Lapislázuli Periódico - Cuando lo sueñes, se hará realidad




Entrevista a Carlos Melo Salazar

Realizada por Martha Yaneth Ruíz y Gabriel Jiménez Pallares- Lapislázuli Periódico

Carlos Melo Salazar
Carlos Melo accedió a la entrevista que le pedimos. Nos esperaba frente a su micrófono donde se preparaba para iniciar una nueva audición de música Vallenata, en el quinto piso del edificio Uriel Gutiérrez donde están ubicadas las instalaciones de U.N. Radio. Luego de un saludo amistoso comenzamos la conversación.

 


¿Quién es Carlos Melo Salazar?


Me defino como un hombre sencillo de la Costa Caribe Colombiana, más exactamente de Santa Marta. Nací en un hogar humilde; mi papá trabajaba con la United Fruit Company en la zona bananera. Estuve en contacto los primeros años en una sociedad en la cual no pasaba nada prácticamente, no llegaban los periódicos, la radio no entraba… nosotros esperábamos que cada día que pasara trajera algunas cosas nuevas, porque sinceramente éramos muy cerrados a la civilización.
Fui a estudiar la primaria en la ciudad de Santa Marta donde hice la primaria; después el bachillerato en el Liceo Celedón, un colegio nacional donde estudiábamos las personas de pocos recursos, en donde incluso también estudiaba gente de dinero… de Valledupar, de Villanueva, de todos esos pueblos importantes del Cesar… Ahí aprendí, no obstante que tuve padecimiento de asma crónica, eso no me permitía asistir con regularidad a las clases; pero con esfuerzo pude terminar el bachillerato y después llegué a Bogotá a estudiar Derecho en la Universidad Libre; pero resulta que el dinero no alcanzaba, así que yo necesitaba trabajar.
Cuando llegué a la capital ya traía la iniciativa de la radio. Un sábado, cuando se preparaban para hacer el acto de izada de la bandera en el colegio, estaba un micrófono suelto y yo me acerqué y dije unas palabras… no había comenzado el acto, uno de los parlantes estaba en la oficina de la secretaria… entonces ella salió…. ¿quién habló, quién habló…? Estábamos dos, yo no fui, el otro decía, y yo tampoco… Cuando nos dijo que no nos iba a castigar, entonces confesé. “Carlos Melo, me dijo la secretaria, usted tiene voz de locutor!” Eso se me encendió en el alma, en el pensamiento… yo no me hice ninguna pregunta, pero cuando llegué a Bogotá saqué la licencia de locutor.
Después, estuve en la Radio Mundial compartiendo con Margalida Castro, con Consuelo Luzardo, con Juan Harvey Caicedo; era un servicio muy elegante que pasaba música internacional, y con el estilo de antes, un poquito “engolado”… Las cosas han cambiado y uno tiene que adecuarse… Una vez estando en la emisora, dirigida por Humberto Martínez Salcedo, un santandereano muy receptivo yo le dije: Doctor, yo quiero hacer un programa de música de acordeón, a las doce del día, porque a esa hora está la colonia costeña “desenguayabando”; a ellos les encanta mucho Millonarios, y cuando vienen el Unión Magdalena y el Junior a la capital, es una sintonía asegurada (aquí, Carlos hace referencia a equipos del fútbol profesional colombiano, el primero de Bogotá, los otros dos de la región Caribe). El director no me puso reparos, sino que me dijo: “Comienza el domingo”.
Me puse a “curucutear” en la discoteca precaria de aquellos tiempos y me encontré con un disco que decía Concierto Vallenato, donde el primer tema se titulaba La Gota Fría, ahora un clásico de Emiliano Zuleta Baquero. Con esa poquita experiencia que tenía en la radio me dije: “este tema me sirve de tema de presentación”. Lo grabé y arrancó el primer programa; era el año de 1968. Bueno… y aquí estoy todavía, presentando Vallenatos.
En esa emisora estuve diez años. Después hice algunos programas para RCN; posteriormente estuve diecisiete años en la Radiodifusora Nacional de Colombia donde ofrecí Estampas Vallenatas… Combiné esto con la presentación de música clásica en la HJCK, gracias al llamado que me hizo la recién desaparecida Gloria Valencia de Castaño. Aquí estoy desde hace cuarenta y pico de años, y sigo trabajando con la Radio HJCK. Ahora, gracias a Dios, me abrieron el campo en la Universidad Nacional para presentar Vallenatos, presentar música de la Sonora Matancera, y otras cositas que hacemos cuando las directivas nos invitan. Es una tarea bonita sobre todo hecha con mucho criterio, con mucha responsabilidad y mucho respeto.


