Lapislázuli Periódico - Cuando lo sueñes, se hará realidad



 

Una voz que nos comparte literatura

Por: Alejandro Jiménez Schröder

Martes

Son las 8:00 p.m. Subo el volumen y allí encuentro un homenaje a Franz Kafka y su obra más conocida La Metamorfosis en la 98.5. El programa es Lecturas Compartidas de la UN Radio. Y la voz que nos acerca a este universo literario es de Marcela Rodríguez que lee algunos fragmentos de esta novela. Su voz nos comparte textos de la literatura universal para dar vida a las palabras y propiciar una experiencia única en la recepción. Esta idea, que parece homologar al cuento de “Las Mil y Una Noches”  toma vida desde el momento en que se vive la literatura desde otro tipo de relaciones. Ya no desde la experiencia individual, sino la aproximación al acto vivencial que nos invita aproximarnos al texto sobrepasando la intimidad de la lectura solitaria.

Como todos los lunes, se dirige hasta la emisora para grabar con el anhelo de recrear en los oídos de los oyentes esas historias que hacen parte de  las obras más relevantes del panorama literario universal. Su voz se convierte en el medio que plantea un acercamiento a la literatura, un espacio de esparcimiento en donde  las palabras son una invitación a sumergirse en este mundo.

Aunque su voz es el medio desde el cual se origina la aproximación a la literatura, ella es consiente que esto es solo un añadido. Su labor desdibuja y replantea la relación de lector autor. Pues, aunque el pacto de lectura sigue siendo entre el lector y la obra, su voz se convierte en el medio que permite este acercamiento con el texto escrito, y eso permite una sensibilización en la experiencia del receptor.

 

Lunes

Como es de costumbre el clima de Bogotá en los últimos años se ha convertido en algo indescifrable. Puede que en el mismo día haga sol en la mañana y llueva en la tarde.   Hoy parece no ser la excepción, pero aún las nubes no cubren el cielo por lo que esta a tiempo para llegar al estudio de grabación antes que caigan las primeras gotas. Atraviesa el campus de la Universidad Nacional mientras por su cabeza está la satisfacción del camino que recorrido.  Piensa en silencio en las lecturas y entrevistas que ha realizado, y sin duda, esto la llena de orgullo. En su interior piensa que la gente debería leer porque eso les permite espacios de reflexión, conocimiento y de esparcimiento. Sabe que en la literatura es posible hallar un espejo de nuestras vidas, nuestras necesidades más íntimas, del mundo en que vivimos.  Por eso le parece increíble, como, en poco espacio, un cuento puede llegar a transformarte y a decirte tanto. Le gustan los cuentos porque puede leerlos de un solo tirón, de una sola vez, y quedarse con la sensación que le produjeron, o pasar a leer otro. Sin embargo,  ha habido momentos en que se he dedicado más a la lectura de novela o poesía.
Piensa en qué libro recomendaría al lector desapercibido, y se da cuenta que ninguno en especial.  Ve en cada persona, cada lector, una experiencia tan única que la aproximación a la literatura se puede ir encontrando en el camino. Es más, esas preferencias pueden ir cambiando en el camino, dependiendo también de las experiencias personales de cada lector. En su caso, prefiere el género de la narrativa; el  cuento en particular.

Marcela es estudiante de Literatura de la Universidad Nacional, nació en Bogotá hace 22 años, y su autor favorito es Kafka. Recuerda su primer día en donde leyó Relaciones peligrosas del escritor Pierre Choderlos de Laclos. En ese entonces, los programas eran tratados como unidades, pero con el tiempo decidieron pensar en ciclos temáticos que le permitieran organizar las lecturas por sus afinidades para dar coherencia a eso que se conoce como literatura. Así llegaron ha crear los ciclos conmemorativos de Franz Kafka que se emitieron el pasado mes de Mayo.

Al dar las 6 p.m.  llega al estudio y se da cuenta como ella ha cambiado desde su primera entrevista que realizó a Larry Mejía del grupo de Los Impresentables. Una combinación de nervios, y ansiedad que con el tiempo se fue afianzando a medida que cogía experiencia. Se ríe y luego suspira. Reconoce que es un gran camino el que ha trazado a pulso. Con muchas ganas y empeño ha superado los no pocos obstáculos que se han puesto en su camino, y esto le  ha demostrado de qué está hecha. Pero sobre todo, le refirma su sueño de ser locutora y poder vivir de ello.

 

Jueves

Nos encontramos en el edificio de Postrados de Ciencias Humanas para conversar, y lograr construir un perfil de sus intereses, de su trayectoria tanto profesional en la carrera de Estudios Literarios, como en la parte práctica en el programa Lecturas Compartidas. Para mí era una intriga, la motivación que la impulsaba día a día asumir la dirección de este programa, y desde los medios de comunicación crear una propuesta en la que había logrado alcanzar un reconocimiento dentro de la emisora y en los oyentes de la UN- Radio de la Universidad Nacional. Entonces comencé a formular mis preguntas, pues deseaba encontrar la razón que guiaba sus sueños.

Me comentó que para ella la relación entre escritor y lector (si hablamos del proceso de lectura placentera) la concibe un tanto desdibujada. Cuando está leyendo un texto no piensa en que hay un autor que le está diciendo sino su interés es lo que el texto tiene por decirle-. La relación está ahí, pero de manera un poco inconsciente.  Hay alguien que le comunica todas esas líneas, pero a nivel del placer estético, la relación se establece de forma directa con el texto y con lo que éste le significa en determinadas circunstancias. Si bien la literatura sirve para muchas cosas, no debería tener implícito ningún compromiso. Por eso asume que quizás la única exigencia que pondríamos a una obra es el hecho de comunicar algo.

Con el pasar del tiempo ve como desde la emisora va construyendo un espacio propio de enunciación. Y si bien su relación con el campo literario ha sido primordialmente académica, este espacio que encontró en Lecturas Compartidas le ha permitido aplicar muchos de los conocimientos que ha visto en la carrera. Por eso el trabajo en la emisora se convierte en un puente real que la vincula al mundo literario desde una perspectiva diferente a la academia.

“Para mí, leer significan muchas cosas. Pero primero que todo se me viene a la mente que cuando leo conozco, a mí misma, al mundo y a los demás. Me gusta leer porque significa transportarse, reconocer lo que podrían ser otras realidades. Leer es para mí casi una necesidad, hace parte de mí misma y de lo que soy y de las cosas con las que construyo mi mundo.  Veo que definitivamente las nuevas generaciones no están leyendo. Tienen códigos muy fuertes de interpretación de medios masivos: de la televisión y la Internet, por ejemplo, y de tecnologías. Pero al enfrentarse a un texto escrito, sea literario o no, creo que la gran mayoría se quedan muy cortos en la interpretación. Las nuevas generaciones ya no leen, conocen fundamentalmente a través de la imagen. Y creo que por ello su relación con la lectura es muy escasa”.

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Marcela Rodríguez Núñez.


 

 

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