Lapislázuli Periódico - Cuando lo sueñes, se hará realidad



AGUA TURBIA

Por: Víctor Hugo Gajardo Olivares 

En una de las calles tradicionales y pintorescas del Barrio Puerto, sector aduana en Valparaíso, cercano a la iglesia La Matriz. Vivía Pancho,  de unos veintinueve años, sucio mal vestido y agobiado por su descuidado destino. No encontraba sentido a su vida, creía que sus días estaban terminados y la única manera de esconderse del mundo exterior era mezclarse entre los mendigos del lugar.

            Esa mañana Pancho, dormía tirado en la calle, cubierto por cartones para amortiguar un poco el frío. Mientras una manada de perros que andaban en levas, circundaban por su alrededor. Incluso algunos perros también dormían a su lado. Otros orinaban sobre él, sin que éste se percatara. Pero había un animalito en particular que lo contemplaba con cierta ternura. Maneándole su colita y lengüeteándole su rostro para poder despertarlo. El animal inquieto por provocar alguna reacción de su supuesto amo. Logra recibir un manotazo que entre dormido el hombre lanzar tirando al perro centímetros de distancia. El perro al recuperarse del golpe vuelve donde sujeto ladrándole y arañándole hasta que el individuo despierta definitivamente insultando al perro. Diciendo:
- “Perro concha de tu madre ¡no me dejai dormir”.
Pancho, enfurecido se levanta tomando sus escasas pertenencias emprende camino para enfrentar un nuevo día.

            En su corto caminar hacia ninguna dirección. Pancho presiente que lo viene siguiendo, por lo cual acelera sus pasos. Entre tanto, va recordando la vez que lo siguieron años atrás, cuando era estudiante universitario.

 

 

 

El individuo desesperado por tal acontecimiento súbitamente entra a refugiarse a un bar de mala muerte. Éste se esconde hasta que es sorprendido por el dueño del bar, lo cual al observar a Pancho tan descuidado y tan asustado que se imaginaba que había cometido algún delito, se dirige decidido a enfrentarlo y echarlo de su local:
- Sale de aquí desgraciado, no quiero problemas en mi negocio.
Y en compañía de otros hombres, el dueño del bar, echa a fuertes empujones a Pancho del local. Tan violentos eran aquellos tirones que el pobre individuo es arrojado como basura a la calle. Cayendo en  las patas del perro quien tiernamente lo había despertado y seguido hasta ese lugar. El pobre hombre, muy dolido por la caída, ocasionada por los empujones sorprende al animal langüeteándole la cara. Como si tratase de aliviarlo de aquellos golpes. Lo cual toma al perro entre sus brazos para que juntos se pudiesen consolar. Minutos más tarde el tipo, al ver que sus perseguidores no estaban, decide proseguir su camino en compañía a su nuevo compañero.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                             

Horas más tarde, mientras los nuevos amigos vagabundeaban por la ciudad Pancho, es reconocido por un caballero que caminaba como cualquier transeúnte, dirigiéndose a la pareja de amigos:
- Francisco, Francisco. Espera. Llamaba el caballero a Pancho.

El hombre junto a su perro escuchaba que lo llamaban, pero temía entablar conversación con extraños. Ya que cada vez que alguien se le dirigía. Era para dañarle, como aquellos días universitarios. En tanto el caballero insistía en identificar a su ex – compañero de facultad. Lo cual logra alcanzar a Pancho, tomándolo de un hombro. Diciéndole:
- Francisco soy yo. Miguel, Miguel Homazabal del Bella Arte... tu amigo.
Pancho desentendidamente dice:
- Perdón... Usted me confunde

 

 

Prosiguiendo su camino. En tanto Miguel Homazabal emocionado, no le cabe dudas de haber encontrado, al fin a su amigo y recuerda un verso de un poema que Pancho había escrito en una exposición de óleos en él ultimo año de facultad. Recitando:
- “El ser humano busca su camino como el viento busca su libertad”.

Bastó tan solo con pronunciar aquel verso, para que Pancho recordara a Miguel tal como en tiempos de universidad. Deteniéndose para girar hacia su ex – compañero y tal como un niño se lanza a los brazos de su madre los dos individuos se reencuentran:
- Tranquilo, tranquilo. Dice Miguel. Mientras su amigo llora desconsoladamente sobre sus hombros.