Lapislázuli. ¿Qué es música del Caribe para Carlos?
Cuando yo presento la música del Caribe hago la salvedad que es música del Caribe colombiano, la que se hace, la que se cultiva desde la Guajira, en Punta Gallinas hasta el Golfo de Urabá. Podríamos señalar que las grandes vertientes son la cumbia, el porro, los cantos de negros… los bullarengues… en fin, una serie de ritmos que poco conocen el resto de los colombianos, porque no se divulgan, porque tenemos ese grande problema, porque aquí le damos preeminencia a las cosas de afuera, a las nuestras no!

 

Lapislázuli. ¿Cómo defines el Vallenato?
El Vallenato es una música sencilla, con mensajes claros, con mensajes sencillos, que nació en el valle del río Cesar, que toma pedazos de lo que hoy son los departamentos del Cesar, la Guajira y el Magdalena. Claro que se extendió al gran Bolívar cuando no se habían dividido los departamentos de Atlántico, Sucre y Córdoba. El Vallenato en cierta manera, nos representa a nosotros, los costeños. Por la acogida que le han dado a nivel mundial, a pesar de que se ha desmejorado, se ha desvirtuado, ha tomado rumbos diferentes.
El Vallenato se interpreta básicamente con acordeón, caja y guacharaca. Los ritmos son el paseo, el merengue, el son y la puya. Una persona que no entienda de música difícilmente puede distinguir estos ritmos. Estas cositas que están haciendo ahora la mayoría, se sale de lo que es el Vallenato. Ahora, como la gente tomó posiciones menos críticas, aceptan como Vallenato todo lo que se toca con acordeón. No…. tienen sus diferencias grandes…y tiene sus instituciones respetables, como la parranda, cuando se reunían los amigos para escuchar el conjunto con mucha devoción, donde se respetaba la palabra, tanto es así que la gente no hablaba ni bailaba cuando el grupo vallenato estaba haciendo su ejecución. En ese tiempo no se conocían los cantos, nacían sin nombre; incluso, le decían al acordeonero, por qué no me tocas ese soncito que dice..… y le decían aparte de la letra…


Lapislázuli: Sus favoritos del Vallenato: un compositor…
Caramba, hay varios; me gusta Adolfo Pacheco, nacido en San Jacinto- Bolívar. Por supuesto que Rafael Escalona; Leandro Díaz; sin omitir otros muy importantes de generaciones más recientes como Hernando Marín, Roberto Calderón, Hernán Urbina… bueno, hay varios y muy buenos compositores


Lapislázuli: Un acordeonero…
Contemplando todas las etapas del Vallenato… está Luis Enrique Martínez, que rompió con la monotonía del Vallenato muy lento; con una vocación muy natural comenzó a introducir cambios en el toque del acordeón. Una vez, charlando con Alfredo Gutiérrez, me dijo que “acordeonero que se respetara tenía algo de Luis Enrique Martínez, el Pollo Vallenato”
Lapislázuli: Un cajero…
Pablo López, de La Paz, departamento del Cesar

Lapislázuli: Un guacharaquero…
Virgilio Barrera.

Lapislázuli: El mejor álbum musical….
Tremendo problema, en este momento no podría… es que tengo tantos… yo soy amigo del Vallenato bien hecho, bien clásico, y sobre todo, respetuoso con una letra sencilla. Ahorita inventan mucho con el propósito de que los medios de comunicación les abran las puertas; hay varios muchachos que les importa más estar en una telenovela que ser músicos Vallenatos

Lapislázuli: Sentimos aquí como una queja por la evolución del Vallenato…
Ya te decía que al comienzo había mucha pasión y hasta uno se enfermaba de fiebre esperando que comenzara el Festival Vallenato. Y allá en Valledupar se formaban corrillos en donde decían… se comenta que no viene Luis Enrique… el festival va a quedar mal…pero viene fulano de tal… Allí en la esquina hay una parranda en la casa de Camilo Namén, uno se iba para allá y lo recibían perfectamente

 
Lapislázuli: ¿Cómo ha visto la evolución de ese Festival?
En el primer Festival Vallenato no pasó nada en Colombia, nadie se enteró; pero como estaban Consuelo Araújo Noguera y Alfonso López metidos en el cuento, ellos tuvieron la oportunidad en que los oyeran en los medios de comunicación, cuando entran a transmitir no solamente la radio, sino la televisión y la prensa… entonces esto fue cogiendo fuerza. El Vallenato era una fiesta bonita, yo recuerdo que en los primeros festivales, uno como representante de un medio de comunicación no pagaba nada; le daban el pasaje, el hotel, la comida, lo invitaban, ahora no, ahora hay que pagar todo.
Caramba… los primeros festivales creaban sorpresa para los ajenos a la música, y delirio, sobre todo para la juventud, que estaban contentos con la inauguración del departamento del Cesar, que fue en el año de 1967. Ellos actuaban con una pasión grande porque se decían que esa música era de ellos, y que tenían que apoyarlas. Y estamos contentos. No está de más comentar que llovían las invitaciones para parrandear con conjunto Vallenato.

