La filósofa francesa Brigitte Labbé es reconocida por escribir para niños y adolescentes, libros que tratan de la guerra, la muerte y la injusticia; entre ellos, se destaca una colección de más de 50 libros llamada "Píldoras de sabiduría". El pasado 28 de septiembre en la Biblioteca Pública Virgilio Barco, en Bogotá, se realizó un conversatorio con esta escritora, donde la pregunta clave ¿Puede la filosofía cambiar la realidad? dio paso a que se exploraran temas como: cuestionamientos filosóficos en la educación de los niños; microacciones en la transformación de la realidad; el Ser y la apariencia en la construcción de identidad; entre otros. Al finalizar el conversatorio, Lapislázuli Periódico tuvo ocasión de conversar con ella y aproximarnos un poco más a sus reflexiones en torno a la enseñanza de la filosofía en el ámbito escolar.

 

Periodicolapislazuli.com 6:49 AM Actualidad

entrevista

1. Durante el conversatorio mencionaste que tienes una caja de herramientas que te permite aproximar la filosofía a los niños. ¿Cómo hacer para que esta caja de herramientas sea flexible y no se convierta en un instrumento rígido que limita la inspiración?

B.L.// Voy a contar una historia para responderte. Si alguien tiene
hambre, tengo dos posibilidades. O bien le voy a dar un pescado y va comer, o le voy a dar una caña de pescar y vamos a aprender a pescar juntos; y por supuesto, entienden que yo me conecto más con la segunda opción. Es decir, darles a los niños herramientas para que construyan ellos mismos su pensamiento, su razonamiento; y poco a poco que desarrollen su pensamiento y su espíritu crítico.

2. Sin embargo, ¿Podríamos pensar que los niños de hoy en día están perdiendo su capacidad de asombro por causa de las nuevas tecnologías y de entornos que están saturada de aparatos tecnológicos? Y si es así, ¿qué podemos hacer para que sigan soñando?
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B.L.// No estoy segura que los niños hayan perdido su curiosidad. Es tal vez que nosotros rechazamos un poco su mundo, y nosotros como adultos, tenemos que acompañarlos en ese mundo de tecnología, ir a ver sus juegos, ver lo que hacen, hacerles preguntas, interesarse por lo que hacen. Cuando yo empecé a jugar videojuegos con mi hija generó conversaciones muy interesantes, en lugar de decir "no, tus videojuegos no me interesan, deja de usar tantas pantallas, etc"; en lugar de eso, yo fui a jugar con ella, y creó una comunicación alrededor del universo de ella. Entonces, tal vez nosotros nos tenemos que sumergir con ellos en su universo, en lugar de calcar nuestros conocimientos sobre ellos.
3. ¿Cómo debería actuar el promotor cultural para orientar a los jóvenes en su adolescencia, para que exploren su individualidad, generen su propia identidad?

B.L.// Creo que la libertad de pensar se consolida creando espacios en los que los jóvenes no se sienten juzgados ni evaluados. Donde se sienten acogidos con todo lo que tienen para decir sin ningún juzgamiento ni evaluación. Si podemos crear estos espacios, ahí se despliega el pensamiento libremente y se puede recrear un hilo de cuestionamiento que va de nosotros a ellos, y de ellos a nosotros. Es muy importante dejar de juzgar y evaluar a los jóvenes, sino escucharlos.

4. La caja de herramientas filosófica, ¿cómo se puede usar para eso?

B.L.// Pues, precisamente empezando con pequeñas anécdotas de la vida diaria que son muy prácticas. Cuando decimos: "¿Cómo te vas a vestir? ¿Vas a buscar trabajo en un grupo de Rock o en un banco? Con preguntas así de sencillas y concretas; a todos los jóvenes les apasionan ese tipo de preguntas. Por supuesto que no lo serán si uno empieza con una gran pregunta como: ¿Cuál es la diferencia entre el ser y la apariencia? Pues ahí van a salir corriendo.

 

5. En Lapislázuli nuestros lectores son soñadores. Muchos de ellos artistas, escritores. Sin embargo, sabemos que es difícil vivir del arte económicamente en esta sociedad. ¿Qué consejo podrías darle a todos aquellos que pierden el aliento de seguir adelante?

B.L.// Si, es verdad. Es muy difícil vivir del arte, especialmente en un mundo cultural. Y no es un asunto propio de Colombia; esto sucede en todo el mundo y en el enfoque capitalista que adopta la cultura a veces, es complicado. Entonces por supuesto, no tengo una respuesta en lo económico, pero tal vez, un pequeño consejo sería volver a leer, y leer de nuevo el discurso de Martin Luther King [1] que comienza con una frase que seguro les va evocar mucho "Yo tengo un sueño – I have a dream", e irnos a inspirar en estos grandes personajes que pueden cada día nutrirnos un poco más.
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6. ¿Qué mensaje te gustaría dejar a los lectores de Lapislázuli Periódico? ¿Qué recomendación podrías darnos?
B.L.// [Contempla en silencio mientras piensa la respuesta] Que sigan leyendo... (Risas). [Luego] ¿Quién soy yo para darles un consejo a personas que ya están en la cultura, que leen, que están conectados con la poesía, que tratan de ser creativos? Yo no soy ningún gurú, y no me siento en capacidad de dar un consejo. Con toda humildad solo les puedo decir que me gustaría conocerlos a todos y que podamos filosofar juntos. ¡Muchas gracias! .

 





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