Pancho sacando fuerza de franquezas dice:
- Si supieras... si pudieras comprender.

Miguel, mirando alrededor y buscando en aquel lugar un sitio donde sentarse encuentra un banco donde lleva a Pancho:
- Calma amigo y sentémonos. Así podremos conversar. Añade Miguel

           Una vez que Pancho logra tranquilizarse comienza a narrar el cambio repentino que tuvo su vida:
- Recuerdas esa reunión del centro de alumno de la facultad. Relata Pancho tembloroso...
- Yo estaba de secretario se habló de todo en esa ocasión, después de esa reunión nos fuimos para la casa. Yo cría que era una reunión como todas pero no, habían personas que nunca había visto y que se comportaban de manera extraña. No sé había un ambiente denso. Esa noche cuando salimos de esa reunión había muchas miradas. Incluso, cuando caminábamos por la calle se podría presentir cosas extrañas, que no le dí mucha importancia. Cuando llegue a la pensión, mi pareja estaba durmiendo. Aquel día se había sacado una ecografía y también había tenido un día pesado.

Recuerdo cuando me estaba desvistiendo. Un camión se estaciona frente de la casa Golpearon la puerta y preguntaron por mi nombre y la de los integrantes del centro de alumnos. Hubo forcejeos. Despertó mi pareja  y trató de defenderme. La empujaron cayó desmayada. Me esposaron con la cabeza cubierta y me subieron al camión.

Me tuvieron seis meses encerrado, nadie me visitaba. Cuando volví a casa. No había nada. La casa estaba abandonada. Un vecino que me reconoció. Me digo lo que ocurrió después que me llevaron.

Aquella noche fueron a ver si quedaba alguien. Entraron y encontraron a Ana agonizando. Le prestaron ayuda. Llamaron a la ambulancia. Pero todo ya era muy tarde. Ana murió defendiéndome.

             Miguel con mucha atención consuela a Pancho.
- Ya...  ya. Cálmate hue’on.

             Pero eso no es todo. Prosigue Pancho:
- Esa noche pinte y escribí toda la noche tenía que. No sé... Volvieron y al encontrar lo que escribía y pintaba me llevaron. Esta vez me pegaron y me interrogaron ¿Cómo pudo haber tanta maldad, tanto odio, tanto...?. Sentí miedo.

Miguel lo abraza consolándolo. Mientras el perro dormía al lado de su amo.
- ¿Y los cuadros que pintabas en clases?. Eran verdaderas obras de arte.
Pregunta Miguel:
- Después de salir de la cárcel. Volví a la facultad. Todo había cambiado no conocía a nadie y nadie me conocía. No tenía donde ir estuve de allá p’a acá y aquí me tienes la calle es mi hogar...

 

 

            Y por un rato lloraron juntos. Es así, que Miguel expresa lo conmovido que se siente queriendo hacer algo por su amigo.
- Francisco... no puedo dejarte aquí tienes que venir conmigo.
- No, Miguel. Señala Pancho
He vivido mucho tiempo en la calle, que he perdido mi identidad y salir de aquí significaría abandonar lo único que tengo y huir de mí mismo.

            Ya era tarde y el lugar se ponía peligroso para alguien que vestía tan elegante como Miguel:
- No sé que puedo hacer por ti. Dice Miguel.
- No te preocupes, sigue tu camino que seguiré el mío. Termina Pancho.  Miguel no puede irse solo con palabras tenía que hacer algo por su amigo.

Es por eso que Miguel de repente se le ocurre decir.
- Esta bien pero mañana déjame volverte a ver...
- ¿Y para que? Pregunta Pancho.
- Quiero sacarte de aquí. Responde Miguel.
- No te preocupes que estaré bien. Afirma Pancho.
- Por favor déjame intentarlo. Insiste Miguel.
- Esta bien mañana estaré esperándote. Pero sin ningún interés. Señala Pancho.
- Esta bien no hay más que decir y nos vemos mañana...  Entonces hasta mañana. Se despide Miguel.
- Chao. Dice Pancho. Estrechando la mano con Miguel.

