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Lapislázuli Periódico - Cuando lo sueñes, se hará realidad



 

OTRA VISIóN
Sakyamuni.

Hace un calor sofocante, es medio día en el centro de Bogotá y la gente se desplaza con afán, tratando de buscar un lugar sombreado para resguardarse. Un joven con violín en mano y bastón para ciegos, pasa la carrera décima con tal rapidez y precisión para esquivar los otros transeúntes, que provoca asombro hasta en los conductores de buseta que esperan con resignación el cambio a luz verde para acelerar a fondo, pues en la siguiente esquina se encuentran algunos potenciales pasajeros.
El violinista sube a una buseta que dice: “Aeropuerto, calle 26”. Para entonces los transeúntes se han olvidado de él. Ya en la buseta, el joven pasa la registradora, paga su pasaje, espera el cambio, lo verifica con el tacto y busca una silla desocupada, pero no hay, así que muy amablemente un señor le ofrece su puesto. Se sienta, abre el estuche de su violín, saca unas partituras y con sus dedos comienza a explorarlas (un examen le espera a la una en punto).
A su lado se encuentra una joven que lo observa con detalle y que ante lo sorprendente de la situación, no resiste mucho tiempo antes de atreverse a preguntarle: ¿estudias música? La respuesta fue inmediata: si –y continua leyendo como si nada-. Ella se sonroja y le dice: que rápido me contestaste, parecía como si supieras que te lo iba a preguntar. él sonríe pero no dice nada. Después de un rato…
-Soy ciego pero puedo estar al tanto de muchas cosas…tu perfume, por ejemplo. Además la gente siempre se sorprende cuando nota que hago todo como cualquier persona normal. A veces puedo presentir y casi predecir lo que va a suceder con algunos segundos de anterioridad.
- ¿Y has fallado alguna vez en tus predicciones?
- Solo pocas veces. En realidad es un don que en ocasiones me provoca mucha ansiedad, pues siempre estoy al acecho de lo que viene. Pero es tan cercano en el tiempo que aunque sea algo malo, difícilmente puedo evitarlo. Es una certeza fugaz de la cual no me es posible escapar.
La joven se desentiende un poco del músico y se para a medias de su silla para observar hasta donde llega el trancón. Dice con desesperación: ¡este maldito trancón de mierda y este calor infernal me vuelven loca! Y mientras dice eso, lo observa…sentado tranquilamente, estudiando sus partituras como si nada pasara…
- ! Ah! lo siento, es que…
- Tranquila, no te disculpes, es cierto, todos los días a esta hora la situación es más o menos la misma.
- Si pero, me siento mal porque…
- ¿Por qué aunque  estoy ciego no me quejo? No te preocupes, entiendo por qué te exaltas. Además, no debes sentir lástima por mí… estoy muy bien.
- No es lástima…o bueno, algo. Más bien te admiro, se nota que eres muy paciente.
- He aprendido a serlo, a pesar de mi predicción instintiva de la que te hablé.
- ¿Pero cómo? ¿Cómo es posible que vivas tan tranquilo sin poder ver?
- Porque no sé lo que es ver. No tengo ni la más remota idea. Soy ciego de nacimiento y no tengo ojos, mi cerebro no sabe lo que es ver, no hay recuerdos relacionados. Pero aprendí a ver de otra manera…no con los ojos.
- No puedo imaginármelo… ¿Con el alma?
- Algo así…en todo caso, la música me ha ayudado a entender un poco más sobre cómo funciona todo…en todo hay música, si uno sabe escuchar.
- ¿Y cómo te imaginas que es el mundo, las personas?
- Todo es energía, todo vibra de un modo especial…yo siento mi energía, la de las cosas y la de todos los que me rodean de cerca… no me imagino las cosas, las siento. No sé si me entiendas…yo tampoco entiendo tu forma de ver, ni siquera puedo imaginármela.
- Mis ojos registran el lugar, la posición, el tamaño, la silueta, los colores, los movimientos de cada ser vivo o inerte que se encuentre dentro de un rango de espacio bastante amplio, puedo ver cosas que se presenten incluso a una gran distancia…en fin, todo eso queda en mi memoria y por eso mi imaginación está ligada a lo que he visto.
- Entiendo un poco…vaya explicación. Nunca alguien se había atrevido a revelarme tantos detalles…gracias.
- De nada, pero ahora dime, cómo percibes a las personas, ¿cómo sientes que somos?
- Como si todos fuéramos un solo ser, que se dividió en millones de partes…cuando escucho noticias o me entero de cómo anda el mundo…pienso que tanta y tan buena visión, puede cegar el alma…la sencillez del alma, el disfrute de la contemplación…no se detienen a contemplar la belleza que los rodea. Están demasiado asustados para atreverse a aprender a ver con el alma…como me tocó a mí…aunque bueno, eso debe sonar demasiado absolutista…demasiado espiritual…y yo sé que somos carne y deseos y que seguramente eso también es parte de aprender a vivir.
- ¿Tú crees que existe realmente el alma, el espíritu?
- ¿Tú crees que existe realmente lo que ves?
- Si, pero debo confesar que mi desconfianza ha crecido.
- No deberías… ver como tú ves, es maravilloso, daría lo que fuera por poder hacerlo. Pero si la vista te nubla el alma…entonces cierra los ojos y trata de ver…!ah! lo siento, ya me tengo que bajar, debo presentar mi examen…!Bach!
- No nos presentamos, ¿Cuál es tu nombre?
- No importa, mi nombre no importa…solo es otro nombre, una referencia más. Pero si volvemos a vernos…entonces nos presentaremos. Gracias, aprendí mucho hoy.
- Gracias a ti…yo también aprendí muchísimo, ojalá volvamos a vernos…
Y el violinista “ciego” se paró de su asiento, timbró, se bajó de la buseta, caminó de frente y entró a la universidad; presentó el examen y siguió con su vida. En muchas de las busetas que a diario toma, espera volverse a encontrar con la joven de aquel día. Mientras tanto a su alrededor se tejen miles de historias, miles de encuentros…la vida sigue…


 

 

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