Lapislázuli Periódico - Cuando lo sueñes, se hará realidad




Cosmovisión Indígena e Internet: Compromiso, Responsabilidad y Legado.
Por: Manuel Jiménez-Schroeder, Antropólogo; y Gabriel Jiménez Pallares, Gestor de Proyectos. Lapislázuli Periódico. Colombia.

Somos partidarios de dar cabida a todo tipo de pensamiento que contribuya a la convivencia pacífica y a la construcción de hermandad entre los pueblos, haciendo un homenaje a la diferencia, a otras formas de pensar, donde la sinergia en la expresión y discusión de ideas genere mayor beneficio social. Por eso queremos ser artífices de nuevas interpretaciones en el campo de la literatura y de las artes. La riqueza que cada individuo tiene dentro de su propio ser es producto de cargas culturales de muchas generaciones interactuantes en muy diversos contextos en la historia de la humanidad. Su manifestación, producto de ese saber y de ese entender del mundo que rodea, cambia de acuerdo con el entorno de permisividad o de obstáculos, que se hacen para la expresión de los individuos en poblaciones propias o ajenas. Queremos aportar a esa libre expresión de criterios y de emociones, privilegiando la heterogeneidad de la cual hacemos gala.
Dentro de la sociedad dominante contemporánea se privilegia el aspecto visual y nos guiamos por lo que dictan nuestros ojos; de allí, el amplio auge tecnológico de nuevos “aparatos” que implementan una mayor fidelidad en la imagen. También conocemos la diversidad de aromas que circundan en el arte culinario de las culturas del medio oriente, el uso de especias con aromas que evocan desde lo dulce hasta lo picante. Pero así mismo, se resaltan aspectos de la existencia humana, que muchas veces se nos muestran como poco creíbles o totalmente inverosímiles por encontrarse fuera de nuestros cánones y de los límites que nos impone nuestra cultura.
Hacemos referencia a los pensamientos y saberes de los pueblos originarios de América. Aún cuando habitamos la misma geografía somos distintos en la cosmovisión y la expresión cultural, y eso lo queremos valorar como un potencial para el mejoramiento del ser humano, porque permite la apreciación y la expresión diferenciada acerca de los temas y las vivencias. El caso que nos parece más diferenciador es la percepción sobre la naturaleza y la cultura: en el pensamiento occidental esta relación se ha expresado en forma dicotómica, como dos ámbitos completamente separados, pues aquí se representa la explotación de los recursos naturales o los sistemas de producción en función del beneficio económico, mientras que para los pueblos indígenas esta relación presenta formas tan complejas que proponen un origen y una conexión de coexistencia entre los pueblos humanos y distintas especies animales y vegetales, donde los contornos de tales ámbitos no son rígidos, pudiéndose en algunos casos traslaparse sus fronteras, unión que se concibe simbólicamente de manera que el ser humano se relaciona con su entorno y explica esta relación que hace presencia en estas culturas que considera vital para su relacionamiento con la madre tierra y todo lo que en ella existe.
Para algunos pueblos indígenas el mundo visible y el mundo invisible configuran un todo; los acontecimientos del mundo visible dependen a cada instante del otro mundo. De aquí, la importancia otorgada a los sueños, los presagios y las ceremonias rituales, entre otros. En numerosos pueblos indígenas de América los sueños adquieren una connotación especial y su interpretación es vital; más que un valor profético, nos muestran una manera diferente de experimentar e interactuar con el mundo donde intervienen diversos elementos a los cuales tendemos a no darles crédito, o simplemente a ignorarlos, en tanto para nuestra percepción o mejor, el rol que desempeñan, ni siquiera se los considera importantes por cuanto no compromete la continuidad ni dinámica de nuestra cultura.
La dinámica propia de la expresión de las culturas indígenas se vio interrumpida por la presencia de los invasores europeos -españoles, portugueses, ingleses- a partir del “descubrimiento” de América, y los subsecuentes procesos cruentos que llevaron al exterminio de muchos pueblos originarios o lograr su apaciguamiento tortuoso, con la prohibición de hablar su lengua, o realizar sus bailes y ritos. Estos procederes, y las diferentes modalidades de invasión y explotación de sus territorios que desgraciadamente se mantienen actualmente, han conllevado a la desaparición progresiva de muchas prácticas ancestrales, así como en el cambio de actitudes y comportamientos de diferentes etnias.
El que sus valores culturales sean sustituidos por los de otra cultura, en un proceso de aculturación, propicia un posicionamiento diferente ante un medio ambiente en el que no es posible, para muchos, ordenar los elementos y fuerzas mediante el ritual, porque el conocimiento ya no se tiene, no se tiene el lenguaje apropiado y hace falta la persona con el conocimiento suficiente para que guie los procesos rituales que implican tanto los aspectos sencillos como los más pesados de la tradición. De modo que estos pueblos y los individuos deben orientarse hacia nuevos mecanismos con los que puedan asegurar su subsistencia.