 

 

 

 

 

Miguel se aleja de Pancho. Mientras éste queda pensativo mirando como se pierde entre la multitud de la gente. Hasta que junto a su perro emprende su nuevo viejo rumbo hacia ninguna parte. Sin saber que los dos individuos a lo lejos los observaban. Siguiendo desde lejos a Pancho. Hasta  que en un callejón del viejo puerto. Los individuos atacan al mendigo registrándolo por completo, sin encontrar nada. El pobre hombre desfalleciente cae dormido. Mientras su perro gime a su lado tratando de aliviar a su amo. Pero el pobre mendigo cae por el cansancio, los golpes y todo el peso que el hombre llevaba a cuestas. Que  era imposible caminar esa noche en busca de algún refugio. Así que rendido se queda dormido entre el basural y el silencio de aquel lugar.

Esa madrugada unos jóvenes que venían borrachos desde alguna fiesta. Cantando, gritando y pateando todo aquello que se cruzaba en su camino. Escucharon los quejidos que entre dormido daba el hombre
- Mira hue’on escuchen hay alguien allá. Exclama unos de los muchachos – ¿Vamos a ver?

Y los individuos entran al callejón. Mientras que el perro al sentir que alguien se acercaba. Sale a ahuyentar tratando de alejarlos de su amo. Los muchachos a ver el desesperado empeño del perro por ahuyentarlos, quien ladraba y ladraba. Hasta que con una punta de pie, que unos de los muchachos lanzó al perro. Sacándolo del camino y encontrando tirado a Pancho entre el basural del lugar que dormía ensangrentado:
- Miren parece que tenemos diversión. Grita uno de los visitantes

            Dispuestos a golpear por entretenerse y sentirse más hombres son sorprendidos por las luces de un auto que circulaba sin patente y a oscuras. De lo cual cinco hombres se bajan de su interior preguntando enérgicamente:
- ¿Qué pasa ahí...?

 

Los muchachos al verse rodeados por corpulentos tipos. Deciden  instantáneamente en cambiar su faceta agresiva por otra más solidaria.

  1. No... perdone. Encontramos a este hombre ensangrentado aquí. Dice uno de los muchachos.
  2. ¿A ver dejen mirar? Exclama enérgicamente unos de los ocupantes del auto. Mientras que los otros vigilan y observan el lugar.

         Unos de los hombres se asoman para ver lo que ocurría. Mientras los otros interrogaban la sospechosa aptitud de los muchachos. Cuando de repente se escucha al hombre que fue a ver lo que sucedía:
- Hay un hombre herido aquí...
- ¿Qué tienen que ver ustedes con esto...?.  Interrogan  a los muchachos.

  1. Nada, solo pasábamos por aquí cuando escuchamos unos quejidos y venimos a ver lo que ocurría. Responde temblando de miedo uno de los jóvenes.

Los tipos a verificar que los muchachos andaban borrachos y eran menores de edad. Notaron que no tenían involucración en dicha acción. Así que deciden dejarlo en libertad a los asustados niños.
- Ya váyanse y no se metan mas en hue’a. Ordena uno de los interrogadores.

            Y los niños asustados se esfuman del lugar. Mientras que el tipo que prestaba asistencia, limpiando el rostro al mendigo va descubriendo que el hombrecillo que yacía herido era su ex – compañero que supuestamente había dejado el día anterior en una plaza.
- Alguna identificación. Le preguntan desde lejos.

El señor que prestaba auxilio, al mendigo deja su asistencia para dirigirse donde sus compañeros e informar lo ocurrido.
- No señor, el sujeto esta fuera de peligro. Informa
- Muy bien. Comuniquemos a la central para que manden una ambulancia.
Los individuos esperan desde lejos la llegada de la ambulancia para posteriormente proseguir con sus ordenes.
Al otro día temprano en la asistencia pública. Pancho despertaba de su inconsciencia. Mientras que en una esquina estaba sentado Miguel leyendo el diario. Quien a ver a su amigo que reaccionaba acude hasta él esperando su recuperación.
- ¿Qué pasó?. Pregunta Pancho.
- ¡Nada te caíste!. Y te traje para que te revisaran. Responde Miguel. mientras solicita el alta al medico de turno.
- Bien ahora te voy a llevar conmigo y no digas que no, por que tienes que cuidarte y recuperarte. Acota Miguel.
- No me voy a la calle. Dice Pancho. Tratando de levantarse pero  desfallece con la cabeza entre las manos.
- Ves que no tienes fuerza ni para tirarte un Peo. Así que nos vamos a casa. Mientras Miguel firma el alta y prepara en abandono del hospital.

