Lapislázuli Periódico - Cuando lo sueñes, se hará realidad



 

Mi fatal propensión a que todo vaya a parar a mi ojo derecho
Por: Valeria Badano (Argentina)

                                                                                                A Silvina

Escribo. Mi profesión es escribir; a veces es más un oficio, como el del orfebre; me gusta eso. A veces escribir me trae problemas, siento un dolor punzante en mi ojo derecho. El oftalmólogo es un buen mozo alto que me pone nerviosa cuando arrima todo esa aparatología para verme de cerca. él no ve nada, dice que seguramente es el cansancio por el uso de la computadora, los rayos que emergen de mi pantalla. Incluso cuando él me decía esto mi ojo derecho era puro dolor.


A la semana vuelvo al consultorio, tuve una semana intensa, no encuentro el final del cuento. Las palabras no vienen, no llego al final de ese cuento. Me obsesiono y me instalo frente a la luminosidad de la pantalla que no descansa. Yo tampoco. El doctor, ese buenmozazo, me mira con pena o con resignación, no me importa, qué puede saber él del sucio trabajo del orfebre, tan limpio él en su consultorio blanco.


Me siento en la butaca y él se sienta frente a mí. Nos separa el frío exoftalmómetro. Se acerca para ver mi ojo –el derecho, por supuesto-. Pero mirá, me dice, sin poder creerlo, tenés un pedacito de chapa. ¡¿De chapa?!, no puedo creerlo yo tampoco y lo que digo es una mezcla de pregunta y exclamación. Sí, y no parece sorprendido. Estuviste trabajando en tu casa, me pregunta y yo le voy a contestar que sí, que toda la semana estuve dale que dale en el teclado de mi notebook tratando de llegar a un buen final para el cuento pero me pareció que esa no era su pregunta. Yo en mi casa no había movido muebles, no hubo albañiles, no estuve en el jardín, no estuve ni cerca de alguna lámina galvanizada…


Finalmente le dije que no, que había escrito mucho y que estaba muy cansada. Pero este es un trozo de chapa galvanizada, volvió a decirme y me mostró el fragmentito luminoso dentro de unos algodones. Iba a sonreírme. El trabajo de escribir, mi profesión, mi oficio es como el del orfebre, pensé. No lo dije, supuse que mi lindo doctor no entendería de metáforas y me fui con la prescripción de unas gotas para evitar la irritación.


Lo crucé cuando salía impresionada del consultorio de mi oftalmólogo, y su imagen se clavó –como antes el fragmento de cinc- en mi ojo derecho. No era como el doctor que acababa de dejar atrás: alto, moreno, taciturno. Pero su imagen quedó clavada ahí, dolorosamente, y me enamoré.


Escribo a pesar del amor, y sí, porque si fuera por mí estaría todo el tiempo en sus brazos y mis manos se aplicarían a un trabajo menos rítmico que el de teclear en mi máquina. Cada dos semanas vuelvo al consultorio del oftalmólogo que sigue allí, blanco y perfumado, alto y moreno, taciturno. Me receta unas gotas para evitar la irritación porque en mi ojo derecho entró aserrín y en mi casa no había lijado madera; se metió una astillita de cobre; algo más que ya no estaba cuando llegué al consultorio pero dejó en su lugar una úlcera que tuve que curar casi un mes.


él, que no era ni alto ni moreno ni taciturno se fue aburriendo de mi trabajo de orfebre y no le gustó que mis manos, muy a mi pesar, muchas noches se pasearan por el teclado de mi notebook y no por su espalda. No podía entender, ni quiso escuchar.


Mis ojos se pusieron rojos –esta vez los dos por igual- y no porque algo se metiera en ellos (o tal vez sí: él, él, él, él) sino porque no podía parar de llorar. Casi por costumbre me puse las gotitas recetadas para la irritación.


Lo vi con otra en la calle, no pude creerlo: los mismos gestos al abrazar, la misma mirada provocadora, la misma sonrisa con la que me sonreía a mí. ¿Es posible?


