Lapislázuli Periódico - Cuando lo sueñes, se hará realidad




ENTREVISTA A LA JOVEN CANTAUTORA, NATALIA MOLINA
Por: Jorge Collao Galleguitos (Chile)

Presentamos un resumen de la entrevista que Jorge Collao hiciera a Natalia Molina para la Revista Koyawe, la cual quiere compartir con los lectores y lectoras de Lapislázuli Periódico.

“La idea siempre fue dibujar con palabras, escribir con colores y a todo esto agregarle una melodía, así la vida se vuelve más verde y más llevadera. Porque las letras, los trazos y los acordes son ramitas del mismo árbol que el viento ladea hacia el mismo lado. No hay diferencia entre ellas y su fin es el mismo.”
Natalia Molina.

Natalia Molina es una Joven cantautora cuyo material puede hallarse fácilmente en You Tube, o sus grabaciones en la página Myspace, y a la cual vale la pena poner mucha atención porque su música presenta particularidades bastante interesantes. Una de ellas es que parece navegar en un precioso equilibrio entre la carga clásica y algunas preferencias más vanguardistas, entre la interrelación de su lírica y su sonoridad. Músico, instrumentista, compositora, cantante, además de poeta e ilustradora, alrededor del año 2000 participó en los talleres de poesía de Balmaceda 1215. Más tarde, en el año 2002 obtiene el segundo lugar del “IX Festival Víctor Jara de todas las Artes”. Un año después, una mención honrosa en el concurso de poesía 70 años de las JJ.CC.. Este mismo año autoedita artesanalmente su primer poemario Veteranos del 79, que incluye ilustraciones de su autoría. Actualmente realiza presentaciones regularmente y difunde su obra a través de la red. Fue así que a través de la red la conocimos, y sorprendidos por su talento, nos atrevimos a contactarla.

J.C.G. ¿Quién es Natalia Molina? ¿Hay varias de ellas, o solo una, que compone, interpreta, escribe, dibuja? Cuéntanos un poco de cómo es esa convivencia.

N.M. Bueno, yo creo que todo lo que hago es una sola cosa, expresada de diferentes maneras. Me pasa que a veces uno se bloquea y el lenguaje te queda corto; o un dibujo no te alcanza para expresar lo que quieres, entonces ahí está la música como una herramienta más para desahogarte. En la medida de mis bloqueos, voy pasando de una cosa a otra, pero al final siempre veo a la música como mi lenguaje natural, quizás porque fue mi primera pasión, y porque creo que conjuga todo lo demás. A veces pienso que es como estar pintando un cuadro gigante con diferentes brochas o técnicas. En un extremo, uno puede ser más explícito o luminoso, y en el otro, más oscuro o críptico con el mensaje, pero al final, el cuadro es uno solo.

 

J.C.G. En una biografía tuya se menciona tu paso por los talleres de Balmaceda 1215 ¿Cómo recuerdas esa experiencia?

N.M. Balmaceda 1215 significó salir de mi encierro, dejar de estar mirando las paredes y soñando despierta. Antes de esos talleres yo no había compartido con nadie que creara cosas, salvo con mis hermanos, que son músicos. Entonces se me abrió un mundo. Tenía 18 años y como mi vida escolar no había sido muy tradicional, porque me salí de la escuela, no tenía mayor contacto con nadie de mi edad; entonces, encontrarme con gente afín fue como la salvación; me di cuenta que no estaba tan mal ni tan loca y que éramos muchos. En Balmaceda los talleres eran gratis y de todo tipo: poesía, grabado, fotografía, danza, teatro, música…. entonces había mucho donde elegir, pero yo me quedé en poesía solamente. Por años, ni siquiera probé los talleres de guitarra. Yo creo que me quedé ahí por los amigos que encontré.

Balmaceda, además está ubicado en un lugar perfecto, en el Santiago viejo. Teníamos el río Mapocho al lado, a unas cuadras La Piojera, la estación Mapocho ahí mismo. Había mucho que ver, mucha gente e historia pasando por delante de nuestros ojos, bares, carritos de sopaipillas, prostíbulos, gente que iba y venía rápido ... era muy estimulante estar ahí; yo creo que eso nos motivaba también a escribir a la misma velocidad y a tomar a la ciudad como inspiración.

J.C.G. En una entrevista comentabas que a los 13 años habías compuesto tu primera canción a la que llamaste “Voy arruinando tu ciudad” lo que es una frase un tanto dura. Cuéntanos un poco de aquella canción y el contexto que recuerdas de aquellos años.

N.M. Bueno, tiene que ver con la adolescencia, la soledad y la rabia contra el mundo, porque a esa edad cuesta tragarse el mundo tal cual es, con toda su violencia. Uno con el tiempo se acomoda un poco, aunque en mi caso no del todo, jajaja... Pero cuesta pasar desde el mundo luminoso de la niñez al mundo real. A veces el odio que uno apunta contra el sistema, sin querer se vuelve contra uno mismo; es una línea muy fácil de cruzar, cuando uno se siente impotente ante las injusticias y claro, es una edad muy sensible, por eso el título de la canción…

J.C.G. Hablemos de “Alma”, a la cual le he puesto muchísima atención porque se está transformando en una especie de sello de Natalia Molina. Y lo primero que se me viene es que el alma –que es nuestro ser interior intangible- aparece en principio disociada de ti y a la vez, agredida; “alma, el aire tratará de abandonarnos, el tiempo tratará de avejentarnos..” ¿A qué se debe?

