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EL ARTE NATURAL REPRESENTADA EN DOS PINTURAS INDIGENAS: LA WAYUU Y LA BORA

Por: Miguel ángel Ramírez.

Wayuu Ekirajaishi sünain Filosofía
Estudiante indígena Wayuu- Filosofía

 

Dos expresiones artísticas, en donde se induce el cumplimiento de las fases de una obra narrativa

 

Este artículo tiene por objeto buscar una posible interpretación que caracterice la forma propia de las obras de estos artistas. Guillermo Ojeda Jayariyu es un pintor wayuu de la península de la Guajira, actualmente reside en el municipio de Maicao; Victor Churay Roque, supo emplear sencillos elementos de la naturaleza para fabricar lienzos y tintes no convencionales, y con ellos dio a una verdadera galería etnográfica basada en la cosmovisión y tradición oral de su pueblo Bora; falleció en extrañas circunstancias en Lima, donde se encontraba en séptimo semestre de Historia en la universidad de San Marcos.

 


Mi interés de escoger a estos dos pintores indígenas es porque sus obras han promovido en mi el espíritu de investigador, de poeta-cantor wayuu, espíritu que a grandes rasgos ha sido nutrido desde mi niñez por mi cultura (abuelos), y hoy, a pesar de encontrarme lejos de ellos, estas pinturas me permiten acordarme de algunos relatos y creencias practicadas en mi comunidad, creencias que hoy se están perdiendo.
Este recuerdo ha sido producto de esa capacidad humana de la imaginación, que me ha hecho volar, y en ella encontrarme en medio de las expresiones de dos culturas reflejadas en un cuadro, como lo es los Bora y los Wayuu, quienes aparentemente son diferentes, pero en el fondo tienen una misma historia como indígenas, y una misión que cumplir: la de conservar su identidad.


Es de ahí que se escoge a estos artistas, como ejemplo de dos figuras que expresan no solo sus sentires y placeres personales, sino el de sus comunidades, mediante el arte de pintar, mediante el uso del pliegue ya sea de LLanchama (árbol del Amazonas, que trabaja Churay para hacer sus cuadros, con tintes naturales adquiridas de la selva amazónica) o en un cuadro de tela o cartulina como lo hace Jayariyu.


Sus cuadros servirán como medio de difusión del pensamiento indígena, creatividad humana, mediadora y creadora de sensibilización de “conciencias”, según concepto de Andreas Huyseen. Es eso lo que Víctor Churay y Guillermo Jayariyu han emprendido en sus obras artísticas, creaciones que permiten la experiencia humana del tiempo en el sentido indígena: el futuro está atrás, porque no lo vemos, el pasado en cambio, está al frente, porque lo estamos mirando a cada instante. En este sentido, la experiencia humana del tiempo sobre el pasado, se recurre primero al futuro para luego traer mediante el recuerdo el presente del pasado y a partir de ahí crear y recrearlo de diferentes modos; también podemos definir este ejercicio como “la memoria que trabaja”, según Paul Ricoeur (2003).

Al contrastar este pensamiento con el indígena, se presentan dos formas narrativas del tiempo, mediante el empleo de la pintura que narra las costumbres y cosmovisiones de la cultura Bora y los Wayuu; en el caso indígena, la experiencia estricta del futuro no se toca, porque son los chamanes y los sueños donde se puede ejerce dicha actividad; mientras que el pasado es el que permanece al frente, es el que se puede narrar sin el ejercicio del futuro.
Los cuadros que se presentan a continuación logran reflejar y mantener la trama de un evento particular de las comunidades, ya sean los diversos ritos que se efectúan en cada cultura, como el rito de el encierro (Wayuu) o la toma de la Ayuaska o Yagé (Bora); y la atención del público permanecería en la intriga de conocer sobre estas experiencias humanas del tiempo.