Lapislázuli: ¿Cuál ha sido el trabajo periodístico que te ha dejado mejores recuerdos?
El hecho de ser el pionero en la divulgación del Vallenato en Bogotá. Eso nadie me lo quita y yo lo hice sin pretensión de hacerme popular, ni para que me aplaudieran… Cuando llegaba a Valledupar parece como si llegara uno de estos baladistas que ahora reciben el aplauso y el apoyo de los medios de comunicación. Yo lo hice sin ninguna pretensión, con mucha sinceridad y yo creo que he perdurado a raíz de que eso lo traía en el alma; aquellos conjuntos precarios que yo oí, la nota se me quedó… y no se me ha olvidado jamás.

Lapislázuli: Carlos Melo, tú has sido un gestor cultural que ha ayudado a visibilizar a cientos de artistas. Tu labor ha sido invisible; ¿estás de acuerdo con esa afirmación?
No… de pronto “me da vaina” decir que yo llegué a ser como figura en este comienzo de la divulgación del Vallenato, porque es que no había más nadie. Entonces, donde yo llegaba todo el mundo me saludaba, me hacían entrevistas, me daban a conocer, y yo que he sido una persona, como decimos en la Costa, “muy penosa”, entonces, me sentía incómodo. Lógico que eso fue en el año 68, en la década de los setenta; ya en los años 80 a las cosas cambiaron, comenzó a subir otra generación, ellos no están pendiente de estas cosas porque antes había más apego a las cosas de la tierra.
 
Lapislázuli: ¿Cómo ves las manifestaciones culturales y artísticas en la actualidad?
En la actualidad creo que se han desvirtuado por aquello de que los artistas quieren aparecer sin el mayor esfuerzo, tocando un montón de cosas de afuera… ¿cuándo escuchas una orquesta en la televisión, o un conjunto tocar cumbia? Muy rara vez, incluso, hay un desconocimiento total, sobre todo por parte de los jóvenes…
Lapislázuli: ¿Crees que eso tiene que ver con fallas en la sociedad?
Las fallas son los medios de comunicación… El conjunto toca el Vallenato tal… no dicen que es un paseo, un merengue, una puya. Ahora le dicen “vallenatero” ¿eso qué es? … Es horrible ese término.
Yo no se si ustedes habrán escuchado el término de “payola”. La payola es la cifra que da el promotor del artista al director del programa o al dueño, para que pasen determinada música. Es más... tienen el atrevimiento y el agravante de que pagan para que no pasen discos de la competencia.
 
Lapislázuli: Música y literatura, ¿cómo se relacionan en el Vallenato?
Los primeros juglares eran iletrados; ellos no tenían conocimiento de lo que nosotros vimos en el bachillerato, de lo que era preceptiva literaria, en donde definen que es una metáfora, un símil… no, …ellos componían con versos sencillos, como le salieran, lógicamente salían errores, sobre todo, la coordinación del verbo. Ellos hacían los cantos como hablaba el pueblo, y el pueblo se los aceptaba. Es la generación del caso de Leandro Díaz, el viejo Emiliano… ellos no tenían el conocimiento de la preceptiva literaria, pero ya… comienzan en el nuevo Vallenato, me refiero el nacido allá, a interesarse por las cosas del acordeón, caja y guacharaca. Cuando llegaron a la universidad comenzaron a componer con conocimiento de la literatura, y lógicamente que los versos son adecuados, mejor creados en su letra, claro que eso no quiere decir que estos cantos nuevos hayan superado la popularidad de los primeros, como el caso de La Gota Fría, una piqueria que tuvo Emiliano Zuleta con Lorenzo Morales, quien vive aún en Valledupar, tiene ahora más de noventa años
 
Lapislázuli: ¿Se puede mencionar diferencias entre el antiguo Vallenato y el nuevo Vallenato? ¿Es pertinente esta diferenciación?
Antes era un Vallenato más sencillo; el compositor y el intérprete no tenían la pretensión de que les publicaran eso… además, eso no existía, ni que los admiraran. No…! alguien decía “compadre me gusta ese cantico suyo”, y de pronto el autor decía “compadre se lo regalo… ”. Por eso se dio el caso que muchos cantos de estos aparecen con el nombre de personas que no eran los verdaderos compositores. Pero había, si el término es preciso, una dejadez, es decir, nadie tenía la intensión, nadie pensó que estas cosas se iban a escuchar tan grandemente aquí en Colombia y fuera del país
Lapislázuli: …. sobre los derechos de autor…
Si... exactamente… ahí viene bien esa anotación. Entonces, a la persona que el compositor le regalaba algo, con el tiempo, ya con el Festival Vallenato, eso podría dar dinero, entonces registraban los cantos de afán, y muchos deshonestos se quedaron con el crédito, y lógicamente ganaron dinero

