Lapislázuli Periódico - Cuando lo sueñes, se hará realidad




EL BAúL
Por: Arabella Salaverry

Sintió que hoy sí.           
En el centro de su vida el baúl. Lo rondaba, intentaba abrirlo pero desistía. Se lo impedía la cordura. Pero ese día sintió que sí. De pronto otra presencia se interpuso en el camino. Era Alicia (la de las Maravillas)

Sí, ella. Miró extranjera: enagua bordeada de encajes, olor a naftalina. Un movimiento y  los encajes serían aire. En la cabeza, nido de telarañas, una cinta sin color. Su sonrisa, espléndida. Sonrisa para confiar y amar. De sus ojos no mucho que decir. Difícil alcanzarlos.

Se tomaron una mano. Y encontraron los ojos de cada una perdidos en la otra.

Se acercaron al baúl. Aroma de cedro amargo con muchas vidas. Por dentro, el olor antiguo de Lorenzo, de Amalia cuando se escapó y humedeció esos rincones con lágrimas de nunca jamás mientras guardaba su vestido gris, un peine de plata, sus cartas de amor o de futuro. Por fuera, aristas recubiertas con cenefa de cuero repujado en frágiles hojas y un salto de luz en los remaches del delicado dibujo.

Con manos de ternura lo acariciaron impregnándose de presencias extrañas, de murmullos y suspiros atrapados. Con la otra mano abrieron el baúl.
Esa noche Alicia y ella lloraron mucho. Tal vez porque habían crecido. Vino el Arcángel Gabriel y tocó un tango.
Y el baúl que chisporroteaba en la oscuridad.

 


 

 

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