Alma es una canción que habla de la compasión. A pesar de que la letra es muy simple, puede ser interpretada de diferentes maneras. Literalmente puede ser que suene a una especie de conversación entre tu yo físico y tu yo espiritual, y quizás esa fue la idea en el momento en que la escribí; pero tampoco podría afirmarlo porque yo creo que las canciones se terminan de armar una vez que otra persona las escucha y les da un sentido personal. Alma también puede ser una canción de amor. Cada uno es libre de darle el sentido que le plazca…Sobre lo que me preguntas acerca de la disociación entre cuerpo y alma, a nivel literario era la única manera de hacer dialogar a estos dos conceptos, y lo demás tiene que ver con la idea que tengo del cuerpo físico como un escudo que protege lo que realmente somos.

Si bien Alma es una canción que musicalmente es muy plácida y fácil de oír, creo que también contiene angustia y rabia: la angustia de la no certeza de las cosas que hablo, la no certeza en materia de fe también. Es bien subjetivo esto y hasta confuso para mi, porque si me preguntas hoy yo te contesto esto y quizás mañana te diría otra cosa, no lo tengo claro. Sobre como veo el mundo de hoy, la primera palabra que se me viene a la mente es injusticia, realmente me indigna ver tanta pobreza, tanta carencia por un lado y sobre abundancia por el otro. No puede ser que todavía la brecha entre pobres y ricos sea abismal e incluso, mayor que hace décadas. Me da rabia que la gente tenga que humillarse ante otros por no tener dinero, que tenga que mendigar por un trabajo, cuando es un derecho, o que siga muriendo gente en los hospitales por no tener plata para una atención decente y humana. Hablo de mi país, como mi mundo más inmediato, pero realmente duele más darse cuenta que esto es una realidad en la mayoría del planeta. A veces uno dice: ¡pero qué puedo hacer yo que no tengo el poder para cambiar las cosas!; uno se siente pequeño como ciudadano común, impotente, pero lo primero que hay que hacer es denunciar lo que encontramos injusto, poner el tema sobre la mesa en nuestro entorno aunque sea reducido. Manifestarse es lo primero y es algo que cualquiera de nosotros puede hacer. Al sistema le conviene tener a la gente callada y adormecida porque tienen mucho que perder.

J.C.G. Conversemos un poco del medio actual de los jóvenes músicos hoy ¿Cómo lo ves tú?

N.M. Yo veo a mucha gente haciendo música libremente, sin intermediarios (sellos, productores etc.) expresando lo que quieren decir. Hoy es mucho más barato grabar tu música y difundirla que hace 10 años, cuando costaba mucha plata grabar profesionalmente; y si grababas, llegabas hasta ahí, porque no podías difundirlo, salvo si tenías un pituto o contacto en una radio. A fines de los 90, la música chilena era un círculo súper chico y cerrado, consumíamos solo lo que a la industria se le ocurría que era bueno, no había una vía alternativa donde transitar como músico. Ahora con Internet, con Myspace, tu puedes escuchar a casi todos los músicos que están tratando de difundir su trabajo. No vemos solo la punta del iceberg como en la década pasada. Lo bueno es que ningún músico de calidad se va a perder porque a un tipo se le ocurrió que era malo o no tenía “proyección”.

J.C.G. ¿Crees que se puede hablar de “movimiento” respecto de esta serie de músicos jóvenes y no tanto que, lejos de los medios masivos, se han hecho un lugar en la cotidianidad cultural del chile de hoy?

N.M. De que la música se está moviendo y hay mucha gente haciendo cosas buenas, entonces sí. Pero eso de etiquetarlos y echarlos a todos a un saco, no me gusta mucho; creo que es una forma fácil y ligera de explicar algo, en vez de darse el tiempo de ponerle atención a cada uno, y analizar sus trabajos  individualmente. Otra cosa interesante que –no se si coincidimos en esta reflexión- pero parece ser también un fenómeno mundial, el aprecio por los sonidos más puros, a partir quizás de las sorpresas derivadas de los “Unplugged” de MTV en que se revaloriza una sonoridad más que un “sonido” particular en la manera de hacer música. Han abierto la brecha a una serie de autores, cuyas formas o “escuelas” no son necesariamente nuevas, pero que han logrado imponerse finalmente, aumentando el interés por músicos como Cohen, Demian Rice, o los Herman Dunne, o más cercanos como Johansen, Sabina, Drexler, Serrano, o menos conocidos como Filio o David Aguilar, no se, o en Chile, con Chinoy, Gepe, Barría, García, Núñez, etc. ¿Qué te parece a ti?

No se si es a nivel mundial, pero acá, claro que está pasando. No podría decirte a que se debe porque no lo se, yo creo en la sincronía… a lo mejor eso lo explica.

 


 

 

comentarios

Biografía