Lapislázuli Periódico - Cuando lo sueñes, se hará realidad



Pisar Marte ¿Ficción vuelta realidad o ficción siempre en construcción?
Por:  William Armando Vargas Ordóñez

Cuando pensamos en el planeta Marte muchos de nosotros tenemos imágenes diferentes. Para uno, eso es un cuerpo celeste que puede ser diferenciado y detallado con un telescopio. Para otros eso es un planeta que albergó o alberga vida extraterrestre. Con el proyecto de Mars One, se  piensa Marte como el siguiente paso de la evolución humana: habitar otros planetas. De esta forma, la idea de una colonia humana deja de imaginarse en la luna y se proyecta en el planeta rojo de manera más plausible que el satélite natural con 4 diferentes caras cada 28 días. Este proyecto se ha conceptualizado desde una economía de mercado neoliberal, aunque realmente es una construcción que se extiende a dimensiones políticas, sociales y culturales. Si se tiene en cuenta todas esas dimensiones, nosotros podemos dibujar tres imágenes del planeta rojo que son mutuamente incluyentes y articulables: nuevos mapas, reproducción de símbolos específicos y nuevos cuerpos.

La primera imagen la podemos formular desde el análisis de los medios y relaciones de producción terrestres que sostendrían a los colonos marcianos en un ambiente que solo les permitiría a los segundos acentuarse en ciertas áreas y depender de lo que cada 2 años llegaría a su territorio. A su vez, ellos se verían delimitados por nuevas experiencias gravitacionales y gases no aptos para el organismo humano. Mientras esa gente dirige una cruzada científica, en la tierra no dejarían de haber desplazados, subcontratación, lucha armadas por tierras vistas como recursos industriales o naturales, hegemonías políticas y subvaloración de culturas no occidentales. Dichos fenómenos son resultado de relaciones comerciales y de explotación de recursos naturales que componen el modo de vida global terrestre y que entrarían a posibilitar la forma de vida humana extraterrestre o fuera de la tierra. Es decir, una colonia en Marte sería sostenida, en parte, por flujos de capital y dinámicas de mercado que hoy en día subyugan grandes cantidades de poblaciones para que la compra y venta no cese en ningún segundo a nivel global.  

El colonizar Marte seguiría generando elementos simbólicos que reforzarían su base económica en los fenómenos descritos anteriormente, aunque mediante la invisibilización de estos. ¿Cómo podría hacerlo? A través de sus representaciones supuestamente imparciales en atlas universales con la imagen de la tierra, la luna y Marte juntos. Estas mostrarían dos planetas bajo una objetividad científica que reducirían la historia de la conquista del planeta rojo como un logro lineal y consecuencia inevitable de una supuesta evolución social universal. Las fechas, los datos cuantitativos sobre las características físicas de ese planeta y algunos párrafos sobre la situación contemporánea de los migrantes humanos allí, elaborarían un discurso evolucionista objetivado en Marte, ignorando en su argumentación cualquier proceso social inmiscuido en este viaje al espacio.

La segunda imagen proviene al pensar la vida de un conjunto de individuos recontextualizados en un lugar donde históricamente su evolución biológica no se ha dado, donde el más mínimo error puede llevar fácilmente a una muerte rápida. Estos individuos, que serán escogidos bajo un perfil psicológico que no los hará ver como potenciales asesinos en algún momento, formarán una comunidad a través de una materialidad y racionalidad científica que los subordinará por el simple hecho de ser humanos en un espacio que por sí solo, ya es fatal para nuestra especie. Las emociones, relaciones sexuales, los juegos de poder y los conflictos serán performados por medio de simbologías o cuerpos condicionados bajo un discurso biomédico occidental, máquinas dotadoras de oxígeno, energía y agua, medios de comunicación monopolizados por dos satélites que estarán comunicando la tierra y marte las 24 horas del día los 7 días de la semana.

Para sobrevivir y llevar sus vidas, los habitantes de Marte deberán adaptarse a un sistema simbólico casi omnipotente. Así como en nuestro querido planeta las comunidades religiosas se han diversificado e invadido tierras donde sus respectivas metafísicas y religiosidades se han reproducido satisfactoriamente, la ciencia entablará una comunidad aislada que dependerá de la ciencia como institución, más no como una comunidad democrática igualitaria. Afortunadamente, como todo régimen absolutista en la historia de la humanidad, su poder omnipotente es virtual y las personas que viven dentro de éstos diseñan prácticas que atentan contra los absolutismos a los que se ven sometidos. Siguiendo esta lógica, existe la posibilidad de que los humanos marcianos actúen en pro de ampliar su capacidad política y hasta generen cambios paradigmáticos en el sistema supuestamente neutral y única verdad científica. Claro está, si los colonos llegan a instalarse de manera exitosa, o por lo menos mediocremente, en el nuevo ambiente.

Y la tercera imagen surge como cliché al solo pensar en el rol de la genética en el ordenamiento y categorización de las sociedades humanas: la producción de nuevas corporalidades. Esta producción no se refiere a las estéticas y posibilidades físicas que están presentes en la pintura corporal, cirugías estéticas, condicionamiento físico, uso de ornamentos o prácticas de alimentación. Dado el nuevo tipo de gravedad, atmósfera y exposición a los rayos y tormentas solares, la alteración genética de cuerpos que pudieran reproducirse bajo esas condiciones sería una posibilidad para garantizar el éxito de la colonia terrestre allá. Esto no quiere decir que la genética o biología tendrían que corregir lo que la medicina tilda como anormal o enfermedad, reproduciendo nociones de superioridades humanas. Más bien sería normalizar lo anormal de la normalidad actual, procrear mecanismos y estructuras orgánicas que lograrían adaptarse con más éxito en marte, pero lo cual podría acarrear la pérdida de lo que occidente tiende a considerar figurativamente como humano. Habría una refiguración estética de la belleza.

