Lapislázuli Periódico - Cuando lo sueñes, se hará realidad



Lapislázuli Periódico, medio de difusión colombiano realizó entrevista a la poetisa Olga Toro: Transformando la cultura Chilena desde el poder de las palabras.

Lapislázuli: ¿En qué momento la literatura llega a tu vida?
O-F-T-M: La literatura habita en mí desde el vientre, en que se niega mi existencia y es la forma que he encontrado de expresar y poner de manifiesto de que existo. Pensando en mi relación con las letras puedo decir que la literatura es la válvula de sobrevivencia que me permite liberar el magma que me habita.

Lapislázuli: ¿Por qué decides tomar ese camino y no otro?

O-F-T-M: Ya he expresado, la significancia que la literatura tiene para mí y en el camino me encontré con personas, para las cuales era de una importancia vital. Es ahí donde nace la trilogía de “Poetas  de la Lluvia”, con quienes fui incrementando mis aprendizajes y desde la provincia nos dimos a la labor de proponer, haciendo de nuestra marginalidad un oportunidad para vencer el centralismo. Desde ese espacio, nos permitimos convocar a diferentes actores del acontecer literario nacional y de la región. Pese a constituir una isla cultural, nos permitimos la oportunidad de mover a la literatura regional en un proyecto que denominamos “Familia de los Poetas de la lluvia” y que se desarrolló desde el año 92 al 99, con el objetivo de recoger la sabiduría del pueblo a través de la poesía.

Lapislázuli: ¿Cómo es tu ejercicio de la escritura?
O-F-T-M: Sin ataduras, ni mayores pretensiones estéticas. Estimo que la mayor pretensión de mi escritura es ser verás, auténtica, que dé cuenta de mi tiempo,  de mi entorno y de mi historia. Aunque lo mencionas, mi poesía tiene matices eróticos que conforman mi esencia, la pasión volcánica, identifica cada uno de mis textos.

La temática más recurrente en mi obra es aquella que está ligada a mis ancestros y la mayor influencia está dada por el saber popular, ya que provengo de un entorno campesino; las temáticas están atadas por los vaivenes de la existencia y profundamente ligadas a la historia de nuestro pueblo ancestral, con una cosmovisión mestiza y muy de la mano de nuestra identidad de región e identidad personal; la que he ido definiendo, en una realidad en donde confluyen muchas influencias foráneas. Cabe señalar que vivo en la región de la Araucanía, una región idílica en donde su población mayoritariamente es de origen Mapuche, un pueblo aguerrido, que aún lucha por las reivindicaciones de sus derechos ancestrales, los que le fueron arrebatados por el estado chileno y en donde se produce la mayor inequidad de Latinoamérica. Ese contexto es el que da sustento a mi obra y desde la marginalidad del entorno, busco levantar esa voz mestiza, tan poco contemplada en la realidad de mi región.

Lapislázuli: En tu caso particular, ¿Cómo se ha dado el trasegar por el campo de la profesionalización como escritora?


O-F-T-M: La profesionalización del escritor es un camino arduo. Muchas veces el escritor debe dedicar su tiempo a otras labores, como la gestión cultural, o la docencia. El mayor avance hacia la artesanía en la palabra, lo hice a través de la agrupación “Poetas de la Lluvia”, autodidactas todos, en donde procurábamos definir criterios estéticos, a través de la crítica de diferentes autores, por cierto a través de la lectura, en escasas horas, generalmente en el último turno, robadas al rodaje de la existencia, en mis múltiple roles: madre, dueña de casa, activista cultural, docente, educadora social. Sin lugar a dudas ha sido un labor ardua y muy poco comprendida, pero con la satisfacción más absoluta de haber podido darle cuerpo a diferentes iniciativas en mi medio y que han logrado trascender las fronteras de mi país.

 

 

EL LOBO BLANCO
Olga Toro (Chile)

1.-
Por el rastro atávico, vuelve a desandar el Lobo Blanco el traqueteo de los años. Aunque la lluvia borró las evidencias, ha resuelto divorciar la verdad del mito, porque el sur, acaso estremecido aún existe.

2.-
Desde el mar de la memoria
con más pelos en el cuerpo
se zambulle en la retórica
coge a su paso del corazón de la tierra
el latido
Un salto atrás demanda el prejuicio
para salvar a la manada de la ignorancia.

Renegreaban retozando

3.-
Los lobos en el roquerío
sobre sus briosos lomos
jugueteaban en la normalidad del día
los últimos rayos de sol.
Las mujeres en la penumbra
amasaban laboriosas la tortilla
los hombres acarreaban la leña
para la fogata nocturna.
Nada hacía presagiar el desastre.
El ojo nativo tras los chilcos
avizoró desde la inmensidad azul
acercarse en la cresta de una ola
un enorme lobo albo.
Sobre un peñasco dormitaba
el oscuro monarca de la lobería
frente al encuentro inesperado
mostró la fortaleza de sus dientes.
Sin mediar diplomacia
una extensa batalla
enrojeció las aguas del océano.
Con la victoria asomándole en los ojos
la deidad blanca de las aguas
convocó a la manada.
Uno que otro rugido cerró el pacto
desnudas las rocas
lloraron a sus moradores
aquel día de mayo del año 60.

