Lapislázuli Periódico - Cuando lo sueñes, se hará realidad



 

Petropavlovsk-Kamchatsky

Por: Adriana Bañares (Colombia)

 


- Tocarte es una odisea.
- Llorar es un signo de inmadurez.


Pensar que quiero pasar una noche entera contigo es una soberana estupidez. Pedirme que me quede, una pérdida de tiempo.

Que no quiero, que no.
Que no quiero que me veas dormida, no.

Que no quiero relajarme.
Que no.

Que no quiero sentir tu respiración mientras sueño. No quiero que te apropies de mis sábanas con tu olor.
Que no, que no,
que no quiero.

Te di cada uno de los poros de mi piel.
Tú me reclamas una noche. Pero yo pido que te vayas.

Era tierno, era suave. Era dulce, era tímido.
Como yo.

Quién me dijera en su momento...
¿Fui yo? Me dije: es perfecto.
Y temí.

No hay perfección. No existe, ni para ti, ni para nadie. No existe, no. No existe. Si te vi así...
No hay amor. No existe, ni para ti, ni para nadie. No existe, no. Ni te veo así...

Por eso no puedo, no puedes.
No quiero que te quedes.

Déjame sola, en mi silencio. Déjame esta noche mirar por la ventana.

Déjame para siempre, sumida en la alegría interna. Perdida en mi infinito, viendo el horizonte, soñando que soy un hada, como cuando era una niña.

Como cuando paseaba por mi añorada Petropavlovsk-Kamchatsky... Qué importaba por aquel entonces la playa. El calor, como el frío, eran tan sólo dos conceptos, nunca sensaciones.

Sólo llenarme de mí, introduciéndome en el vacío de mi existencia, reencontrarme con esa niña.

Y bajar a la playa, en esta noche de mayo, con aquel pareo blanco que compré al llegar aquí. Como una suave sábana de seda protegiéndome. Como las sábanas que debieron acompañarme la noche que descubrí el placer. Como las sábanas de seda que te protegieron...
Bajaré con el pareo. Sólo con el pareo, porque demasiado tejido corromperá mi piel, mi ser. Porque si no siento la brisa, me convertiré en un cachito de plástico.
En una muñeca fantasma.

Y bajé...

Bajé con el pareo... Y un sentimiento de extrañeza, intentando redimir mis actos con imágenes de la melancolía, acompañó mis pasos por la orilla.
Un concepto, una sensación.
El sonido del mar es sólo un ronroneo inmortal, el eco de una vida. El agua que acaricia mis pies, la arena húmeda. El viento me desnuda, pero no lo siento. No siento nada que sea ajeno a mi mente, ni las lágrimas, ni el frío, ni el agua... Sometida al nirvana. Embriagada de mí, embriagada por un pasado que no fue feliz, borracha de recuerdos de una vida que no viví. Tan llena de una confusión que juega con mi equilibrio, me convierto en el pareo y ruedo por la orilla, movida por el viento.
Etérea, soy un fantasma desnudo y solo en esta playa.
Soy algo abandonado.
¿Por quién?
Por mí.
Soy un cuerpo, y él lo supo.
Sólo un cuerpo...
Unos ojos verdes ofreciendo ayuda azul a un cuerpo blanco. Unos brazos intentando ayudarme.
Alguien me abraza, y al principio no lo noto... aún no he vuelto en mí, pero siento frío húmedo en las mejillas. Siento lágrimas de humillación.
A veces no lo puedo evitar... No puedo evitar ser humana.
- ¿Eres una sirena?
No sé sonreír.
Pero siento que es el momento. Pero no lo haré. No quiero ser humana. Sólo quiero ser un cachito de plástico.
Por eso le beso,
Por eso le pellizco,
Por eso muerdo y por eso me arrodillo. Porque no vale para nada más, porque esta noche tampoco soy humana, sólo soy silencio y lágrimas. Sólo soy una sirena jugando con un hombre, y como Lillith beberé de su esencia para nutrirme de la humanidad de la cual carezco. Y le dejaré marchar después, o me iré yo.
Dejaré que sus manos acaricien mi piel, que el agua purifique esa arena que manchamos de placer.
Dejaré que se introduzca en busca de mi éxtasis y en busca del suyo propio. Dejaré que su aliento se pose en mi nuca cuando, hundiendo mis rodillas y mis manos en el barro de esta playa, observe esta luna llena que vaticina el verano sobrevolando el horizonte. Pues no hay imagen más bonita que un mar iluminado por la luna llena.
Y la luna me mira con tristeza, mientras él se mueve dentro de mí, mientras yo grito.
Ya ni sé qué es el dolor.
No sé qué es el placer.
Quizá no importen: como el frío y el calor en Rusia, sólo serán conceptos rozando una piel insensible.
Y cuando se corra, cuando yo también haya alcanzado el punto máximo de humanidad y deje de ser una sirena añorando el horizonte, dejaré de mirar a la luna.
No le diré adiós, pues me importará casi tan poco como él...
Y manchada de barro y semen, desnuda y silenciosa, me introduciré en esta playa, borraré con el agua todos mis recuerdos y entraré de nuevo en casa.
Miraré por la ventana, me olvidaré de ti y me meteré en la cama.
Sola.
Me meto desnuda en esta cama de uno cincuenta, recordándote en el tacto de las sábanas. Condenándome a estar sola.

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Biografía

Adriana Bañares desea compartir su obra con los lectores de Lapislázuli Periódico. Este texto fue publicado inicialmente en el blog Las Muertes de Katriuska (2007- 2009). Las muertes de Katriuska by Adriana Bañares is licensed under a Creative Commons. Reconocimiento-No comercial- Sin obras derivadas 3.0 España License.

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