Lapislázuli Periódico - Cuando lo sueñes, se hará realidad



 

Editorial Julio 2012

!Publicidad, el Kraken en la actualidad!

Por: María Alejandra Cantor y Alejandro Jiménez Schroeder

Cual si fuera el Kraken, esa bestia mitología que aterrorizaba sin clemencia a las embarcaciones, o el monstruo de diez mil brazos que con ansias atacaba pueblos enteros con el deseo simplemente de destruir todo a su paso, surge en la actualidad un monstruo en esta época mucho peor que amenaza día a día la existencia y la armonía del mundo "civilizado" y se disfraza entre nosotros como una bendición para el sistema: hablamos aquí de la Publicidad. Esa práctica en realidad siempre ha existido, pero sin duda con los años su voracidad ha aumentado; ahora, su poder y hegemonía son tales, que se ha infiltrado en lo más profundo del sistema y arrasa sin piedad a todos aquellos que tratan de evadirla; o tan solo, anhelan una vida lejos de ese sistema, que no les diga qué deben comprar, qué deben hacer, o qué deben pensar. Es claro que por sí misma, la publicidad carece de un alma que le permita crecer. La confianza que gran parte de la sociedad le ha atribuido se ha convertido en su nutriente, y junto con otros artificios del capitalismo, ha generado un sistema del cual se hace imposible escapar. La publicidad por sí misma no sería nada, si no alimentaras las expectativas de lo que lo demás pueden hacer por ti, y asumieras tu responsabilidad.

 

La publicidad termina siendo una entidad casi viviente e independiente del mundo mismo, y la sociedad, que lo recibe con fe ciega, se ha vuelto la armadura de este hijo de la libertad de los intereses del sistema. Sabes que algo no está bien cuando prendes la televisión y ves comercial tras comercial diciéndote que debes comprar; estás siempre esperando a que te digan lo genial que eres, o te den la respuesta a esa pregunta que llevas encima hace meses… Recuerdo cuando nos enseñaban que todo recurso que se empleara para inducir a otro se convirtiera en un servicio o producto hacia parte de universo de la publicidad, y esta se encaminaba a satisfacer las necesidades de alguien. Se fomentaba la compra de mercancías, fueran objetos o no de primera necesidad. Pero ahora, la publicidad no se encamina a suplir una necesidad, sino por el contrario, crea necesidades y te vuelve dependiente al sistema. Tristemente controla nuestras vidas; te hace sentir feo para venderte cremas, te hace ver gordo y estúpido para ofrecerte productos mágicos, te humilla y te vuelve infeliz para finalmente llegar y ofrecerte la chispa de la vida; ahora te vende ARTE. ARTE para intelectuales, arte para un grupo selecto y así sentirse menos indigno de ser un ser humano. Un arte que diferencie las masas, y te de "individualidad" aunque al final, todos terminan consumiendo de lo mismo. Ese mismo engendro te hace cuestionar tus valores y gustos, porque ahora tu valoración estética sobre lo bueno y lo malo, siempre está permeada en si el artista vende o no vende. Como en una ecuación de primer grado: a mayor número de público, mayor la calidad del artista. Pero allí no termina su régimen de perversidad!! Si nos enfrentáramos contra el Kraken por lo menos sería menos lesivo, o quizás menos sádico. Pero con la publicidad, ahora nos vemos heridos, y suplicamos que este dolor termine, sin que la situación augure un futuro mejor. La publicidad, para bien o para mal, se ha convertido en la principal fuente de financiación de los espectáculos culturales. Ese concepto de Industria Cultural sería imposible de concebir, sin la publicidad como eje transversal de toda una economía de mercado. La pauta, la payola, la publicidad en todas sus dimensiones (sin importar quien asuma los costos) termina convirtiéndose en el intermediario que esclaviza a cada proyecto en términos de rentabilidad, y le obliga a redireccionar sus propuestas hacia un target que le represente ganancias. Quizá por ello, hoy en día sea tan asombroso encontrar [y los hay, aunque no son muchos] un proyecto alternativo que sea auto sostenible, sin recurrir a la publicidad que ofrece el gran monstruo, al tiempo que garantiza a mediano plazo su sostenibilidad. A pesar de lo que muchos dicen, el monstruo no es Google adwords, ni el raiting, ni "pay per click", ni todas las herramientas que día a día se nos brindan para GANAR FACIL Y RAPIDO. El monstruo sigue y seguirá allí, aun cuando no quieras decir su nombre. Finalmente sabes, o por lo menos, siempre lo suponías, tenías la respuesta dentro de ti….ese monstruo que te anula la voluntad y te hace actuar por impulso, abusarte y luego arrepentirte, ceder a tus valores y comenzar a negociar tu vida…..

 


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