4.-
Asomó la machi
curandera del canelo penitente
le seguía como un perro
el humo de la ruca.
Caminó sin estridencia
al pulso que dicta la tierra
purificó en el río de la mañana
su espíritu.
Ató su negra cabellera
enjoyó su atuendo
mientras el sol en equilibrio
se colaba por el nervio vivo de los árboles.
Unió las yerbas ancestrales
añadió fe a la pócima
una vez más la naturaleza
respondió a lo femenino.
Elevó peldaño a peldaño
la oración vegetal
como un tizón le quemaba
el mensaje divino revelado en sueños.
En su lengua enredó el misterio.
Una catarata de rezos
continuó su curso
para echar raíces
en las grietas de la memoria. 

5.-
El viento despeinó la fe de la gente de la costa, se partió en dos la tierra, los árboles cual amigos borrachos, se abrazaron hasta perder la dignidad al desplomarse categóricos. Ruido y polvo crecieron en la súplica emparentada al dolor. subyugados a la tiranía de la tierra alzaron sus manos remojadas por la pesca; intentando aclarar la amnesia de su dios. Fue azul y negra la expresión de la tristeza  aquella tarde.

6.-
La imagen primitiva, desde lo alto enfrentó la orgía acuosa, el reto de las aguas impreso en las pupilas. Cai- Cai hostil se revolcaba sin dar tregua. Ataviada de siglos sintió en las venas el deambular enloquecido de las olas. Tiritó la machi en su chamal, empinó sus talones al borde del precipicio. Sagrada y poderosa fortaleció el milagro en la energía de los muertos.

Resuelta por el éxtasis, elevó la ofrenda viviente el revoltijo de las olas, absorbió el enigma. Un círculo rojo crujió en el vientre del océano, flotó a la deriva el cuerpo tibio, consagrado a la ira divina; en este ciclo de muerte para la vida.

Elevó la mirada hacia el horizonte, buscó afanosa en la plegaria despertar los eclipses, iluminar el oráculo para tranquilizar el corazón de su pueblo.

7.-
¡INFANTICIDIO!, dijo el sensacionalismo de la prensa, errática de lengua y criterio.

8.-
Se hizo el metabolismo del espíritu legendario, desconocido para la ciencia.

9.-
Los teólogos convencionales se preguntaron
los conferencistas, los anticuarios
escépticos y creyentes se preguntaron.
La verdad trenzó sus labios
huraña se escondió
en la puerta trasera de la historia.

10.-
Frente a la abundancia del plato, arrinconada en la ceguera de mis límites, me pregunté. ¿Una herejía casera acaso? Híbrido invento de la sangre, me pregunté y me pregunto y no logro soltar el gesto.

11.-
Parricidio u orgía de barbarie
Los tribunales se preguntaron.
Testigos y acusados concurrieron cabizbajos, inexpugnables a enfrentar un sistema litigante en el que se movían torpes y lentos, les chicoteaba como un látigo la simbología de los códigos que penden del pantalón de la justicia. Omnipotente el juez desde el Olimpo de su estrado les interrogó y ellos urgían a genegchen. También ellos exigían respuestas, desde su gemido ancestral no comprendieron la mutación del proceso que se embucharon las páginas de la historia.

12.-
¿Ritual sagrado o sacrilegio? Se preguntó la iglesia
Un cúmulo de sotanas arrodilladas afiebradas de olvido oraban atrincheradas en sus prejuicios.
Era posible, resistiera en el corazón de la civilización, este pasado engendrado en la matriz de la frontera.
Los espíritus de la tierra al borde de la extinción con la fuerza de otro tiempo sacudieron sin pudor el andamiaje de los santos.

13.-
¿No fueron acaso los hombres, los que sacrificaron a uno para la salvación de la manada?

 

 

 

 

 


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Biografía

Olga Toro es una mujer de contextura pequeña, altamente soñadora, que aún no teme mover los molinos, aunque de cada intento salga con sus respectivas magulladuras. El paisaje riguroso en el que habita, su apellido y la sabiduría ancestral, han determinado su carácter, haciéndole parte de él. En ese contexto, Olga es un volcán con sus respectivos periodos de latencia, que no transa con la injusticia de todo tipo, incluyendo la social, que es la que inexorablemente amamanta las otras. En compañía de los amigos, es chispeante y transparente cual la chicha de manzana que corre y discurre la geografía de la región.

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