Edición No 41. Domingo 30, Mayo 2010|
 

Poesíalapiz

LOS SENOS DE VANESSA

I
El hombre a espaldas de Vanessa es una estatua viva.

Vanessa sube y baja las escaleras de la vida.
Sus caderas se estacionan en la boca del desierto.

La boca del desierto puede ser el ojo izquierdo de
Adán, de Witman O de Lorca.

 

II
Desde el otro lado de la atmósfera
los senos de Vanessa lloran flores
gimen noches
y suspiran lunas entrepiernadas.

 

III
Vanessa limosnea amor
y encuentra sexo con olor a calle.

Vanessa ha parido demasiadas bestias:
Algunas de ellas lloran en la ventana de la noche,
otras duermen en la calle del cielo
y muchas otras arden de pasión en algún prostíbulo de la ciudad.

 

IV
No me han adiestrado para mirar el alma de Vanessa
pero sé que se parece a una flor
y que tiene los ojos de calidoscopio.
En ocasiones,
se puede mirar
cuando es solamente una bella mujer
y cuando pretende ser la hembra del deseo.

 

V
Vanessa deambula en las calles de Paris,
de Nueva York,
de Londres
o en alguna ciudad tercermundista.
Vanessa se postra en el circo
se pinta en las paredes
relincha en los teatros
y se mete en la televisión.
Los suicidas del tiempo
suelen ser los perros sordos que maúllan tras la falda de Vanessa
a espaldas de su conciencia.

 

 
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