Es así que en una silla de rueda Pancho abandona el recinto hasta el auto de Miguel. Pero antes de subir al se queda contemplando su entorno meditando en voz alta.
- Bueno sea lo que Dios quiera...
Y juntos emprenden rumbo a su nuevo hogar.

Semanas después. Pancho ya recuperado por completo en su departamento recuerda a aquellos amigos que vivían a su lado en la calle. Haciendo brotar lágrimas de lo más profundo del alma. Cuando  repentinamente llega Miguel acompañado de dos caballeros elegantes.
- Hola Pancho... ¿Cómo estas?. Exclama Miguel.
- Bien... bien. Contesta Pancho entre sollozos.

Miguel educadamente le presenta a sus invitados a Pancho.
- mira te presento a estos señores, ellos son Don Leo Mancilla y Arturo Riquelme. Ellos son críticos de artes y dueños de unas de las cadenas europeas de galerías de pinturas. Yo le hablé de ti y por aquí y por allá logramos rescatar algunos de tus cuadros con sorprendentes resultados.

Los señores caminaban por el departamento muy inquietos. Hasta  que uno de ellos se sienta en un sofá con la una pierna sobre la otra. Comenzando una especie de interrogatorio:
-    Sus cuadros son muy extraños. ¿Sigue algún estilo en particular?.                 
- No... no. Responde Pancho.
- Muy subjetiva su propuesta... muy avanzado para aquellos tiempos. Dichos en mejores términos - Acota Arturo – Pareciese responder a una sublevación de una tendencia política...

Miguel  a modo de interrumpir dicha conversación camina, con una bandeja de copas de champagne para ofrecerles a sus invitados y también para comunicarle a Pancho las nuevas novedades. Es por eso que servidas las copas Miguel propone un brindis.

  1. Quiero hacer dos brindis. La primera he encontrado a mi amigo y la otra. Y en esto quiero que pongas mucha atención Pancho. Tienes cinco meses para ponerte a pintar. Ya  que expondrás tus cuadros en Europa.

            Pancho emocionado por la noticia busca donde sentarse para comprender lo que acababa de escuchar.
- ¿Qué té pasa?- Pregunta Miguel - Acaso no te gustó la Noticia.
- Si... Responde Pancho - Lo que pasa es que hace tiempo que perdí la práctica. Y de la noche a la mañana sales que expondré en Europa. Es para no creer.
Leo interviene abriendo su porta documento exclamando:
- No te preocupes, aquí tienes un contrato que certifica todo. Solo tienes que pedir lo que necesitas y ponerte a trabajar.
- Y si la exposición tiene éxito, podrás exponer en todas las grandes galerías del mundo. Exclama Arturo
- Viste. Exclama Miguel - ¿Qué más?.
- Basta... No se habla más del asunto y cuando termines tus cuadros nos llamas y arreglamos todo. Interviene alzando Leo su copa para brindar por tal acontecimiento. En esos momentos el celular de Leo suena. Este contesta y le avisan que tiene que asistir a lo más rápido con su socio a una reunión urgente.

  1. Nos van a tener que disculpar pero nos acaban de citar a una reunión de inmediato. Así que Arturo ¡El deber nos llama!

            Así es, como todo queda listo para ponerse a trabajar. Mientras Miguel pensativo e inmóvil se queda. Hasta que súbitamente abandona el departamento que le había facilitado a Pancho Exclamando:
- Francisco esta tarde vendré. Así que no vayas a salir

Pancho, aun inmóvil por el cambio repentino no se percata de que su amigo había desaparecido. Ni que le había dicho... menos que tenía que estar pendiente por cualquier motivo. Así que al encontrarse solo en su lujoso departamento se dirige hasta el ventanal del departamento y mirando hacia la bahía de Valparaíso. Deteniendo su mirada en la cúpula de la Iglesia “La Matriz” fue que entonces que impulsivamente toma su chaqueta y se dirigió hacia aquel lugar.

