hacer. Para sentirse realizada como dramaturga siente que le falta cada día de un camino, que espera sea largo y dure todo lo que tenga de vida. Con estas palabras, creo que con ellas expresa que su realización como dramaturga continuará en su búsqueda cada día, todos los días de su vida.

Tiene su grupo de “teatro salvadoreño”, a su decir, que representa un grupo que trabaja, crea y propone su teatro desde el ser salvadoreño, desde el ser centroamericano, que busca “un diálogo artístico comprometido con nuestro tiempo y nuestra sociedad a través de un lenguaje escénico propio” que tratan de construir cada día, en cada puesta en escena. Menciona que su grupo se llama Los del Quinto Piso justamente porque trabajan en un quinto piso de un viejo edificio en las cercanías del centro de San Salvador, la ciudad capital, grupo teatral que está conformado por tres personas: Víctor Candray quien es actor y director; Rafael Pineda, actor y músico; y ella, Jorgelina Cerritos, actriz y dramaturga. Su vida de cultura teatral gira en torno a tres salas de teatro nacionales y una privada en todo el país -“teatros teatros, los demás son auditorios”- menciona. En salas con público y sin público se desarrolla su cotidianidad, al igual que lo hacen otra docena de grupos y cinco dramaturgos. Son tres generaciones de actores, actrices y directores que se  esfuerzan sin tregua por crear y proponer el teatro con matices propios.

Quisimos saber acerca de su rutina, de cómo es un día en la vida de Jorgelina Cerritos. Ella nos ilustra que su día inicia las 8 de la mañana cuando salta de la cama, pues trata de dormir hasta el último segundo antes de empezar un día normalmente largo. Sus gustos y aficiones giran en torno al teatro, a la escritura, a la lectura. Igual que sus compañeros del grupo, llegan al Quinto Piso a las 9 de la mañana donde realizan la limpieza rutinaria, entrenan, estudian, exploran y ensayan. Resuelven los asuntos pertinentes de gestiones y proyectos. Almuerza a las 4 de la tarde, hora en que acostumbran salir del trabajo. Luego, busca distraerse un par de horas con alguna amiga, su hermana o sus compañeros de trabajo. Le gusta ver una buena película, platicar, y cuando puede, sale a bailar o a pasear, lo cual disfruta también mucho. Durante la noche, luego de una cena muy ligera, se sienta a escribir, hasta la una o dos de la madrugada, cuando apaga la luz para descansar.

Ella habla del amor, la amistad, la familia, el trabajo; considera a todos como unidad y todos necesarios. Sus amores lejos y sus pesares muchos… La experiencia es siempre la misma, hermosa y adolorida: muchas personas y lugares, muchos afectos y arraigos. Abrazos y lágrimas a la hora de volver. Para ella, la belleza es el arte; el dolor o la sonrisa es la poesía. Cree que el movimiento feminista es tan necesario como todos los movimientos que han surgido en la historia para la emancipación. En su expresión artística y literaria habla desde “mi ser mujer, desde lo que me ha tocado vivir como mujer y lo que espero de la vida como mujer”, pues es un imposible abstraerse de ello y hablar de otra manera. “Sólo desde ahí puedo encontrarme con las demás mujeres y con los hombres”, asegura.

Al inicio de la entrevista hicimos referencia a su sentir de patria de esta salvadoreña; ahora deseo mostrar más a fondo esta faceta suya, para quien El Salvador es una suerte de amor herido: alguien que ama cuando está lejos, que sufre cuando está cerca, que mal vive en sus peores días y no le queda más remedio que soñarlo diferente y luchar por él. Y aquí en Colombia la hemos oído hablar con mucho orgullo de su país, su voz entrecortada por la ansiedad, las lágrimas en sus mejillas, su hermosura íntegra de sentirse salvadoreña, de sentirse representante de su patria y de Centroamérica toda. El Salvador se refleja en su obra en su esencia porque ella es parte y todo de ese país que agrede, que brega, que cree y que crece. Su obra no puede hablar de otra realidad que no sea la suya propia, la única que conoce desde siempre aunque venga pintada con sus propios colores y sus propios acentos.

Ahora bien, ella explica acerca de Casa de las Américas, “una Institución cultural en La Habana, Cuba, cuyo propósito es aportar al desarrollo de los pueblos de Latinoamérica desde el arte y la cultura. Este premio se realiza desde la fundación de la institución hace 51 años, luego de la Revolución. Por su trayectoria y su prestigio está considerado como el reconocimiento literario más importante de Latinoamérica”. En esta oportunidad, para el año 2010 Jorgelina Cerritos concursó junto con 138 trabajos en Dramaturgia (teatro escrito) llegados de diferentes países del continente, y el Jurado Calificador falló a favor de esta salvadoreña con su obra “Al Otro Lado del Mar”. Allí ella escribe “de nosotros y de nosotras. Seres sin nombre y sin rostro tratando de armar las piezas del rompecabeza de la historia. Nos habla de una historia más allá de la oficialidad, de un lugar olvidado en donde las personas son quienes deciden ser, capaces de decidir sus nombres y sus historias, de decidir cuándo nacer y cuándo morir. Habla de las adopciones de la vida en un mundo tan absurdo como burocrático y caótico, que nos impone incluso nuestra identidad”. Esta obra es importante en su vida, porque considera que estos personajes “vinieron a mi encuentro para salvarme”.

Al preguntarle sobre su primer viaje a nuestro país responde sobre su “mes colombiano”, una total experiencia de vida. Imborrable. Este año tendrá 13 meses para ella: agosto, Colombia y septiembre: 25 días, 3 ciudades, 3 climas y un amor. Llegó a Colombia a la fría ciudad de Tunja, en el departamento de Boyacá al XXXVIII Festival de la Cultura, donde Los del Quinto Piso presentaron su obra “Respuestas para un Menú” y donde el calor humano les hizo sentir en casa. Llegó a Bogotá a facilitar el taller Jóvenes Talentos en Dramaturgia, donde al igual que Dorotea y Pescador (personajes de su obra cumbre) fue adoptada y adoptó muchas personas, amigos, colegas y un hogar. Su viaje finalizó en Cali, donde se reencontró con su propia escritura y necesidad, en la “Semana de la Dramaturgia” a partir del encuentro con los demás, con el teatro, los compañeros, la amistad y la solidaridad que acoge, e indiscutiblemente “con la riqueza que siempre te da el maestro”. Al preguntarle si volvería responde: Por supuesto que sí. Más talleres, más encuentros, más teatro, más amistad. No sólo volvería, espero volver ¿Condiciones? Habrá que crearlas y hablar.

Para finalizar la entrevista le pedimos envíe un mensaje, a lo que responde:

“A los lectores y lectoras de Lapislázuli quiero decirles que aprovechen este espacio, que lucha día a día por aportar al desarrollo de su cultura y su identidad a través de las letras. Y a ustedes, Lapislázuli amigos, Gracias! Gracias infinitas por su confianza, su entrega y compromiso y su amistad. Empecemos desde ya a soñarnos el próximo encuentro que como ustedes dicen, si lo podemos soñar lo podemos hacer. Hasta pronto. Desde mi El Salvador, este pedacito de tierra en la región Centroamericana, abrazos mil!. Jorgelina”.

Gracias a ti Jorgelina, gracias por mostrarnos como eres, y por tu aporte con tu dramaturgia a nuestros pueblos de la América Latina y el Caribe.

 

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