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Halloween Literario / Edición Especial /

 

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Programación terrorífica

 

 

 


Editorial Octubre

No es la muerte el deseo que me mueve; es el miedo que me anima a explorar lo que desconozco

 

 

¡Si, si... es cierto! El miedo está rondando; y ahora que llegue el 31 de octubre las cosas se pondrán peor, o mejor (pues todo es relativo) pero lo que sí es cierto, es que el miedo ha vuelto acechar. No es que sea gallina, pero hay veces en que pienso dos veces si apago la luz antes de dormir, o si aún debo revisar debajo de la cama para encontrar la tranquilidad que este mundo nos ha arrebatado. Las lluvias torrenciales, el viento que aúlla, y tal vez el aguardar que este año sea el fin del mundo, me da licencia para recordar y sentir este miedo que me acompaña desde niño. No hablo del miedo a la muerte, pues ese tipo de miedos llegan más con la vejez. Hablo del miedo a los fantasmas, a lo desconocido, miedo a dejar de ser…

 

Esos miedos, que de niños creíamos tan genuinos y poco a poco hemos ido banalizando. En realidad no fuimos ni tu ni yo. Fue de todo un poco, la sociedad, la Internet y las películas de terror. Ya no bastaba con "Jinete sin cabeza" como en las historias de Washington Irving, sino que comenzaron aparecer muertos vivientes y Zombis que venían por tu cerebro. ¡Jummm, mi cerebro….ricooo" todos esos libros que leí, seguro le habrán dado un buen sazón…

 

"Que los sepultureros escarben las materias aciagas: que levanten los fragmentos sin luz de la ceniza, y hablen en el idioma del gusano." Pablo Neruda

 

 

 

Pero volvamos a esto del miedo. ¿O me vas a decir que las noticias, cada día no son peores? No porque espere que sean buenas noticias, sino por la crueldad como se informa, porque ya no importan si son uno, diez o cien muertos los que dejó la nueva masacre. Y al día siguiente, nuevas noticias que suenan repetidas, hacen que te acostumbres a ese miedo que día a día acumulas hasta que decides no hacer nada. Y sin embargo, sigue allí. Voy a decirlo; y sé que te vas a reír. Pero en realidad, tengo miedo, y esta vez no voy a llorar. Hay dentro de mí un miedo que me inspira a trabajar, a moverme e investigar. Es el miedo que refleja mi ignorancia, y desde allí, se descontrola mi ser. No saber, ¡ese si es un pecado! Pero ahora, tengo sed…. Sed de miedo, para ir detrás del conocimiento, y comenzar a vivir, como aquel quien lo tiene porque la muerte lo espera la semana que viene, y es hora de actuar.

 

Deja de llorar, ¡y actúa ya! me dijo una vez un niño en el colegio, ese niño dentro de mi hace ya varios años! Ser Acción, para validar esta existencia. La noche de brujas se ha vuelto el pretexto de recordar que en esta vida nos acompaña la muerte. Que sentir miedo también está bien. Y que vivir, no solo es respirar, caminar, ir por la vida, sino construir vida: Respirar, escribir, amar, errar y hacerlo ahora… antes de que sea tarde. La muerte como estímulo para la vida y la creación. Si hoy me tocará elegir una función para el arte, elegiría la de asustar.

"El miedo no debe ser la excusa para no intentarlo."

 

La vida y la muerte se asumieron como contrarios, y entre ellas, un duelo se estableció como el que hasta hoy existe entre el sol y la Luna, en donde desde aquel día en que se distanciaron, prometieron que no volverían a estar juntos. Para Foucault, nuestra cultura ha convertido a la muerte en el centro de la literatura y esta "se ha asociado al sacrificio, incluso de la vida. . . La obra que alguna vez tuvo el deber de proveer inmortalidad, ahora posee el derecho de matar, de ser la asesina de su autor" reconociéndola desde el arte, la batalla a la cual nos enfrentamos los seres humanos, y que de nacimiento tenemos perdida, que es la batalla de la vida sobre la muerte.

 

Por ello, quizás desde el arte anhelamos con desesperación pasar a la posteridad, y nuestra obra sea un recuerdo de lo que fuimos. Un resquicio, que abra la posibilidad a explorar nuestra experiencia particular y nos dé la esperanza de sobrellevar la destrucción del individuo con su expiración. El miedo es la respuesta más genuina del ser humano a lo desconocido. Pero, si a este miedo se le aborda con el conocimiento, se le indaga con preguntas, y se transforma con el arte, ese miedo brindará las herramientas para transformar ese sentimiento en creación. Y así, lo que era un sentimiento que te paraliza, no te dejaría intimidar o asustado quitándote la libertad de preguntar.

 

"SER CULTO PARA SER LIBRE" José Martí

 

Cuando el miedo surge como una fuente que construye, se vuelve cómplice de la curiosidad, y hace que la persona se cuestione sobre lo que está bien, o está mal, se haga preguntas sobre el mundo en el que vive, y sobre todo, le permita comprender lo que tiene más cerca, (su mente y su cuerpo) y es allí donde se abre la verdadera puerta de la conciencia que te permite descubrir que allí hay muchos otros mundos. ¡Me encanta! Sinceramente, creo que el soñar, como reflejo del Lapislázuli, es una buena cosa por hacer. Creo que el mundo sería un lugar mejor si pudiéramos soñar y desde el anhelo de los sueños, conocer y aprender cómo transformar el mundo. No hablo del sueño de ser millonario, o ganarse el Baloto, sino del sueño construido que traza el camino del trabajo y la vocación. Nunca desfallezcas por el miedo a ser juzgado, o el miedo a no comprender una situación. Si dudas, pregunta. Si temes, actúa. Nunca pierdas la inocencia y siempre que quieras realmente algo, esfuérzate para conseguirlo.

 


 

 

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