Una vez en dicho lugar. Se dirigió donde acostumbraba a posar su cuerpo y pasaba las noches cubierto por cartones sucios. Mientras caminaba por el lugar  recordaba todo lo desafortunado que había sido. Hasta llegar al lugar donde se había refugiado por mucho tiempo y donde encontró un hombre durmiendo exactamente como él lo hacía. Pareciese estar viendo una fotografía de aquellos días de incertidumbre. Pancho bien vestido, muy diferente y delante del sujeto que le recordaba a aquellos tiempos. Y  como un gesto de solidaridad saca dinero de su billetera. Mirando  hacia  todos lados para comprobar que nadie lo observaba. Y así dejar su dinero en el bolsillo del sujeto. Mientras esto acontecía alguien observaba y bramaba con miedo. Pancho al virar su mirada descubre que un perro lo iba a atacar. El  perro se lanza sobre Pancho. Pero este al defenderse se da cuenta que el animal que lo atacaba era su viejo y único amigo. Pancho trata de tranquilizar al perro sentándose en la vereda de la calle a regalonear a su amigo mientras que el sujeto continuaba durmiendo.

   

Pancho al pasar el tiempo con su amigo decide llevárselo a su departamento a vivir con él al llegar a las puertas del edificio. Pancho envuelve a su amigo en un gran paquete. Para que el conserje del edificio no lo detuviera por entrar con animales al edificio. Una vez dentro del departamento Pancho decide liberar al animal en su nuevo hogar. Pero en ese momento hace su ingreso al departamento Miguel. Sorprendiendo justo el momento cuando el animalito es liberado.
- ¿Qué estas haciendo con este atao de pulgas?. Pregunta Miguel.
- Sabes que no se aceptan animales – acota.
- Es mi  amigo. Responde Pancho.
- Bueno, no importa. Dice Miguel.
- Sabes quiero que me acompañes. Te quiero mostrar algo.
- ¿Vamos?. Sugiere Miguel.
- ¿Y el Perro?. Pregunta Pancho.
- Déjalo aquí es tuyo. Responde Miguel
- Esta bien. Exclama Pancho.

            Y los dos salen del departamento rumbo a su destino. Miguel lleva a Pancho a una cabaña en Reñaca con vista al mar y equipada con todo los implementos necesarios para un buen artista. Así que Pancho solo tenía que ponerse a pintar para ese lanzamiento en Europa.
- Este es tu estudio. Aquí tienes de todo. Incluso vas a poder traer a tu perro. Pero recuerda que son solo cinco meses. Explica Miguel.
Pancho casi llorando de emoción exclama:
- No sé... Miguel has sido tan bueno conmigo. Que ignoro como retribuirte.
- Ya hue’on no te preocupí. Solo quiero que seas feliz. Acota Miguel. 1
- Y que te pongaí a pintar lo ante posible.
- Mañana mismo me vengo a trabajar. Dice Pancho.

           Acordado lo anterior se devuelven hacia el departamento a organizarse y preparar algunos bosquejos para el otro día. Esa noche Pancho trabajó hasta altas horas de la madrugada en compañía de su perro.

            Al día siguiente salió temprano con su perro hacia Reñaca y pintó varias semanas hasta encontrar identidad y estilo en sus obras.

           Una noche fatigado decide salir a caminar un rato por la playa. Caminando, pensando y disfrutando de los logros que ha alcanzado encuentra a una mujer sentada entre las rocas y escribiendo en una libreta. Pancho con aire de conquistador decide acercarse a la mujer para hablarle:
- “Escribir en la noche reconforta el alma como la hierba reconforta al esparcirse con el viento por los campos”.
La mujer al escuchar tan hermosos versos responde
- “La oscuridad de la noche me hace vibrar como las ardientes estrellas”.

           Pancho se sienta junto a la mujer donde entablan una singular amistad que termina cenando en la cabaña.

Una vez acabada la cena la mujer descubre la veta artística de Pancho. Diciendo:
- ¡Veo que también te gusta el arte!.
- Sí. Responde Pancho. Estoy preparando una exposición.

