Lapislázuli Periódico - Cuando lo sueñes, se hará realidad



LA PRINCESA ROCIO

Por: Rafael García Ponce


Era una noche de insomnio interminable por el  leve susurro que corría de boca en boca de las hadas que habitan las estrellas.  Intrigado dejé volar mi imaginación por el universo que no tiene límites ni  fronteras y como en un milagro; vi a una de ellas.  La sílfide más hermosa,  que bajaba a la tierra en forma de refulgente luciérnaga, y revoloteando inquietante a mí rededor,  al oído, muy quedo, me decía:

  • Rafa, permíteme presentarme; me llamo Sebille. Por tu mirar sé que estás muy  intrigado por este revoloteo. Pues bien, habré de platicarte la historia.

Hace muchos años hubo un reino llamado Ramar, que si lo dices bien, quitando las consonantes repetidas y al revés también su nombre lo sabrás. Este era un paraíso muy hermoso lleno de flores de distintas formas y de variados colores. Los árboles eran altos y fuertes y la hierba, ¡oh esa hermosa hierba!, ¿Sabes? en otoño olía a cerezas.
Pero un día, sin saber muy bien el por qué una malvada bruja que cayó de panza en la luna, muy enojada lanzó un hechizo que lo sumió en una intensa lluvia, que digo, en un eterno diluvio. Todo se oscureció por tantas nubes, las aves callaron, se inundaron los campos, las flores no se abrían, las cosechas no brotaban, y los frutos en espera de madurar se fermentaban.
Hubo un largo silencio. - Por favor, continua Sebille, le dije.

  • Rafa, hagamos de este encuentro una vivencia fantástica. De la nada sacó su varita mágica y blandiéndola frente a mí,  tras unas palabras y luego de esparcir unos polvos mágicos al aire,  dijo: Que este mundo de la realidad pase a ser una bella ilusión en el estadio de los dobles etéricos donde coexisten las formas ectoplásmicas.

Sin entender ni saber el cómo, me vi en un joven y valiente campesino que su odio gritaba al viento…

  • ¡Odio esta aguacero, odio que la tierra siempre este mojada, y odio a esa malvada bruja!

Como en todos los cuentos apareció la reina, que como buena mujer en todo estaba, y viendo el resentimiento tan profundo que en mis adentros bullía, sin tardanza ni pereza, me eligió para que la ayudara.

  • Rafa, tendremos que restaurar el orden perdido, para ello tendrás que encontrar las cuatro partes de un corazón de cristal roto. Este pertenece a la princesa Rocío, la cual desapareció del reino cuando la maldición fue lanzada.

Sin más ni más al momento, y únicamente con mis atavíos puestos,  partí al Norte, allá donde se encuentran las montañas heladas. Escalé las alturas que tocan los claros cielos, bajé a los abismos de los secretos y en el más profundo de ellos encontré el primer trozo de cristal. Cuando entre mis manos  lo tuve empezó a brillar, extasiado vi en él unos lindos ojos y en lo insondable de ellos a la inmaculada indulgencia  la que había subyugado, en todas las ocasiones de asedio, al odioso rencor y a sus compañeros de guerra, la cruel venganza y  los imperdonables resentimientos.
Después me dirigí al Sur, donde los mares coquetean y les roban los besos a las playas de arena purpurina. Corrí hacia el imponente piélago de la felicidad y en él me sumergí. Al momento la sirena Partenote me tomó de la mano llevándome dentro de un caracol enorme, y en el lugar más recóndito de él divisé un nicho de coral rosado con incrustaciones de alabastro blanco, ahí se encontraba aposado delicadamente el  segundo trozo de cristal. En cuanto lo tomé se iluminó dejando entrever una hermosa sonrisa resurgiendo de ella un dulce canto en el que renacía imperecederamente  la confianza, misma que había triunfado en las batallas sostenidas contra los incontenibles celos y sus primas, las historias de amor tergiversadas. Fue tan terrible el último combate contra sus enemigos que uno de ellos, con la punta de una guadaña, le mutiló los ojos quedando irremediablemente ciega.
A cada paso dado, un cariño  inexplicable hacia la princesa crecía en mí, y siguiendo la claridad del amanecer  el que señalaba inequívocamente el Este, llegué hasta el Volcán de la verdad, donde habitaba el dragón Sindaliel, el de los siete incandescentes fuegos.   Al verme con sus grandes ojos brillantes lo reté haciendo crecer  mi valentía, invoque el escudo y la espada de sílice, en el primer encuentro  dominé hábilmente su incontenible  ira y de repente,  en el momento de un trance inexplicable, sintiéndose rendido  tendió sus noventa y nueve amenazadoras y enormes garras entregándome el tercer trozo de cristal. Ya en calma y teniéndolo entre mis manos  surgió de él, la apacible tolerancia y su melliza la prudencia, las que habían destruido de varios golpes mortales a la animadversión,  a la antipatía, a su insoportable hermano, el malévolo desprecio, y al loco descuido.
Mi  último destino era el Oeste, allá en el bosque oscuro donde los nomos y las ninfas planean sus travesuras y sus enredos para descarriar a los humanos. En este lugar los árboles eran tan grandes que siempre parecía ser de noche. Dejé que mis sentimientos por la princesa me guiaran en la oscuridad, y en el silencio sepulcral que me envolvía a lo lejos escuché el ulular del  sabio búho Mateo que me decía: Busca dentro del hueco del viejo encino, ahí encontraras lo  que tanto anhelas. Era el pedazo más pequeño de los cuatro,  parecía tan frágil, que me llene de temor al sentir con qué dificultad refulgía pues con su entrega plena y su donación total había aniquilado a los más acérrimos adversarios, la terrible indiferencia y al siniestro abandono.
Regresé al reino de Ramar con mis pasos al vuelo y estando ante la reina, ésta me dijo…

  • Rafa, junta los cuatro pedazos de este delicado corazón.

