Lapislázuli Periódico - Cuando lo sueñes, se hará realidad



HE LLEGADO TARDE.
Por: Cesar Alexander Ruíz (Colombia)

Hoy, como ayer, como la primera vez, como siempre...¡he llegado tarde! ritual que se repite a lo largo, alto y ancho de mi tridimensional existencia; mi nacimiento en hora crepuscular, en el ocaso del año, y en el final de toda una década, construiría en conjunto el desajustado reloj biológico que rige mi destino. He llegado tarde los primeros días de colegio ante el temor de un mundo desconocido, llegue tarde a mi casa repetidas veces pagando el precio del castigo al pasar horas y horas jugando fútbol en la calle; en el desenlace de mi adolescencia aprendí a dominar el equilibrio en mi bicicleta que también tarde pude comprar, aunque ante la calma; mis pensamientos e ideas ruedan con seguridad al compás de cada pedaleo en el entorno rural que domingo a domingo recorro. El anhelado primer beso, romántico y cómico con retraso llegó. Lentamente pasó el tiempo de la infancia, cronómetro pausado por el engranaje de la imaginación y la ausencia del rígido motor de la responsabilidad. Tarde, (en comparación a mis compañeros de colegio) ingrese a la Universidad ante la tranquila decisión de una meditada elección. La puntualidad no se hizo presente en las tempranas clases que iniciaban con el asomo del sol por el horizonte de los orientales cerros bogotanos. La lejanía de mi hogar hacía que al bajarme del bus, corriera afanado eludiendo los lentos peatones que se interponían en mi camino. También lejano eran los salones donde recibía las cátedras; diez minutos no eran suficientes para andar por el enorme campus y llegar agitado y tímido al salón con el deseo de no ser el centro de atención ni el causante de la interrupción. Aquella semana santa, llegué tarde al bus que me llevaría con mis compañeros de la Universidad a explorar por primera vez los extensos llanos del Oriente colombiano; decidido, no falté a la cita y me aventuré solitario a conquistar esos terrenos para mí desconocidos. Tarde también suelo llegar a alcanzar la esquiva valentía de decir lo que mis latidos dictan. Por llegar Tarde he perdido muchas oportunidades pero también he ganado otras, me he dejado fascinar más por los atardeceres que por el frío amanecer. Es un estilo de vida errático o atinado; depende de la situación. Es un escape ante la cárcel del tiempo, es la búsqueda de la libertad ante la esclavitud del reloj, es la rebeldía del ser ante la resignación del péndulo. El fin es tan sólo ese.... detener el frenético cronómetro del caos.