Según lo anterior, los humanos de piernas más largas, con huesos menos densos, con cavidades torácicas más pequeñas y otras deformaciones serían una nueva figuración de lo que es ser persona en Marte. Y sobre las discusiones éticas y filosóficas que se derivarían de lo anterior, nosotros como entes políticos, comunidades e individuales entraríamos a ser parte de este campo de batalla dicursivo.

Las anteriores imágenes son cuadros descritos textualmente que invitan a pensar la llegada a un planeta foráneo como un proceso global y social, donde nosotros podemos encontrar un rol en tal fenómeno, no como espectadores y lectores pasivos de la situación, sino como actores de ese hecho por medio de relaciones económicas interglobales. A través de estas relaciones, nosotros negociamos nuestros modelos de sociedad e individualidad que repercuten debajo de nuestra atmósfera como los harían sobre la atmósfera marciana. Por eso, si somos espectadores de un reality show, compradores y consumidores de productos comerciales promocionados por el proyecto Mars One, y si alguien que lea esto llega a ser seleccionado para invadir el planeta rojo, estos son apenas uno de los tantos papeles que podemos personificar en este evento que todavía suena como pura ciencia ficción. Cualquier labor que desempeñemos ahora, sea como agricultores, maestros, limpiadores, obreros, administradores, artistas, entre otros estamos entramados dentro de redes que finalmente repercuten en Mars One.

Y llegar a Marte no es un destino de nuestra especie, sino un producto construido por todos nosotros, a pesar de que la mayoría participemos de ello desde las relaciones de clases más precarias y periféricas del esquema global. El solo hecho de pensar, bajo otras concepciones, asociaciones y lógicas, un evento que se presenta como insólito en estos momentos es una oportunidad para comenzar a plantearnos, y si lo deseamos, cambiar nuestros lugares donde construimos nuestras realidades. 

 

 

 


Ingrid González Leidy Yurani Cubillos Pinilla Yuly óbito de Utopías Edna Camelo Sarah Marechal Edelmira Pinto Moreno AMIGOS Carlos Melo Salazar III festival mundial de ECOPOESIA “Ecopoesía: raíz y voz de la tierra” Lumbantú ESTILO Ciudad y niebla, por Laura Burbano QUIENES SOMOS Franz Floyd Entrevista con Monsieur Periné: De las Cosas que Soñaban cuando eran niños El arte de comunicar desde la represión: ¿y si el arte se queda sin internet? ¿Jalainjatü mi^irakat sünain ¿En dónde es la fiesta de disfraces? Laura Benítez Nace una nueva legión para salvar el día de la tierra Orlando Becerra Actitud Lúdica MUNDO DE SUEÑOS El Artista On the Road...again Alerta Kamarada Los individuos invisibles de las redes sociales Amarillo Tropical Inicia un año engalanado en sueños literarios Huberto Santacruz Torres Abelardo Leal Lengua y Lenguajes: Elementos Fundamentales para la Configuración de la Identidad. Manuel Sebastián Jiménez T.(q.e.p.d) Andres Correa KEMERAINCHII Victoria Sur Alejandra Jaramillo CONTACTO principal María José Montañez León José Luis Palacios Planeta de bolsillo, por Lilia Gutiérrez Riveros Sala Chat Andrés Filsoleil SALóN FUNLAZULI Jorgelina Cerritos Hay Festival Cartagena 2011 CINENCUENTRO Myriam Luz Buitrago Ruy Sánchez: el dueño de la única ciudad con caderas, por: Andrés Laverde Ortiz ¡Ay, Joe! Lloramos tu partida, pero seguiremos bailando con tu legado La expresión de sensibilidad de Sandra Medina puesta a la moda. EDITORIAL Stefanny Bricet Parra David Sánches Juliao Actualidad Aquí Galería de Imágenes álvaro Bulla PERFILES Escucha las vibraciones en Alta Frecuencia Estercilia Simanca María Daniela Cárdenas ETNIAS ZEITGEIST, La Película Javiera Gallardo Cúpula - Lucero , por Yudit Josefina Cedeño Rivero Gabriel Jiménez Pallares Eventos Son González EXPRESARTE Melancolía y rencor Plan lector resoñadores, por FUNLAZULI Ruben Blades Victor Hugo Gajardo Olivares APRENDICES ¿Qué pasará con nosotros, si la inevitable transformación continúa? LICENCIA CREACIóN LITERARIA Alexandra Quintero Andrea Echeverry Juan Carlos Carvajal AULA Entrevista al artista conceptual Luis Camnitzer [Personaje del mes] El arte natural representada en dos pinturas indigenas: La Wayuu y la Bora Taller Virtual La poesía Escrita desde el Silencio (2011) Mauricio Rodríguez LAPISCITOS LAPISLáZULI VERDE Bambi La Suavesita Para publicar tus eventos has Click Aquí Función Teatro en Teatrova - El Estado de las Cosas Taller de Redacción de Ensayos Literarios (2011) DONACIONES La calle empinadaPor: Alberto Fernández Camilo Andrés García Salcedo Narciso Serrano

SUSCRíBETE PARA RECIBIR NUESTROS BOLETINES SEMANALES

* campo requerido

 

 

 

Biografía

 

 

comentarios