Al momento se escuchó como poco a poco  cesaba un llanto y con él, como si fuera un gran prodigio, terminaba el aciago de la lluvia sintiéndose la calidez que prodigan las más hermosas primaveras, pero… a pesar de esto, aún se veían en él sus ondas fisuras.

  • Bien Rafa, ahora falta el corolario, así que toma la pluma y escribe brevemente los últimos renglones  –dijo, una vez más la reina-

Fue entonces, cuando me di cuenta de que nunca existió en verdad la malvada bruja, ya que en realidad, el diluvio que caía sin parar, eran las lágrimas de la princesa Rocío, pues la muerte corporal que nada perdona, había destrozado su corazón al haberse llevado sin misericordia al amor del  cual había estado enamorada toda de su vida. A pesar de su pesar la fuerza de su entereza, que en él se encontraba escondida,  crecía en el pensamiento de que un día se unirían cómo dos gotas de agua en el inmenso océano de la unidad.
Me acerque a él pidiéndole acallara sus sollozos y delicadamente lo besé, al momento la claridad celeste se hizo presente, las aves gorgorearon con sus mejores trinos, florecieron los pequeños pétalos cubriendo los prados, las cosechas reverdecieron y los frutos colorearon.
Mi esencia retornó del encanto siguiendo el hilo de plata tendido por Sebille, en mi despertar y frente a mí, se dibujó un cuerpo de mujer cuya desnudes no tenía pudor,  era poesía y canto a la vida, en él latía un corazón de carne, tesoro de refulgencia y alegría.
Al principio, la princesa Rocío y yo nos hicimos buenos  amigos; pero al tiempo, tiempo, la amistad se convirtió en amor. Un amor puro y sincero. Un amor que ahora viaja entre las estrellas, allá en las tierras de Faylinn, haciendo realidad este breve y bello cuento.

 


Ingrid González Leidy Yurani Cubillos Pinilla Yuly óbito de Utopías Edna Camelo Sarah Marechal Edelmira Pinto Moreno AMIGOS Carlos Melo Salazar III festival mundial de ECOPOESIA “Ecopoesía: raíz y voz de la tierra” Lumbantú ESTILO Ciudad y niebla, por Laura Burbano QUIENES SOMOS Franz Floyd Entrevista con Monsieur Periné: De las Cosas que Soñaban cuando eran niños El arte de comunicar desde la represión: ¿y si el arte se queda sin internet? ¿Jalainjatü mi^irakat sünain ¿En dónde es la fiesta de disfraces? Laura Benítez Nace una nueva legión para salvar el día de la tierra Orlando Becerra Actitud Lúdica MUNDO DE SUEÑOS El Artista On the Road...again Alerta Kamarada Los individuos invisibles de las redes sociales Amarillo Tropical Inicia un año engalanado en sueños literarios Huberto Santacruz Torres Abelardo Leal Lengua y Lenguajes: Elementos Fundamentales para la Configuración de la Identidad. Manuel Sebastián Jiménez T.(q.e.p.d) Andres Correa KEMERAINCHII Victoria Sur Alejandra Jaramillo CONTACTO principal María José Montañez León José Luis Palacios Planeta de bolsillo, por Lilia Gutiérrez Riveros Sala Chat Andrés Filsoleil SALóN FUNLAZULI Jorgelina Cerritos Hay Festival Cartagena 2011 CINENCUENTRO Myriam Luz Buitrago Ruy Sánchez: el dueño de la única ciudad con caderas, por: Andrés Laverde Ortiz ¡Ay, Joe! Lloramos tu partida, pero seguiremos bailando con tu legado La expresión de sensibilidad de Sandra Medina puesta a la moda. EDITORIAL Stefanny Bricet Parra David Sánches Juliao Actualidad Aquí Galería de Imágenes álvaro Bulla PERFILES Escucha las vibraciones en Alta Frecuencia Estercilia Simanca María Daniela Cárdenas ETNIAS ZEITGEIST, La Película Javiera Gallardo Cúpula - Lucero , por Yudit Josefina Cedeño Rivero Gabriel Jiménez Pallares Eventos Son González EXPRESARTE Melancolía y rencor Plan lector resoñadores, por FUNLAZULI Ruben Blades Victor Hugo Gajardo Olivares APRENDICES ¿Qué pasará con nosotros, si la inevitable transformación continúa? LICENCIA CREACIóN LITERARIA Alexandra Quintero Andrea Echeverry Juan Carlos Carvajal AULA Entrevista al artista conceptual Luis Camnitzer [Personaje del mes] El arte natural representada en dos pinturas indigenas: La Wayuu y la Bora Taller Virtual La poesía Escrita desde el Silencio (2011) Mauricio Rodríguez LAPISCITOS LAPISLáZULI VERDE Bambi La Suavesita Para publicar tus eventos has Click Aquí Función Teatro en Teatrova - El Estado de las Cosas Taller de Redacción de Ensayos Literarios (2011) DONACIONES La calle empinadaPor: Alberto Fernández Camilo Andrés García Salcedo Narciso Serrano

 

SUSCRíBETE PARA RECIBIR NUESTROS BOLETINES SEMANALES

* campo requerido

 

 

Biografía

Nació en el año 1948. Se tituló en Administración de Empresas, más tarde en filosofía y letras.

 

 

comentarios