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ENTREVISTA

ALONDRA BADANO: CRíTICA LITERARIA Y TEATRO.

 

Preguntamos a Alondra Badano Gao cómo se autodefine: ella cree que una persona tiene una imagen de sí misma o por lo menos, la busca. Se cuestiona ¿será así como cree que es?
Sus textos proponen aproximaciones a los demás y quizás hay en ellos una Alondra distinta de cómo ella se ve. Se siente como una buscadora de conocimientos y experiencias. Es exigente y autocrítica, sumamente curiosa. Le interesa el arte: todo, la pintura, la música, la arquitectura. Le encanta viajar, confrontar culturas distintas a suya, odia la rutina y lo tradicional, el mal gusto, la gente tonta; rechaza la erudición, prefiere la simplicidad y lo genuinamente popular. Creció en un país pequeño con una identidad muy fuerte, según ella menciona, en la República del Uruguay.



Fue a la escuela pública, cree en la alfabetización para todos, la educación para las mayorías, el arte para formar calidad de seres humanos. Detesta las mediaciones, las negociaciones, las imprecisiones, las exaltaciones, las adulaciones. Le interesa la política como ciudadana. No cree en estas democracias partidocráticas, mentirosas, corruptas. Le envenena vivir en los climas de inseguridad en los que se han convertido nuestros países y no respeta a los que se llaman honorables. Dice: “en este país, los más ladrones se llaman “honorables”, una tergiversación perversa de la semántica. Sufro al verlos tan contentos por la calle con sus guardias de seguridad, son asquerosos.  ¿A qué le temen?...”.  Piensa que su definición de ella misma no va a gustar a sus lectores….. “si es que a algunos les gusta lo que escribo”, recalca.

Alondra Baldano participó en el Comité Organizador de este II Encuentro Interoceánico de Escritoras  y actuó como Moderadora en la Mesa II- Vidas que no se olvidan: las biografías de mujeres y su importancia como género literario, y la Mesa IV: Crítica Literaria e Investigaciones sobre literatura de mujeres.

Lapislázuli: Alondra, te reconoces como escritora, crítica literaria, actriz, directora de teatro. En tu vida, ¿Cómo estableces la relación entre la literatura con el teatro?
A.B.G: Viví el mundo del teatro desde joven y allí “me malogré” como dice irónicamente Santiago García. Mi formación literaria se unió a la posibilidad de vivir los textos dramáticos y la fusión fue inevitable. Invocar una poesía de Lope para un público y meter en una acción de tu cuerpo una frustración ibseniana es una emoción que supera la lectura de un texto. Lo vives muchas veces más en los ensayos, buscando las pasiones ocultas de los mismos y buscándolas en tus propias pasiones, tus recuerdos, tus memorias, tus límites. El teatro es una experiencia de límites. O la salvas o haces el ridículo. El teatro es un arte completo. Hay que saber de todo allí. Al teatro me une también mi formación en la Arquitectura y la creación de espacios y mundo inventados.

Lapislázuli: ¿Cuál género de la literatura has abordado en tu carrera profesional con mayor asiduidad?

A.B.G: Como crítica literaria tengo textos para congresos y encuentros de temáticas específicas y textos para estudiantes, más de difusión de autores y autoras. Creo que se debe instrumentalizar la crítica con todo el material filosófico- literario de la modernidad, para que la sustancia puede dialogar en profundidad y no quedar en el mero refrito de otros comentarios. Las mujeres debemos escribir ensayos porque es nuestra forma de expresar lo que pensamos y tenemos que pensar y repensar el mundo, deconstruirlo y volverlo a construir. A veces repetimos los paradigmas de los hombres y eso pasó en nuestro Encuentro. Oí poemas y vi performances que eran la sobrevivencia oculta del pensamiento machista y representaciones de las mujeres desde el deseo de los hombres. Tenemos que ir más al pozo y recuperar nuestras aguas. Hay que “mojarse” como dicen en España. ¿Te dije que era muy exigente y crítica?

Lapislázuli: ¿Qué tienes para publicar ahora? Háblanos algo de tu obra, de lo que escribes, de lo que te gusta hacer.
A.B.G: Me gusta la crítica literaria, pero me he dedicado últimamente a mi obra creadora. Lo mismo me sucede con el teatro. No quiero interpretar cualquier papel por estar en el escenario y por eso me estoy dedicando a escribir teatro. Sé que son obras para directores y otros actores. Ahora quiero ver mi obra en escena, pero con directores que yo seleccione. Y eso es lo que intento, estar en el proceso de montaje e ir variando lo que no funciona. Me pasó con “Babilonia Way of life“ que dirigió Raúl Martín de Cuba, y creo que el resultado fue un éxito.

