Lapislázuli Periódico - Cuando lo sueñes, se hará realidad



 

El Encuentro

Por: Carlos Alberto Polo

Para: M.A

Los primeros síntomas del nuevo día arrancan. La comezón en la cabeza, la barriga, hombros, espalda, los huevos y por último en los pies, siempre en el mismo orden, luego se esparce por sitios aislados, detrás de las orejas, las rodillas, las axilas, toda la colección de parásitos y alimañas que habitan en mi cuerpo se sientan a la mesa para desayunar, no sé como pueden sacar algo de estos huesos, la banca está fría, algunos músculos están engarrotados. Paseo mis ojos vencidos por el parque, refugio temporal, no es un hotel cinco estrellas pero que se le hace, he estado en peores. Por ejemplo, por allá en la nevera, atacado por el frío y por los podridos que aparecían repartiendo cadenazos, pata y fierro sólo por diversión; acá se está hasta cómodo. Los deportistas, los aficionados, los recomendados por el médico, los vanidosos en busca del levante fácil y barato, el parque se puebla. Viejos cuidando el corazón, gordas acomplejadas, niñas bien de muy buena complexión, todos absolutamente, todos, me regalan miradas higiénicas y despreciativas, ni un solo asomo de bondad o compasión, mientras rasco mis petacas, las miradas con el rabillo del ojo van y vienen, para ellos les es más fácil el desprecio que cualquier sano sentimiento, como lucen de bien, rozagantes, envueltos en sus chiros domingueros y deportivos. Tengo que ponerme a rodar antes que alguna Alma bondadosa se le dé por llamar a los tipos de verde y botas hambrientas. Un grito de asombro dispara mi paranoia <<¡Arturo, Arturo! ¡Dios mío eres tú!, perdón eh, no, no… ¿usted se llama Arturo verdad?, Arti, Dios, Arti.>> Una corriente eléctrica sacude cada una de mis células, un ataque en el estómago me atrapa por sorpresa, un par de arcadas me estremecen, alcanzo a expulsar un poco de saliva y un sudor frío camina mi anatomía. <<¡Arti, Dios, qué pasó contigo!>> La mujer que tengo enfrente se empeña en cantar un nombre ya sepultado hace tanto, entre tantas correrías y andanzas; sería más adecuado alguna razón social de esas que te imponen en las calles por mero capricho: Mapache, Mandíbula, Monra, el Bulto, Zoombie y tantos otros apelativos <<Arturo, ¿me reconoces, ah?. Arturo, ¡mírame, Dios… no puede ser, mira cómo estás!>> Hay cosas peores que el frío, el hambre, los piojos, la humillación, apelar a la caridad. Esa voz es, es, la revancha, es el destino que ha venido a arrancarme el corazón <<Perdón, creo que está confundida.>> Intento escapar de esta trampa del tiempo, quizá estoy alucinando, aunque no creo que sea factible, los últimos días no he pasado nada, nada, ni blando menos duro, no he podido conseguir lo suficiente para trabarme como es debido, así que esto no es una alucinación <<¡Dios, Arturo, si, eres tú, eres tú, no puedo creerlo!>> Claro que sí, una vez que subes a ese tren ya no hay boleto de bajada, no puedes parar ese avión y luego esto; este fracaso absoluto, esta banca, una que otra alimaña como compañero, convertirse en esta sombra hueca que vive para la traba santa de cada día. Lo mejor es huir, escapar de una vez… me alejo apretando el paso, con las pocas energías que todavía conservo, esto es real, ella está aquí, ella, la dama, la princesa, esa voz hiela mis entrañas ya gélidas y lagañosas. <<Arturo, ven, ven, no te marches, ven, ¡déjate ayudar por favor!>> Intento correr, sin embargo las fuerzas me fallan… no, no puedo escapar más, quizá esta fue la razón incógnita del regreso. Seis años, si mal no recuerdo, la nave alzó el vuelo para aterrizar en este punto ciego del porvenir; no, no, no puedo seguir huyendo… vértigo, mareo, el mundo se deshace a mis pies, ella me toma del brazo impidiendo la inminente caída, sus ojos están poblados de lágrimas, otra arcada vuelve a sacudirme. Toma mi rostro entre sus manos tocándome con ternura y tristeza, me ayuda a erectar el cuerpo <<¿Qué te pasó… qué te pasó?>> Susurra muy quedo y bajo entre sollozos. Un horrible remolino se acomoda en mi garganta impidiéndome articular las palabras, un frío sólido que te muerde los sentidos, la fatalidad, el atajo equivocado <<Lo siento.>> Se escabulle violando el cerco en la garganta, terco intento continuar con mi camino, pero el magnetismo de sus ojos me envuelve y dispara a un agujero cósmico, donde hallo risas, momentos, caricias, éxtasis, llanto, ambrosía, estoy catapultado al centro mismo de las emociones, pequeños flash back saltan entre sí ¡Claro que te reconozco! En esos ojos habitan las más importantes luces de mi vida, los mejores recuerdos de mi azaroso transitar por su cuerpo, en esos ojos también habitan el reproche, el dolor, la pena de mi marcha sin explicación ni despedida, por esos ojos cambiaría yo mi mugre vida, mi pasado de tumbos inciertos.