Lapislázuli: ¿Cuáles han sido los reconocimientos más importantes que le han dado a Carlos Melo en su largo camino en la promoción cultural?
Por ahí me han dado diplomas … no más!.
Lapislázuli: ¿y cuál ha sido el más significativo?
Yo creo que el aplauso que me prodigaron las generaciones de los años 60 y 70, porque todo el mundo hablaba de Carlos Melo por la gestión que hizo sin ser vallenato, a pesar de que en ese entonces el Cesar pertenecía al departamento del Magdalena
 

Lapislázuli: ¿Conoces si hay algún escrito sobre tu labor, o hay algo reseñado sobre ti, como gestor cultural?
Bueno… más que todo son testimonios orales. Ya eso como que no le llama la atención a nadie, porque hay muchos frentes, el gente no se detiene. Imagínese usted, a la nueva generación no le interesa; entonces ¿para qué? Yo creo que las labores que uno acomete en la vida deben juzgarla los demás, no que nos aplaudan.
Lapislázuli: ¿Qué diferencia a Carlos Melo de otros periodistas y locutores de la radio?
Caramba... está “como fregado” opinar sobre eso... muchos serán honestos, otros no, por la cuestión de la payola. Tu sabes que a la gente de la radio nunca le han pagado bien, y si hay el “papayazo” de que alguien le de a alguno de ellos determinada payola, determinada suma de dinero, entonces se involucran con una actitud que no es la correcta. Esta no es la visión que debe tener una persona que quiere la profesión.
 

Lapislázuli: ¿Qué locutores has admirado?
Yo admiré a Juan Harvey Caicedo, una gran voz, una gran persona, me dio algunas indicaciones en mis comienzos. Otro locutor, un costeño, Juan Caballero, una voz inmensa; tuve la oportunidad de charlar con él, oírle su alocución.


Lapislázuli: ¿Cómo es la vida de Carlos Melo en su ámbito familiar?
Actualmente, quince años para acá, muy casero, a mi no me gusta la noche, me invitan a una parranda ya no voy, porque cuando uno va con el ánimos de charlar con algunos de los asistentes veteranos y recordar cosas, se encuentra que un 90% son jovencitos, que van a tomar trago, les importa un pito lo que se hable allí o se comente, entonces, como se dice en Bogotá, así es jarto ir a una de las reuniones de esas, tampoco me gusta salir en la noche, las parrandas deben ser de día.

 

Lapislázuli: ¿En este momento de tu vida cuáles son tus sueños, tus anhelos?
Después de tantos años… sueños… bueno… vivir sin afanes, con tranquilidad, con mi familia, con mi señora, mis hijas son profesionales. No le debemos a nadie, no tenemos porque presumirles a nadie. Como me dijo alguien alguna vez, un conductor que me llevó a la casa, vivo en La Española, modestamente: ¿usted vive aquí, Carlos Melo? ¿Por qué vive aquí? Yo vivo aquí porque aquí me alcanza, si voy para otra parte no me alcanza. Ahora le cuento una cosa: usted se asoma aquí, por la puerta, por esta ventana, ve tres cositas, esas las compré con la plata de trabajo, no le debo un peso a nadie, y por último, yo no tengo por qué presumirle a nadie porque nadie me da nada. Me dijo el tipo, “aprendí la lección, señor”.
 


Lapislázuli: Regálanos la cuña de tu programa, para la gente que no conoce de este trabajo y ahora se interesen oírlo…
Para los oyentes, les cuento de dos audiciones Vallenatas: una aquí en la U.N. Radio de la Universidad Nacional, a la una de la tarde; se llama Concierto Vallenato, retomando el nombre de aquella vieja audición que yo realizaba en Radio Juventud. Y en la HJCK.com, un programa que se llama Caminos de Macondo. He asistido al Festival de la Leyenda Vallenata desde el año de 1970, me estoy preparando para asistir a la cuadragésima cuarta edición este año.

 
Lapislázuli: ¿Qué mensajes les envías al equipo de trabajo y a los lectores de Lapislázuli?
Que se enteren de este buen programa que recorre toda la geografía colombiana y la geografía mundial para traer a personas que han sido importantes en valores culturales en Colombia. Yo quiero felicitarlos cordialmente, ya tengo la dirección de su página Web, voy a tenerlos muy en cuenta, voy a leerlos, a pesar de que soy un poquito reticente al computador

 

2011

 

 

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