           La conversación prosigue sublimemente mientras Pancho preparaba algo en la cocina. Todo era formidable la conversación, los tragos y la música a doc. Pero eso no era todo una vez que la pareja de nuevos amigos terminaban de comer se dirigen al living donde la conversación se torna más delicada. Pero la hora avanzaba y no solo la hora sino la noche pasaba en conversar risotadas, bailes y caricias. Una noche que poco a poco prometía empaparse entre sabanas blancas. Donde eran los ingredientes perfectos de aquella noche.        

 

 

 

A la mañana siguiente. Mientras Pancho dormía y la mujer tomaba una ducha. Siente que la está mirando. Lo cual corta la ducha. Abre un poco la cortina para ver lo que pasaba. Cierto una vez que la mujer corre la cortina divisa que algo sale corriendo del baño. La mujer asustada lanza un feroz grito. Donde llega a despertar a Pancho. Este de un salto sale de la cama con dirección al baño tratando de descubrir lo que le sucedía a su amiga que estaba atacada en el interior de la ducha.
- ¿Qué té pasa?. Pregunta sobre saltando Pancho.
- ¡¡Alguien anda por ahí!!. Exclama la mujer.

Pancho recorre raudamente y dispuesto a encontrar al intruso hasta que de repente recuerda que el perro dormía en el baño y posiblemente él la había asustado. Así que decide buscar al perro sin poder encontrarlo y buscando por toda la casa sin resultado.

Hasta que acude al dormitorio. Donde debajo de la cama yacía el perro temblando de miedo. Fue en ese entonces que la mujer entra al dormitorio y sorprende a Pancho muerto de la risa junto a su perro.
- ¿Qué te causa tanta risa?. Exclama la mujer.
- ¡Es mi perro quien duerme en el baño y se asusto con tus gritos!. Responde Pancho.
La mujer al darse cuenta lo ridícula que se sentía se encierra nuevamente en el baño para vestirse. Minutos después al salir la mujer del baño observa que aun Pancho reía con el perro en los brazos lo que ridiculizaba aun más a la mujer quien decide abandonar la cabaña. En ese momento suena el teléfono contestando Pancho.
- Halo.
- Si, Francisco habla Miguel. Sabes mandaron tus pasajes para que viajes lo antes posible a Francia. Allá te espera Leo, dice que los cuadros que mandaste son fabulosos y que están interesados en hacer un lanzamiento en Europa a nivel internacional. ¿Qué te parece?.

 

Esa tarde Pancho angustiado por tener que dejar nuevamente a sus amigos sale a despedirse de ellos. Incluso acude a un hogar de salvación donde deja una donación en dinero para su mantención. Y con mucha pena se dirige a la protectora de animales a dejar a su perro. Dolor y lágrimas eran lo que había en ese momento. Pero el destino llegaba hasta esa parada entre esos dos amigos.

Aquella tarde, cuando Pancho regresaba de su amarga despedida es interceptado por Miguel en unas de las calles:
- ¿Qué té pasa?. Pregunta Miguel.
- Fui a despedirme de mi perro. Responde Pancho cabizbajo.
- Lo siento pero tu futuro esta primero. Exclama Miguel.

Pancho lo mira detenidamente y luego suben a preparar su equipaje. Una vez camino al aeropuerto. Pancho recuerda la imagen de su perro lo cual se deprime. Miguel queriendo alegra a su amigo le cuenta chistes lo cual no dan grandes resultados. Una vez en el aeropuerto a punto de abordar el avión Miguel arrincona para un lado a Pancho para decirle:
- Francisco, Tu sabes que eres mi amigo y que arriesgaría mi vida por ti. Lo que quiero es...

           Miguel no tuvo fuerzas para hablarle lo que ocultaba. Fue así que llegó la hora de abordar el avión. Otra amarga despedida se llevaba Pancho pero en la mirada de Miguel algo había que no quiso decir.

            Fue así que Pancho emprendió su viaje mientras Miguel con una tristeza se acercaba a los ventanales del aeropuerto para observar como el avión se perdía en el cielo.

            Una vez establecido Pancho en Europa específicamente en Francia. Leo y Arturo se encargarían de asesorar en todo sus ámbitos como así mismo finiquitar los últimos detalles de la exposición.