Soy atrapado por una ola incontenible de acontecimientos imprevistos y ahora me veo en un automóvil modelo reciente y bien cuidado, respirando limpieza, confort y aire manipulado; los recuerdos son tizones encendidos en el estómago y no es por el hambre. Si supieras que tan idiota fui, cómo terminé en este agujero inmundo, ahora que manipulas este auto y muestras todo ese sentido social, toda esa filantropía, toda esa bondad para con este desdichado que no merece una sola de tus miradas. Dios ¡qué podría decirte!, que esa serpiente me embaucó, que escuché sus vagas promesas, que me fui tras un sueño esquivo de papel, que quise huir de una buena vez por todas de mis fracasos, de mi, no andar en dirección alguna, que quise no seguir con el juego donde siempre tú recibías la peor parte, que puedo decirte a ti, que tanto luchaste a mi lado, que tanto esperaste, lo siento, no podía arrastraste conmigo a ese ninguna parte que ya ves, salió tan mal. Pero mírate tan hermosa y radiante, qué te esperaba a mi lado, se nota que la vida te sonríe y te lo mereces, no sabes como me alegra verte, aunque solo pueda articular este estúpido lo siento; si supieras, no fue ella como todos creyeron, yo solo intenté tomar un atajo y luego bueno, estoy aquí jodido, de veras que no fue esa maldita Catalana con sus mentiras Europeas y sus tetas de silicona, lo siento de verdad, teníamos algo tan grande entre nosotros, así sin dinero, sólo el saludable deseo y ese vínculo enigmático y poderoso que nos tuvo unidos tanto años. Yo pude decir que no, cuando apareció la serpiente y su canto, yo pude decir no-princesa, pero no era ella y sus perfumes caros y el dinero plástico, es que no podía continuar en el vacío y arrastrarte cariñosamente a cero, no, no, ella no fue la real causa de mi partida, no, ni su falso mecenazgo, fueron otras cosas, el escape de lo mismo, ese trajinar entre tierras baldías, ese bregar en pos de molinos y gigantes, ese ninguna parte que es el trágico sino de mi vida, eso fue lo que me hizo correr tras el sueño vago, tras la astuta palabrería de esa perra que conocía todas mis flaquezas, no fue su pecoso cuerpo, fueron las mentiras que a sabiendas escuché y seguí, esas ganas de salir del bacinete, donde el único tesoro lo constituían tus ojos y ese pedazo de eternidad que teníamos los dos. Es extraño que caminamos juntos los mismos años de mi ausencia. Que lindo apartamento tienes, lo lograste, cuanto buen gusto, cuanta paz trasmite este lugar <<Si quieres te bañas, usa todo lo que quieras, no te cohíbas por nada.>> Al principio, aquella puta internacional era todo lujo, buena vida, hoteles cinco estrellas y la movida snob intelectual, si supieras como arrastraba tu recuerdo clavado en mis entrañas, nunca dejé de pensar en ti en todo este tiempo, es más, ese recordarte tanto es lo único que me queda de valor ¡Dios, el agua está fría! Un baño real es un lujo que no me permito hace mucho tiempo, después de esto puedo morir tranquilo. En que país estarás medusa, embaucando algún fracasado taciturno para chuparle su tristeza y luego tirarlo por ahí. Al principio era un simple seguirle el juego, una probada de vez en cuando y el acelere, el extremo, la juerga, cuando me abandonó ya era un enfermo y las drogas estaban ahí como un único camino, el regreso no era una opción, ya lo había reventado todo en busca de un sueño esquivo, no entenderías nunca, no fue por ella ni por ti, fui yo el equivocado, sé que te hice mucho daño, pero viendo tu ahora, tu presente, no puedo reprimir un dejo de envidia de la buena, que podía suceder si no escapo con aquella Catalana de los infiernos, no creo que estuvieras tan bien, lo lograste, te felicito; como vez ya no escribo y mis textos se los llevó la serpiente aquella con sus contactos en Europa y sus amigos importantes en editoriales madrileñas. Solo quería mi jugo, mi alma, mi tristeza, mi taciturna abulia, mis sueños, sin embargo, lo que más anhelaba jamás se lo permití siquiera tocar (tu recuerdo, lo que había entre nosotros), ni en un millón de vidas podría acercarse siquiera a algo tan especial, esa perra me pasó su enfermedad, coca, hierba, ruedas, H, y cuanta basura altere los sentidos, cuando se marchó con ese vendedor de cachivaches que se proclamaba la reencarnación de Jim Morrison y no recuerdo ya que otras idioteces. Sentí que un peso se me quitaba de encima y era la hora de apurar el karma, de purificarme con esta vida estoica de privaciones, quién sabe donde andarán con su hipismo maltrecho. Total, hoy es domingo otra vez, es el único día en que me permiten visitas, bueno, el panorama es festivo y alegre, todos estos enfermos en común, la historia es la misma, alguno te engancha con el asunto ese de la probada, luego la misma farsa de yo lo manejo, de repente… BANG, las calles, el agujero, tocar el fondo, lo único que varía son las circunstancias, pero la esencia es la misma. Bueno, acá he vuelto a ejercitar la pluma, el cuerpo, la mente, reaparecieron mi carne, hasta el color en las mejillas, es triste que para algunos no hay vuelta de página, la enfermedad les chupó la razón entera, los loqueros creen que mi caso es reversible, pero lo más importante de todo es que dentro de escasos minutos entrarás por esa puerta, llena de mimos, chucherías, y esa sonrisa radiante que no merezco. Mi alegría es tan indescriptible que no la puedo plasmar en estas hojas, tengo que darme prisa haber si alcanzo a entregarte este borrador, sé cuanto te alegra que halla vuelto a escribir, por eso lo hago, los loqueros consideran que no me hace bien, que carajos importa por un gesto tuyo de aprobación diera hasta mis manos. Ya llegaste… estoy loco de felicidad y muy agradecido, veamos si esta vez no lo echo todo ha perder.

FIN

 

 


 

 

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