Muchos actos rituales y fiestas ceremoniales tradicionales de pueblos indígenas han sido abandonados; quedan sólo como eventos del pasado que encontramos únicamente en la memoria de los pocos abuelos y conocedores que permanecen en las comunidades, o en los escritos producidos por antropólogos y otros investigadores, o por viajeros interesados en las costumbres de aquellos pueblos originarios de América. Ahora soñamos que esos escritos queden como legado de la mano de las propias comunidades indígenas.
Al dar a conocer las expresiones culturales fuera de los límites del grupo originario, pensamos que con esto también se apoya su fortalecimiento, de manera indirecta, y permite a generar un espacio donde el conocimiento de las diferencias culturales de los pueblos que habitan en el territorio, proporcione elementos adecuados y pertinentes para la comprensión y entendimiento de la diversidad cultural, de las prácticas rituales y de todas las actividades inherentes a la supervivencia de los individuos y de la comunidad.
Sucede cuando se da a conocer al extraño –que puede ser una persona o grupo de personas que pueden estar compartiendo la misma nacionalidad y espacio geográfico, o de otras personas ubicadas en el otro lado del mundo- la manera en la que se hacen las cosas y su explicación, la conciencia generada en aquellos individuos sobre la existencia de una manera alternativa de experimentar el mundo, que puede llevar a una aceptación de la diferencia, y por supuesto, también a su valoración real; de esa manera, tras el reconocimiento, acercamiento y una posterior valoración, se puede encaminar hacia el fortalecimiento y permanencia de los “contenidos culturales”. Naturalmente, todo lo anterior está sujeto al jalonamiento y el impulso que den los partícipes mismos de las culturas, tanto los ancianos como los jóvenes de cada una de las comunidades, por mantener sus propios “modos de vida” y evitar que el conocimiento ancestral caiga en el olvido.
Iniciar la publicación en Lapislázuli de obras literarias y artísticas de pueblos indígenas por Internet es un gran reto. Durante los últimos años nos hemos preparado con el estudio de las culturas, la convivencia con ellos, especialmente de las etnias Murui- Munine del Amazonas, Wayúu de la península Guajira, Arhuaca de la Sierra Nevada de Santa Marta, y las reuniones con amigos indígenas de diversas etnias en Bogotá, lo cual nos propone un horizonte más amplio: nos deja ver que existen otras posibilidades en lo que respecta a la creatividad humana en sus diferentes esferas, ya sea en un modo particular de comprender la dinámica cósmica o en la debida etiqueta al momento de consumir los alimentos, y nos orienta la vocación de poder contribuir con su expresión, otras opciones de mirar el presente indígena y su cosmovisión. Es importante mencionar que el sector de la población humana al que nos estamos refiriendo han mantenido hasta hace unas pocas décadas –y en determinados lugares sigue siendo así- un fuerte carácter ágrafo, es decir, han sustentado la transmisión de su conocimiento y cultura durante milenios a través de la tradición oral.
Miramos con mucho entusiasmo este nuevo lugar de Lapislázuli, el ambiente virtual donde los pueblos con una tradición ancestral indígena y demás etnias de toda nuestra América se vean reflejados en un espacio propio, otro camino para la expresión de sus culturas, su autovaloración, y al mismo tiempo, resaltar el aporte que hacen a la Humanidad con una interpretación propia del mundo. Nos congratulamos porque damos el primer paso para observar conocimientos, emociones, cultura, de una forma diferente de ver el mundo y sus relaciones simbólicas y semióticas, desde la creación misma hasta la cotidianidad de las relaciones dentro de los pueblos y entre diferentes sociedades.
El fortalecimiento cultural a través de la Internet puede estar dado teniendo como base dos procesos complementarios: se inicia por el conocimiento y reconocimiento de las diferencias culturales, valorándolas a nivel cosmológico y de las prácticas culturales, por parte de una sociedad mayoritaria o “cultura occidental” y el conocimiento generado en las diversas investigaciones, incluyendo desde luego y principalmente, el generado por las comunidades, que pueda ser tomado al interior de las mismas comunidades para resaltar sus propios atributos culturales de modo que beneficie tales procesos de fortalecimiento, en concordancia con los intereses de sus integrantes.
Orientando de manera adecuada el uso de la Internet en las comunidades indígenas podremos propender por el acercamiento entre sus miembros, frente a la dispersión, el aislamiento y la marginalidad que hoy impera en el medio. Es claro que para adelantar estos propósitos queda un largo camino que recorrer, donde será necesaria no solo la investigación y la extensión participativas, sino también el crear los entornos viables desde los apoyos de la infraestructura básica necesaria, siempre con la participación y liderazgo de las mismas comunidades.
Contrarios a cualquier pretensión de involucrar a pueblos indígenas y otros diferentes grupos étnicos al pensamiento occidental, anhelamos conocerlos mejor desde su propia cultura, no solo para comprender mejor sus costumbres, sus necesidades, sino también rescatar para la humanidad, sus aportes, aquellos saberes que han sido desconocidos por la dominación, marginamiento o exterminio de sus comunidades. Un mayor conocimiento no implica una mayor certeza, sólo abre los ojos a la complejidad existente.

 


 

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