           Transcurridos los días. Para ser más exacto en la galería a horas de la trascendental muestra. Un grupo de exiliados se acerca al artista. Éste a modo de confraternizar con sus compatriotas acude al tumulto que con pancartas y fotografías colgando en el pecho es recibido con huevos y garabatos, definiéndolo como traidor nazista y facho.

            Pancho confundido es resguardado por policías. Mientras Leo y Arturo trataban de tranquilizar al público que estaban esperando la inauguración de la exposición. Después del bochornoso incidente decide en dar comienzo a la exposición. Gran cantidad de personalidades del mundo político, gente del espectáculo y periodistas. Todos meticulosamente invitados en el transcurso de la ceremonia la gente compraba los cuadros lo que aumentaba el crédito del artista.

Sin embargo, un telegrama de Chile llegaba a manos de Pancho en calidad de urgente. Este al leerla se entera del fallecimiento de Miguel lo cual decide cancelar todas sus actividades para volver a Chile. Pero le es negada ya que tenía compromisos que cumplir.

En vista que nadie comprendía sus sentimientos. El artista decide viajar sin consentimiento alguno. Más no pensaba en regresar. Sabía que toda esa falsa era tramada por gente opuesta al gobierno. Quienes  pretendían vigilar sus pasos para distraer a la opinión pública. Cuyo  marketing solucionarían varios aspectos negativos que ocurrían para la imagen de Chile.

            Por eso que al tocar suelo sudamericano decide desembarcar en Argentina y llegar a Chile por tierra. Quería a toda consta visitar la tumba de su amigo. Lo cual al llegar a Valparaíso se dirige a su departamento donde es detenido por agentes civiles y encarcelado en un cuartel militar.

 

 

             Aquella noche mientras Pancho dormía en su calabozo una pesadilla comienza a circundar por su subconsciencia en la cual se visualiza una secuencia de fotografías de niño hasta la adustez pasando por los más íntimos recoecos de su vida. Inclusos los meses en prisión y aquellos tiempos de mendicidad pero había una imagen que se repetía en forma de destellos que se agudizaba de manera insoportable y en la cual aparecía una oficina llena de archivadores con fotografías.

Pancho a sobresaltos despertó mientras que el guardia lo hacía callar cuando de repente al abrir la celda se siente un empujón lo que termina con escapar de su celda escabulléndose por los pasillos del cuartel hasta que encontrando un cuarto al final del pasillo lo que decide entrar a refugiarse con la sorpresa de encontrarse en la misma habitación que la pesadilla le mostraba.

              Fue entonces que queriendo descifrar aquella incógnita comienza a hurguetear los archivadores encontrando una lista de nombres con oficiales caídos lo cual descubre una carpeta con sus fotografías descubriendo la de su amigo este sollozando por el engaño de quien era su amigo escapa desde una ventanilla abierta de aquella oficina dándose a la fuga.

              Al día siguiente en una de las calles tradicionales y pintorescas del Barrio Puerto sector aduana en Valparaíso cercano a la iglesia La Matriz vivía Pancho. Sucio, mal vestido y agobiado por su descuidado destino no encontraba sentido a su vida creía que sus días estaban terminadas y la única manera de esconderse del mundo exterior era mezclarse entre los mendigos del lugar.

 

 

 

              Esa mañana Pancho dormía tirado en la calle cubierto por cartones para amortiguar un poco el frío mientras una manada de perros que andaban en levas circundaban por su alrededor. Incluso algunos perros también dormían a su dado. Otros orinaban sobre el hombre sin que éste se percatara. Pero había un animalito en particular que lo contemplaba con cierta ternura maneándole su colita y langüeteándole el rostro del individuo para poder despertar.

            El animal inquieto por provocar alguna reacción de su supuesto amo logra sacar un manotazo que entre dormido que el hombre logra lanzar tirando al perro centímetros de distancia. El perro al recuperarse del golpe vuelve donde sujeto ladrándole y arañándole hasta que el individuo despierta definitivamente insultando al perro. Diciendo:
“Perro concha de tu madre ¡no me degai dormir”

              Pancho enfurecido se levanta tomando sus escasas pertenencias emprende camino para enfrentar un nuevo día...

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

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