Churay y Jayariyu, a pesar de encontrarse lejos de su habitad natural, en la creación de sus pinturas se encuentran en la obligatoriedad de armar una historia, contar una leyenda. Víctor Churay pinta en algunos casos el pasado cruel de su comunidad, y nos conduce a interpretar sin ningún remordimiento, que occidente no ha reconocido, que desde sus primeros indicios y contactos con los indígenas, se ha construido y fomentado el horror u holocausto con la devastación los pueblos indígenas. él plasma la historia de los Boras a fines del S. XIX, hasta mediados del S. XX, quienes afrontaron el holocausto más horrendo que jamás se había vivido en la época moderna: el de la esclavización, explotación del caucho, expropiación de territorios, genocidios e inquisición pastoral.

 

Mientras que el genocidio de los indígenas solo se trató como algo foráneo (exótico) sin embargo, no faltaría la aparición de un Picasso indígena como Churay con sus LLanchamas; o un Jayariyu, que plasmarían mediante el arte de pintar, los relatos de su historia, cosmovisión, creencias, tradiciones y costumbre, que los definen como seres humanos diferentes, con una cultura definida, con visiones sobre un mundo inmaterial y natural, que los llevarían a plasmar cuadros con formas diferenciadas de las propias del estilo occidental.


Las tres formas de mimesis aparecen en momentos diferentes en los cuadros de Churay y Jayariyu: la primera, la representación de algo que ya está en la memoria. Jayariyu representa en sus cuadros los sueños y el encierro de la mujer, y su importancia en los wayuu. El pincel de Churay muestra esta fiesta como la síntesis entre hombre y naturaleza, elementos que se funden para reproducir la vida sobre la tierra.

El después, ubicado como mimesis III, logra mostrar con el relato, el efecto, el sentido que se adquiere en el público, es el momento de la recreación. La obra despliega un mundo que el lector hace suyo. El pintor es un “hacedor de cultura” y es en la obra en la que explaya todas sus emociones. Teniendo en cuenta que la imitación la propone el autor, va ser siempre una “imitación creadora” 
Al abordar el campo artístico indígena; resalta el papel que desempeñan dichas pinturas en la modernidad, tanto para los no indígenas como para los mismos indígenas. La comprensión del arte como mediador puede contribuir a una buena noción de interculturalidad. A pesar que los grupos a los que pertenecen estos pintores son diferentes, se resalta lo que los une, la causa de la lucha contra la discriminación, la exclusión, el hambre y la miseria que se ha implantado en sus territorios.
En las obras de los dos pintores se ilustra su cultura mediante el uso de su único recurso como lo es la memoria- imaginación, en donde sesustentan técnicas, que al parecer, suelen recoger diferentes expresiones y géneros artísticos de occidente, cuadros que reflejan un contenido al estilo paisajista, expresionista, contemporáneo, vanguardista; en fin hasta podría interpretarse como un arte que está ligado a la Phantasia, y hasta surrealista; esto último sería la interpretación de un crítico no indígena, pero un indígena no podría llegar a esta interpretación, porque está ligada a sus vivencias y cosmovisión naturales en su espacio y tiempo.
Es propicio insistir que hasta aquí sólo se ha llegado a un acercamiento sobre una posible forma de narración mediante dos pinturas indígenas; y que en ella se ve presente la posibilidad de vivir una experiencia particular del tiempo, sobre la historia de una cultura.
Churay ha retratado a su pueblo en más de 300 llanchamas, conservadas actualmente por muchos coleccionistas, y que hoy constituyen un verdadero tesoro etnográfico. Es evidente que su obra mantuvo siempre una profunda identificación con su gente, pues como él mismo lo dijo, el principal mensaje de sus cuadros era mostrar que “… la selva con sus alegrías es un pueblo que sufre mucho por estar olvidado a su suerte. Ojala las autoridades pensaran eso”
Esperemos entonces que en un futuro estas invenciones y técnicas artísticas no hayan “sido absorbidas y capturadas por la cultura de masas en todas sus formas, desde el cine de Holywood hasta la “estetización de la tecnología estética del consumo”, porque pondría en juego la preeminencia de las culturas, en este caso la cultura indígena, que ha resistido en el tiempo y ha perdurado procurando conservar su identidad natural.