Lapislázuli Periódico - Cuando lo sueñes, se hará realidad



 

ESTRELLA FUGAZ

Raúl Murcia


Primer mes.

¿Recuerdas cómo era el mundo antes de que existiera? recuerdas la nada, el vacío, el espacio, el silencio, la tranquilidad...

Por los deseos de las fuerzas las cosas surgen, su atracción genera otras fuerzas con otros fines. Sin embargo, no todas las fuerzas tienen amor puro y no les interesa saber de dónde surgen ni qué manó de ellas.

De un lado, amor puro, anhelos de felicidad y amor. Del otro, deseos obscenos de satisfacción sin importar la esencia ni el amor. Ahora únicamente calor, chispas y la circulación rápida de los líquidos hediondos. Cambio de un ser repugnante a uno diáfano y hay formas expandiéndose.

Segundo mes.

Es extraño el ambiente que empiezo a percibir. Los líquidos van y vienen sin ningún orden ni dirección. Las antiguas cavernas se convierten en grandes murallas que truncan mi paso al exterior. La naturaleza establece los parámetros de lo normal, y creo que un ser repugnante odia la naturaleza. Dolor y amor, soledad y compañía; sentimientos encontrados en el mismo ser quien hace lo mejor que puede para mantenerme a su lado. Por primera vez siento la vida fluir dentro de mí.

Tercer mes.

Me están atrapando. Percibo nuevas estructuras cada vez más sólidas. Recuerdo los hermosos destellos del universo y a los diminutos objetos que flotan en su inmensidad. Los cuerpos flotantes son perfectos en su creación pero en ellos viven seres inicuos que desean destrozar el cuerpo en donde viven, y seres diáfanos que no hacen nada para evitar la catástrofe. Empero, la perfección de los seres se dará por el equilibrio entre la iniquidad y la bondad pero mientras el equilibrio llega: injusticias para los diáfanos pulularán. Empiezo a entender otras disposiciones sólidas y hay otras maneras dentro de esta oscuridad eterna.

Cuarto mes.

La tendencia natural de lo complementario se manifiesta en mí, y creo pertenecer a lo femenino. Un gran amor viene de un finito incomprensible. Amor y odio que navegan entre los líquidos tratando de llegar a mí para crear incertidumbre acerca de mi existencia. La esencia magna me llama y me pide abandonar mi nueva realidad. Huyo del llamado porque soy feliz aunque hayan cambiado mis maneras, mi informidad y mis percepciones etéreas.

Quinto mes.

Puedo conocer sólo a través de intervalos. Creo que mis pensamientos y sensaciones pueden ser ubicados dentro de la forma que me aprisiona. Conexiones como hierros acabando con vidas enteras, paradoja que me da la vida. Pensamientos e ilusiones cada vez más claros. Puedo manejar las formas a mi acomodo, y cuando lo hago, el núcleo amoroso despliega toda su ternura. Comienzo a conocer los atributos de lo que me rodea: hay sombras grandes y pequeñas, unas me dan miedo y las otras me parecen graciosas.

Sexto mes.

De súbito, el ser repugnante regresa. Capacidad para acabar con lo frágil. No lo duda. Ataca, empuja, insulta, golpea. ¡Algo sucede!, espacios luminosos me rodean, siento miedo y ya no percibo el líquido vital. Me halan, me pegan y me ponen por fin cerca del centro donde emanaba el amor. De repente, el llamado de la esencia magna me penetra, me hala y me lleva de vuelta al vacío, pero justo antes de volver: gotas saladas caen sobre mi cuerpo.

 

 

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