Lapislázuli Periódico - Cuando lo sueñes, se hará realidad



EL TRICICLO

Por: Manuel Suárez

 

Ella era como una chupeta después de la sopa, tan dulce y anhelada que me costaba mucho no pasar saliva al verla. Sus ojos eran tan claros como la piscina a la que mi mamá nunca me dejó meter, cuando aún no superaba la estatura de andariego, el pony de mi hermanita Luisa María. Yo me le acercaba de vez en cuando y quería hacer con ella lo que una vez vi hacer a mis papás cuando me levanté medio dormido, medio despierto, ¡ja,ja,ja! estaban sin ropa y tan juntitos como la pasta que jamás comí y que Rufo mi perro siempre degusto...

Pero nada que hacer… ¿cómo un niño que tenía la cabeza tan grande como el camión de coca – cola, los ojos más pequeños que un boliche y negros como la tierra del parque, podría acercarse a tan linda muñequita?. Bueno por lo menos eso decía mi primo que era un poco más grande, fuerte y rubio que yo. él llegaba con su triciclo, la invitaba a montar y captaba toda su atención, no la dejaba en paz ni un minuto, ella en agradecimiento lo invitaba a jugar a la comidita... ¿y a mí?, que me parta un rayo ¿cierto?. No, ahora ella es mi amiga y mi mujer, me hace la comidita todos los días y el triciclo... el triciclo aún no lo ha estrenado nuestro hijo Gabriel.

2003

 

 


 

 

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