Caminé a mi casa, recorrí las veredas del barrio como si fuera una extranjera: baldosas desparejas, pozos, matorrales de pasto, hojas secas, papeles. Una rama de Santa Rita, impiadosa, se asomaba de una verja. No la vi, un resplandor rojo estalló en mi ojo derecho y la punta de una espina larga se clavó en el globo blanco y lo tiñó de un rojo sangre furiosa.


Tenés una lesión importante, me dijo mi oftalmólogo, vamos a vendar el ojo unos días. Pero me tranquilizó cuando me dijo tuviste suerte, pudiste haber perdido el ojo.
La visión, la visión es lo que debería haber perdido; pensé que mi pobre oftalmólogo no comprendía de metáforas y tampoco de los dobleces semánticos del lenguaje. No el ojo, la visión debí haber perdido porque a pesar de la lesión y del parche, la visión de vos con ella no se va.

 

 

Ingrid González Leidy Yurani Cubillos Pinilla Yuly óbito de Utopías Edna Camelo Sarah Marechal Edelmira Pinto Moreno AMIGOS Carlos Melo Salazar III festival mundial de ECOPOESIA “Ecopoesía: raíz y voz de la tierra” Lumbantú ESTILO Ciudad y niebla, por Laura Burbano QUIENES SOMOS Franz Floyd Entrevista con Monsieur Periné: De las Cosas que Soñaban cuando eran niños El arte de comunicar desde la represión: ¿y si el arte se queda sin internet? ¿Jalainjatü mi^irakat sünain ¿En dónde es la fiesta de disfraces? Laura Benítez Nace una nueva legión para salvar el día de la tierra Orlando Becerra Actitud Lúdica MUNDO DE SUEÑOS El Artista On the Road...again Alerta Kamarada Los individuos invisibles de las redes sociales Amarillo Tropical Inicia un año engalanado en sueños literarios Huberto Santacruz Torres Abelardo Leal Lengua y Lenguajes: Elementos Fundamentales para la Configuración de la Identidad. Manuel Sebastián Jiménez T.(q.e.p.d) Andres Correa KEMERAINCHII Victoria Sur Alejandra Jaramillo CONTACTO principal María José Montañez León José Luis Palacios Planeta de bolsillo, por Lilia Gutiérrez Riveros Sala Chat Andrés Filsoleil SALóN FUNLAZULI Jorgelina Cerritos Hay Festival Cartagena 2011 CINENCUENTRO Myriam Luz Buitrago Ruy Sánchez: el dueño de la única ciudad con caderas, por: Andrés Laverde Ortiz ¡Ay, Joe! Lloramos tu partida, pero seguiremos bailando con tu legado La expresión de sensibilidad de Sandra Medina puesta a la moda. EDITORIAL Stefanny Bricet Parra David Sánches Juliao Actualidad Aquí Galería de Imágenes álvaro Bulla PERFILES Escucha las vibraciones en Alta Frecuencia Estercilia Simanca María Daniela Cárdenas ETNIAS ZEITGEIST, La Película Javiera Gallardo Cúpula - Lucero , por Yudit Josefina Cedeño Rivero Gabriel Jiménez Pallares Eventos Son González EXPRESARTE Melancolía y rencor Plan lector resoñadores, por FUNLAZULI Ruben Blades Victor Hugo Gajardo Olivares APRENDICES ¿Qué pasará con nosotros, si la inevitable transformación continúa? LICENCIA CREACIóN LITERARIA Alexandra Quintero Andrea Echeverry Juan Carlos Carvajal AULA Entrevista al artista conceptual Luis Camnitzer [Personaje del mes] El arte natural representada en dos pinturas indigenas: La Wayuu y la Bora Taller Virtual La poesía Escrita desde el Silencio (2011) Mauricio Rodríguez LAPISCITOS LAPISLáZULI VERDE Bambi La Suavesita Para publicar tus eventos has Click Aquí Función Teatro en Teatrova - El Estado de las Cosas Taller de Redacción de Ensayos Literarios (2011) DONACIONES La calle empinadaPor: Alberto Fernández Camilo Andrés García Salcedo Narciso Serrano

Biografía

 

 

comentarios