Escribo de todo. He terminado una novela que inicié de manera natural, casi sin darme cuenta y sin saber bien para dónde iba. Me ha dado también un riesgo por la poesía, género que respeto mucho y al que no me había asomado. Como doy en clase generación del 98 y del 27 español ¡imagínate que modelos! Estoy también escribiendo una nueva obra de teatro y experimentando una fórmula de escenificación, no te puedo decir más.

Lapislázuli: Conocemos que has recibido varios premios como reconocimiento a tu vida artística y literaria ¿Qué significan para ti estos premios? ¿Alguno te impactó de manera especial?
A.B.G: ¿Los premios? Eso es un lío. Son relativismos. No te hacen mejor escritora. La ventaja es la publicación y la publicidad. Pero un premio no significa una gran obra sino una que es “mejorcita” que las otras que se han presentado, sobre todo en teatro. Yo he sido jurado muchas veces y hubo un año que teníamos que dar el fallo a las 7 de la noche y eran las 6. 45 y no había obra para premiar. No siempre pasa eso.
Yo me enamoré de una novela en el Centroamericano Rogelio Sinán y la defendí hasta el final. De Manuel Corleto, autor guatemalteco, ya fallecido, un encanto de hombre y de escritor. A la hora de escribir no hay que pensar en los premios. Otra cosa son los premios para toda una obra de vida o los que se gana sin concursar, por el mérito de la calidad durante mucho tiempo del ejercicio de la misma.

Lapislázuli: Te presentan como escritora uruguaya y simultáneamente como panameña ¿Cómo te sientes ante esta situación?
A.B.G: Yo soy uruguaya de pura cepa, panameña por adopción. He vivido en Panamá más tiempo del que he vivido en Uruguay, pero mi mundo intelectual, mis emociones, son uruguayos. También mis nostalgias. Además yo salí del país por la dictadura que me trasplantó de cuajo a otras latitudes. Si no hubiera existido ese episodio en la historia del Uruguay yo nunca me hubiera ido. Nunca se me pasó por la cabeza. Así las cosas. A mis maestros de literatura y de teatro les debo lo que soy, porque me formé allí y la deuda con mi país no tiene límites. Yo me formé con los impuestos de los uruguayos y a ellos no les he devuelto nada. Todo se lo he dado a Panamá, hasta las hijas y los nietos. Eso me duele cuando aquí me llaman “extranjera”. La combinación de mis dos culturas a veces anda bien y a veces entra en conflicto, pero yo aquí he tenido siempre la oportunidad de ejercer mis derechos, los que me he ganado a pulso del trabajo ininterrumpido en 30 años. Y por eso me siento bien, porque cumplo con este país que me acogió generosamente. Adoro a su gente, a la gente sencilla. La lacra de Panamá son los políticos, pero este país vale mucho y tiene mucho que ofrecerle al mundo, cuando despierte de su largo letargo postcolonial

Lapislázuli: Regresemos a los temas del Encuentro ¿Qué representa para ti la lucha de género? ¿Cómo se vincula la literatura en esta temática?
A.B.G: ¿El tema del género? las mujeres tenemos que trabajar mucho en ello. Lo dije antes; a veces sin querer, inconscientemente, reproducimos modelos androcéntricos. Nos enredamos, son siglos que pesan en nuestras cabezas. Bueno, hay que cortarse esa cabeza y ponerse otra. En mi obra soy drástica. Manejo ejemplo de ambas modalidades, pero al elegir mis personajes, en el tratamiento de los mismos, trato de reflejar cambios.

Lapislázuli: ¿Qué es la intimidad de mujer en tu obra?
A.B.G: En materia de intimidades, soy sureña, lo repito. Esta exuberancia caribeña me encanta, pero no la practico. En el centro de mi obra hay preocupaciones filosóficas, existenciales, sociales. Los aspectos eróticos no los trabajo en verbo porque simplemente, no me sale. Te hablé antes de los límites que el teatro te pone al enfrentarte a tu intimidad, incluso la más sórdida. Los límites los pone tu propia naturaleza y yo por naturaleza soy un híbrido entre la extroversión y el hermetismo.

 

 


 

 

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