Lapislázuli Periódico - Cuando lo sueñes, se hará realidad



DE LA SOSPECHA A LA CREACION

Por Alberto Lozada Suarez (Colombia)

 

Pensando "el espacio escénico en el teatro de títeres" parto de la remota historia de la humanidad y de mis vivencias, pues "toda la historia de la humanidad está contenida en el cerebro humano" (1). Si en el cerebro humano descansa la historia de la humanidad, en mi cerebro también descansa la historia de mis vivencias. Y como mis vivencias sustentan mi experiencia total, es esa experiencia de vida en el arte del teatro de títeres, del teatro de actores, del mimo corporal, de la narración oral y por qué no, de la danza, la que me ha dado la posibilidad de encontrarme con la amplitud de lo que el "espacio escénico" puede ser.

Así pues, considero que todo espacio es potencialmente escénico y especialmente poético a los ojos del poeta y todo espacio tiene incorporada la inmensa virtud del juego en los ojos de la infancia (2). A mis ojos, todos los espacios escénicos parten de un espacio real y se vuelcan en otra u otras realidades, es decir, lo concreto de los espacios y lo tangible de los mismos me permiten trasladarlos, transponerlos en otros espacios, por ejemplo, si observo desde mi ventana y pienso que la calle es el patio de mi casa entonces el universo es mi casa.

En este ejemplo se muestran cinco espacios identificables, reales, concretos, tangibles y al mismo tiempo poéticos, pero al realizar un traslado imaginativo de dichos espacios concretos a un "espacio escénico" de forma no real pero si concreta, entonces este nuevo espacio adquiere un nuevo valor, el cual cobra sentido en la medida que es evocador para quienes lo observan, ya que proviene de un "lugar común" solo que se ubica en un lugar poco común: la escena. Ahora bien, al decir que el universo es mi casa, nos encontramos ante una abstracción de la realidad que nos habla no solo de que "tengo casa" en su forma concreta, sino de una percepción más amplia de lo que significaría "la casa" y con ello implicamos: el abrigo, la protección, el calor de hogar, la amistad, el cuidado, la solidaridad, el amor y en suma, valores que se condensan en la imagen "casa", pero al precederle: "el universo es mi casa" estos valores se redimensionan y proponen una nueva realidad, tal vez ideal, tal vez romántica y por lo mismo poética. Así, me encuentro ante lo poético en el espacio, desde la idea y la palabra. Pero también podemos decir que existen espacios en los objetos al tiempo que los objetos ocupan un espacio; de igual manera ocurre con las personas, las situaciones, las acciones, las sensaciones, son un espacio en si mismos y al tiempo lo ocupan, es decir, los espacios y cómo se ocupan hacen parte del cotidiano de todos los seres vivos, solo que su racionalización y sistematización corresponden al interés de lo representativo y por tanto, en este caso, de lo escénico. Para hablar más ampliamente sobre el espacio escénico lo haré desde uno de mis últimos Juegos Escénicos: SUSURRO DE TERNURA, pensado para un estado humano especifico: LA INFANCIA (3). Al iniciar el proceso de creación de Susurro de Ternura, permití, como en la mayoría de mis creaciones, que el azar y el juego fueran la constante, pero además desde la sencillez de los elementos quise confrontar aquello que Bachelard menciona sobre la miniatura como "uno de los albergues de la grandeza" y esa miniatura la interpreto también como aquello pequeño que al detenerse, detallarlo y reconocerlo se transforma y nos deja percibir la grandeza de su interior o lo que potencialmente puede llegar a ser, ¡algo gigante!. Desde esta noción ningún espacio, objeto o sensación pasan desapercibidos.

 

El espacio, objeto, situación, sensación, percibidos desde lo real, van y vuelven, pasan al imaginario, se recrean allí y regresan a la realidad cuando los reclamo para este espacio-tiempo concreto donde son, ahora, parte de una otra realidad, matizada por el ensueño y la poesía. Entonces todo pasa de lo real a la imaginación y de allí a lo concreto del espacio, la forma, el texto o el objeto. Desde mi cotidiano tomo los objetos: un libro, un lazo, una tela, un columpio, un barco; los personajes: una pajarita, una mamá, un amigo; las situaciones: esperar un bus, mirar al horizonte; las acciones: jugar, aplaudir, observar; las sensaciones como liviandad, tranquilidad, desespero ... recojo todo esto en el zurrón de mi cerebro, los hago desfilar en mi imaginación y los busco uno a uno, físicamente, los distribuyo en el espacio sin mayor pretensión, ni dirección, pero con un alto nivel de conciencia en el valor real de cada uno, en su ser objetivado. Incluyo hasta mi cuerpo en este momento, lo "creativo" en mi surge de la observación de realidades que re-habito y re-hago, entonces un zapato se vuelve barco, un barco se me muestra como un caballero, un sonido es un avión, una pierna es un caballito de mar, un muñeco vuela como mariposa, la toalla es una nube de caramelo... y así lo que antes del juego era tan solo una habitación de 3 x 2 metros cuadrados ha sido transformado por los objetos.

