Lapislázuli Periódico - Cuando lo sueñes, se hará realidad



Palabras sin escolta. Incitación al disfrute de la Antología poética de Elsa Tió.
Por: Josefina Toledo. Ciudad de La Habana, 10 de abril de 2010.

Superados –felizmente-- los excesos, más que puntillosos pedantescos, de la crítica literaria estructuralista, que fue entronizando poco a poco el postmodernismo, y que se explayó como el non plus ultra del instrumental ideo estético, a partir de muchas de  las valoraciones críticas de la postvanguardia, me (nos) parece que de nuevo emerge –victoriosa-- la valoración crítica que, sin apartarse de los requerimientos formales, que constituyen la esencia misma, la razón de ser de la Poesía, apuesta por la capacidad de comunicación del texto poético y su huella en nuestros sentidos. La crítica novísima, la post-postvanguardista, esta que, atrevidamente, no teme –acaso no le importa mucho-- acercarse o emparentarse con las extorciones transgresoras de las tendencias de la newage, ya ha ido avanzando, decidida, hacia la recuperación de la original Poesis, del disfrute de todos nuestros sentidos con el acto mismo de creación poética, y con el resultado de ese acto: con el Poema que nos trasunta la otredad de la mirada artística, y la identidad del Poeta.
Porque lo que puede establecer –o no-- nuestra empatía con la sustancia del texto poético es en definitiva la capacidad, los resortes imbricados en la subjetividad que pueden --o no-- movilizarnos, sugerirnos, seducirnos, hacernos su cómplice en los senderos o en los atajos de la lectura, y hacer que concluyamos en las últimas páginas con el alma refrescada, como emergida de las aguas de la fuente de la juventud, que será siempre la fuente de la Belleza.
El fino ejercicio poético de Elsa Tió discurre muy seguro por los predios del versolibrismo, del coloquialismo más cercano, que parece fugarse de los recursos literarios establecidos. No se nos muestran asideros metafóricos demasiado apegados a lo académico, ni los símiles y las sinécdoques desfilan facilistas o rebuscadas. Así nos dice la poetisa en “Zarpamos con la luna”:
Mi sonrisa canta en el aire la melodía de tus dedos
Que relatan la historia del gozo y la impaciencia.

La sinestesia se ejecuta rotunda, inapelable en la fuerza del deseo, y  nos impulsa al placer vivo de la lectura en su poema “El paladar”:
Tus besos son el paladar del amor
Los saboreo como fruta fresca
Que se palpa y perfuma.
Los recuerdos son el paladar de la memoria.
Tus ojos me hacen la boca agua.

La preocupación por la vida y el aliento trascendente que marcan muchos de los poemas de Elsa Tió se muestra con muy fuerte eficacia en “Cómo abrazar al mundo”, cuando la poetisa se deja perturbar por la imagen de su propia muerte: no puede asumirla, y culmina este logrado poema con una mirada siempre esperanzadora y vital:
Todo sana, celebro la victoria,
devoro mi tristeza con hambre de ilusiones
y avanzo de ola en ola
rompiendo en las orillas mis dolores,
estrenando esperanzas en los atardeceres.

La Antología poética de Elsa Tió aparece estructurada en cuatro segmentos. El primero de ellos, que ofrece título al libro, es Palabras sin escolta: Poemas inéditos, y en todo él transita una poesía intimista, que descubre la fuerza identitaria de la poetisa, en comunión con la naturaleza y consigo misma, identificada con las mejores herencias postvanguardistas de la poesía hispanoamericana, como lo evidencia su poema a Pablo Neruda; ora atravesada por una mirada escrutadora al entorno social, ora desgarrada por los tonos elegíacos del poema “Al hijo muerto”.
En el segundo de los segmentos los poemas se agrupan bajo el sugerente título de Inventario de la soledad, y descubren un calado de mayor madurez y hondura de la mirada intimista de Elsa Tió, como se aprecia en su magnífico poema “A mi bisabuela”, que rebasa la cariñosa evocación filial para devenir homenaje transido de admiración a esa su bisabuela, quien es nada menos que la ya mítica poetisa, pensadora y patriota puertorriqueña Doña Trina Padilla de Sanz, “La Hija del Caribe”. Escribe la Autora en este poema:


Quiero encontrarme ante mí misma
Cuando esta isla se mire cara a cara
Mientras los hombres le mientan día a día
--extraña multiplicación de la rutina—
Y se vea sin lengua, sin paisaje ni orgullo,
Y se encuentre de pronto ajena de sus sueños,
De su gente y de su historia.

Y vuelve a descubrirse la empatía de Elsa Tió con las grandes figuras postvanguardistas de la literatura hispanoamericana en los sendos poemas que dedica al inmenso y universal argentino Jorge Luis Borges, y a nuestra muy entrañable boricua, igualmente universal, Julia de Burgos, la inefable cantora del Río Grande de Loíza, con la que Elsa Tió dialoga y evoca:
Con tu pasión cargada de luceros
Se desbordó tu luz en las palabras
Y se inundó la tierra con tus sueños.
   /…/
Nadie te supo amar como tu río,
   /…/
En el río de tu patria y de tu lengua,
De gente que supiera tu nombre
Y conociera tu rostro, tu voz y tu silencio.

El tercer segmento en que Elsa Tió estructura su Antología poética se titula Detrás de los espejos empañados y nos devuelve a una intimidad otra, depurada en el mayor dominio de las imágenes poéticas y la evocación filtrada, contenida, que por momentos recuerda la sobrecogedora premonición del gran cholo César Vallejo cuando rampantemente nos anuncia que morirá en París, con aguacero, un día jueves, del cual “ya tengo la memoria”. Así he recordado, de memoria a la memoria, regodeándome en el poema de Elsa “Moriré lentamente sola”, que tiene mi especial recomendación para su lectura completa y despaciosa, ya que es imposible de glosar.
El cuarto y último segmento de este poemario antológico la Autora lo titula La rosa va caminando: Poemas de infancia. Algunos de estos poemas, colmados de la candidez de la niña que fue, se escribieron cuando la poetisa tenía cinco o seis años de edad, si aceptamos sus fechas como válidas, y realmente no tenemos por qué no aceptarlas. De este modo, Elsa Tió cierra su libro, sus Palabras sin escolta, con esta suerte de viaje a la semilla. La niña poetisa, con el don que sólo Dios otorga   --abundoso o limitado--  desarrolló sus potencialidades primigenias sin perder su capacidad de asombro, de candidez, y llegó acaso a sus más altas capacidades poéticas sin enajenar del todo la alegre vitalidad de la niña que fue, volcada ahora en la introspección sosegada que mira hacia sí misma y hacia su entorno patriótico y sociocultural. En suma, estoy ante un libro cuya lectura resulta refrescante y restauradora como un chapuzón con ropas en la mítica fuente de la juventud.

 


Palabras sin escolta es un libro que no nos dejará indiferentes, y cuya lectura me atrevo a recomendar a todos y todas, en todas las latitudes.

Referencia: Elsa Tió “Palabras sin escolta”. Antología poética. Colección Los Conjurados. Común Presencia Editores. Bogotá, D.C. Colombia, 2007, 110 pp.

 

 

comentarios

Biografía

Josefina Toledo (La Habana, 1941). Historiadora, narradora y poetisa. Miembro de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), acreedora de cuatro premios nacionales de literatura e historia. Biógrafa de Lola Rodríguez de Tió, libro publicado por el Ateneo Puertorriqueño  y por la UNEAC.