Lapislázuli Periódico - Cuando lo sueñes, se hará realidad



SER EXPLíCITO, ANTE TODO

 

Abelardo Leal, escritor colombiano Autor

Amaba a María y le regalaba chocolates. Cada vez que la veía abría la boca como un tonto. Era inevitable. No podía resistirme a su cuerpo de palmera, a su rostro de princesa, a su cabello negro y reluciente. Andaba en una nube blanca por ella. Nada me importaba, salvo ella. Si veía una rosa, decía: “ esta rosa se vería bien en el rostro de María.” Si contemplaba un claro bajo la luna, exclamaba: “ aquí podría declararle versos a María.” Estaba loco, loco de remate. Como Sansón por Dalila. Como Pedro Abelardo por Eloísa. Como César, como Antonio por Cleopatra. Cada viernes, cuando nos veíamos en clase de contratos, pegaba mis ojos a su imagen. Cada cosa que hacía, cada acto, cada gesto, eran un suceso para mí. Le daba chocolates, ya lo he dicho, y le preguntaba cosas ( meras tonterías, es verdad). Recogía cabellos que se le caían. La invitaba a tomar refrescos. Escribía poemas y los dejaba en sus manos. Ella sonreía con sus dientes blanquísimos. La llamaba por teléfono y le hablaba de lo que le gustaba: filosofía, música clásica, poesía. Asentía a todo lo que decía, me reía de sus chistes, elogiaba su inteligencia… Y aún así otro hombre es quien la lleva de la mano. Al preguntarle por qué no me dio a mí ese privilegio, me ha dicho: “ es que tú nunca me dijiste nada.”