Fundación Literaria y Artistica Lapislázuli - Cuando lo sueñes, se hará realidad



 

El reino de los sonidos

por : ángela Henao Munevar


érase una vez una joven que vivía en una ciudad de metal, su ciudad era regida por la música ¨el heavy padre de los géneros¨ y su existencia transcurría entre dragones y castillos. Pero en esta época también vivía un guerrero de ojos claros e instinto de lucha que batallaba a diario por su nación. Mientras Alessandro daba muerte a los injustos, Marie paseaba por entre los bosques tratando de sorprender algo que encendiera la llama de ese corazón, que era duro y frío como el metal.
Un día Marie se armó de valor y huyó de su ciudad  con su dragón; ella quería divisar nuevos mundos y encontrar ese algo que le hacía falta a su existir. Mientras sobrevolaba por el mundo punk Marie reía con extrañeza pero ese sentir le hacía bien, ya que para ella era muy divertido ver como aquellos aldeanos temían a su amigo y corrían despavoridos al verlo.
Entretanto, Alessandro divisó al dragón y sin notar la presencia de Marie dijo a los aldeanos que los protegería de aquel monstruo y que no permitiría que les hiciera daño; y con su alma llena de furia y pasión a la vez, lanzó al cielo una flecha pensando en herir al dragón, sin darse cuenta que en él estaba Marie. Por su parte, Marie si notó la presencia de Alessandro y descubrió algo nuevo en su ser con tan mala suerte que la flecha lanzada por Alessandro le atravesó aquel frío y duro corazón de metal.
Marie por fin había podido sentir aquel ardor y pasión que tanto deseaba, aunque fuera solo por un instante; Marie cayó en brazos de Alessandro y las lágrimas escurrían por sus mejillas. Alessandro se preguntaba como era posible no haber visto a Marie y el haber herido a una criatura tan hermosa y pura; y mientras se debatía entre sus sentimientos y pensamientos sus lágrimas se mezclaban con las de Marie, pero ella secando las lágrimas de esos hermosos ojos le dijo: no llores más noble caballero, que mi agonía es gozo en este momento, porque tú me liberaste de esa coraza e hiciste el sentir posible en mí.
No llores más noble caballero porque tu victoria fue alegría para tu pueblo y para mí y con estas palabras y un dulce beso Marie desapareció de este mundo, dejando como recuerdo a Alessandro su corazón de metal que por primera vez ardía de pasión.