 

El espacio ha dejado de ser un cubo de "cuatro paredes" para convertirse en una posibilidad dramática, musical, plástica, de ensueño, juego y poesía (4). De igual forma me permito el asombro en la palabra, tanto hablada como escrita y acudo a textos (5) que por razones múltiples llegan a mi conocimiento y me generan la necesidad de contarlos, apoyado en que "cada cuento es una imagen que razona" (6) y aunque el azar, la imaginación y la ensoñación hacen parte de este juego, también es claro que acudo a la razón para entenderme y explicarme en la intensión de estas acciones, animadas por una fuerte necesidad de encontrarme con el mundo. Estos textos también me muestran espacios: el mar, el cielo, el bosque, un castillo, una ciudad, un parque un cuarto y me sugieren lo aéreo, lo terrestre, lo marino, lo cálido, lo fresco, lo húmedo, lo montañoso, lo abismal... Así que con los materiales que poseo doy rienda suelta a mi particular forma de ordenar, pongo el material regado por todo el lugar y me propongo una acción específica con cada elemento, el cual debe apoyar el texto que voy diciendo o evocando. Sin embargo estos textos poéticos fueron escritos por distintos autores quienes, a su vez, pertenecen a otros países del mundo, es decir, son de otros espacios de este planeta !!!! Ante esto me pregunto !Ahora! ¿Cómo mostrar el espacio que me sugiere cada autor, sin abandonar mi visión particular sobre el mismo? Me respondo desde la acción y resuena el lugar común entre los autores del mundo y yo: la infancia.

 

El estado imaginativo al que me quiero acercar con estos textos es, en este caso, el estado Infantil humano y para ello deseo dejar a un lado la literalidad para proponer una atmósfera de ensueño, un susurro acariciador de manera que el niño o niña con quien comparta la obra, independientemente de la latitud del mundo a la que pertenezca, perciba y se regocije con la generosidad de un juego incluyente. Para ello (nuevamente la razón), considero importante tener presente lo que la escena exige y sus propias convenciones, así que juego con mi cuerpo dentro del espacio y como espacio en si mismo justificando su presencia. Hablo aquí del cuerpo que es fundamental en mi puesta, ya que cumple, en muchos casos, la función de espacio: las piernas son la puerta por donde pasa un muñeco, el pecho un tobogán, los ojos las estrellas o un hombro la ventana de algún cuarto.

El cuerpo entra a transformar también con su presencia el espacio, pero además se muestra como un espacio por el que viajan los personajes y con ellos la historia misma. El cuerpo, de esta manera, amplía la visión del espacio y juega como parte del espacio general. Con él, los niveles y los planos me permiten transponer la tridimensionalidad del imaginario a la tridimensionalidad del espacio real y con ello lograr la concretud del espacio escénico de la obra. Empieza entonces la transformación y la decisión, y aunque el azar camina a mi lado, siempre le apuesto a un nuevo juego, así que mientras re-creo con el espacio, los objetos, el texto, el cuerpo; también presto atención a todo lo que ocurre a mi alrededor, así que me permito poner en juego la música, una que particularmente me sugirió la atmósfera cálida para mi SUSURRO, de igual forma con el color, la luz, el ritmo, todo se va sumando armónicamente... Para este momento del proceso es mi gusto el primer acusador abierto a la subjetividad, sin embargo, tengo la certeza "que cada momento es para bien" y sin atisbo de juicio doy las últimas puntadas para una obra que al tiempo que me motiva, pretende acariciar y regocijar, con respeto y generosidad ese maravilloso estado de la humanidad: la infancia. Ahora tengo la ventana del asombro abierta y atenta la sospecha, miro y remiro, con el augusto y crítico gusto a mi lado; es el justo momento para las premoniciones: !Esto funciona! ¿Esto decora? Esto significa! enriquece, ensucia, sobra... ese desfile de conceptos cruza por mi cerebro con la mayor libertad pero con la más rigurosa reflexión; decido, respaldado en lo que los maestros siempre dicen: "Todo objeto en escena debe estar justificado, significar y aportar a la obra". Juiciosamente reviso, acudo y escucho a mis amigos quienes aportan ampliando mi mirada y sigo en el juego.

Enciendo la luz de la razón para tomar un camino "seguro" pues toda decisión es un acto de muerte y la muerte es otra totalidad. Aclarándome un poco y abandonándome otro, respiro profundo y me lanzo... fiel a la posibilidad transformadora y al vértigo que trae consigo el arte pero enamorado de la posibilidad de compartir la belleza de la creación.

 

Alberto Lozada.- Julio 9 de 2010.

Agradecimientos

"Si mis amigos no fueran una legión de ángeles clandestinos qué sería de mi" 

Raúl Gómez Jatin

 

A la inquieta y reflexiva pregunta de mi amiga Luz Marina León y al profundo amor que me profesa la compañía de la mujer que atisba mi pensamiento para que crezca la intención de lo dicho Olga Lucía Cruz Montoya. (1) Jung G, Carl, "el hombre y sus símbolos" editorial Biblioteca Universal Caralt, segunda edición, febrero de 1980, Barcelona-España. (2). infancia desde mi punto de vista, corresponde a un estado de la mente humana que es perenne y transversal a la existencia. (3) Cabe aclarar que el "Estado Infantil" es a mi parecer, ensoñador, ingenuo, generoso, desprevenido, salvaje, juguetón, frágil, acariciador, curioso, espontáneo y además es eje transversal de la existencia humana; es decir, dicho "estado" no es exclusivamente de los niños y las niñas; podemos encontrarnos con adultos cuya vitalidad está dada en estas características del "estado infantil" o incluso en coincidencia con el "estado de ancianidad". (4) Considero que la poesía es un estado de ensueño que trasciende lo real para alcanzar la bondad y la belleza inmersas en la realidad. (5) "Margarita de Bayle" de Rubén Darío; "María caracola de la mar" Tradición Oral; "Juan el distraído" de Giani Rodari; "La pajarita de papel" de Fernando Alonso; "Son para niños" de NICOLAS GUILLEN; "Manuelita" de María Elena Walsh; "Choco encuentra una mamá" de KEIKO KASZA; "El pollito" de Alberto Lozada; "Canción de cuna" de Grupo Medellín.

(6) Bachelard, Gaston. "La poética del espacio", capítulo VI, página 200.


 

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