Lapislázuli Periódico - Cuando lo sueñes, se hará realidad



 

“Al Sexto Día” de Norman: donde la palabra se carga de fuerza


Por: Alejandro Jiménez Schroeder


Al coger entre mis manos “Al Sexto día” sentí como desde El Salvador habían viajado mucho más que letras. Un lazo que había nacido en San Salvador marchó hasta Valparaíso para germinar en sus imprentas, luego regresar hasta su hogar centroamericano, y finalmente llegar a tierras colombianas.
El poemario de Andrés Norman, que lleva por titulo “Al Sexto día” me llegó de improvisto como suelen llegar la mayoría de las cosas inolvidables. Un libro que desde el principio de sus letras te transporta a otra realidad Literaria.


Su división temporal se da desde una visión cronológica donde los poemas van evolucionando. Una transformación que se hace evidente no solo en el estado emocional de poeta que inicia en un estado primario como el génesis, hasta llegar a la exaltación y detonante de emociones, tal como se deja ver en su primero y segundo capítulos: “Se hizo el amor” e “…y enloquecimos”.
Versos cortos, estructuras clásicas y simétricas entre los versos dejan entrever la forma en que el poeta labra la palabra. Son motivos coloquiales los que retan a este escritor a desenfundar la pluma como los suspiros o las despedidas; sin embargo, es en su visión donde la palabra se carga de fuerza para abstraernos del lugar común y trasportarnos al lugar de las reflexiones.
Sus palabras se hacen parte de la vida, y de la temporalidad del universo en donde nada es eterno, y todo es efímero. Como dice en Muerte Espontánea “quiero comer la esencia de tu vida, porque no quiero morir ahora”. Sus versos hacen una invitación para degustar cada instante mientras la lectura me sea permitida.