Lapislázuli Periódico - Cuando lo sueñes, se hará realidad



Frankfurter Buchmesse
Feria del Libro de Frankfurt

 

Manuel Jiménez-Schröder

Enviado Especial de Lapislázuli Periódico

 

I

A orillas del río Meno descansa con grávida agitación la internacional ciudad de Fráncfort, quien hoy en día con sus casi 700 mil habitantes, es reconocida como centro económico de Europa, al igual que por ser cuna de acontecimientos y personajes ilustres que han hecho importantes aportes a la humanidad, las ciencias y las artes. Los orígenes de esta ciudad se remontan cerca del año 794 bajo el dominio de los francos, momento desde el cual ha venido configurándose como uno de los núcleos urbanos de gran importancia histórica en Alemania; la jerarquía de Fráncfort surge tras el declive del Imperio Romano en la región, ya que se vuelve foco de la actividad comercial y tráfico de mercancías entre el Mar Mediterráneo y el Mar del Norte siguiendo el eje marcado por el trayecto del río Rin.

 

 

Esta dinámica comercial ha continuado a través del tiempo acompañada por periodos de esplendor al igual que por distintos periodos de depresión, e incluso estuvo próxima a su ocaso tras el devastador avance de las fuerzas aéreas aliadas USAF y RAF que dejó tras su vuelo -y más de 1,2 millones de bombas- la pérdida de miles de vidas humanas y la casi total destrucción de la ciudad. En un primer recorrido por sus calles, mientras logramos abstraernos del ajetreo circundante, sobrevienen un sinfín de historias que asoman desde el pasado y se abalanzan sobre nosotros; algunos sitios nos recuerdan, por ejemplo, la época durante la primera mitad del siglo veinte, en la que se llevó a cabo un conjunto de estudios sociales reconocidos bajo el epíteto de Escuela Filosófica de Frankfurt, críticos frente a las condiciones sociales e ideológicas bajo las cuales se construye La Teoría y cuyos más ilustres exponentes son los reconocidos teóricos Th. Adorno, Max Horkheimer y posteriormente Jürgen Habermas, quienes junto a la ingente figura de Kant, conservan un rol central en las universidades alemanas, particularmente en los departamentos de Filosofía.

Pero son quizá los eventos de su historia reciente los que mayor impacto han causado en la memoria de sus habitantes; sí seguimos husmeando en los alrededores, algunos indicios nos revelan una imagen lejana sumida en una densa bruma, cual si fuera un claroscuro del Periodo Barroco…, en medio del cielo nocturno del 22 de marzo de 1944, el sonido de los aeroplanos y las alarmas señalan el inminente ataque, miles de bombas incendiarias y con explosión retardada caen precipitadamente sobre las calles y callejones, caen también sobre las tradicionales casas con entramado de madera o Fachwerkhaus, y sobre el río con el objetivo de aislar el centro de la ciudad; muchos se refugian en los sótanos o cualquier otro rincón en el que con ansia esperan hallar resguardo, pero a pesar de ello más de 1,700 personas mueren mientras la oscuridad es reemplazada por el resplandor de cientos de incendios que con gran rapidez se extienden y reducen a cenizas el corazón de la urbe y casco antiguo medieval más grande de Alemania.

 

A partir de allí, la cara de Fráncfort cambiaría para siempre. Sin embargo este no sería el último de los 75 ataques aéreos que sufrirían los habitantes de la localidad; se estima que allí murieron más de 5.500 personas, además de 18.000 soldados en el frente de combate y 11.000 judíos deportados, todos originarios de esta ciudad. Aquellos que sobrevivieron se encontraron ante el panorama de la desolación,120 mil personas, en su mayoría mujeres y niños sin hogar, deambulaban día tras día por las ruinas de todo lo que solían conocer, removiendo continuamente con palas y halando carritos para rescatar los pocos bienes que pudieran ser útiles, o incluso tratando de obtener los alimentos mínimos necesarios para continuar con sus vidas, al mismo tiempo que arriesgaban a detonar involuntariamente las municiones aún sin estallar ocultas entre los escombros y construcciones que aún en pie aguardando por ser demolidas dados los graves daños estructurales.

 

En muchas ocasiones constituye un reto a la imaginación intentar establecer el aspecto original que tuvo la arquitectura francfortés desde hace cientos de años, pues son realmente pocos los testimonios que perduran de su pasado medieval, al igual que de otras construcciones de épocas posteriores, algunas de ellas con una vida corta, como aquellas lujosas edificaciones que durante el periodo de prosperidad iniciado en los años de mil novecientos veinte fueran renovadas o construidas totalmente nuevas desde sus cimientos, u otras como la hoy reconstruida casa natal del que por ventura es quizás el más célebre escritor alemán Johann Wolfgang von Goethe, representante del Romanticismo y precursor del Clasicismo. Donde antaño estaban las ruinas de gran parte del casco antiguo de Fráncfort se levanta hoy una ciudad moderna.

 

Sus rascacielos -asimilados por nuestras sociedades como sinónimo de prosperidad y crecimiento- se amontonan unos contra otros mientras nos gritan al unísono que en la actualidad esta metrópoli experimenta una nueva época de florecimiento económico. A la sombra de las enormes torres empresariales -entre ellas la Bolsa de Frankfurt y el Banco Central Europeo- y de un variado conjunto de grúas móviles que erigen incesantemente nuevas edificaciones, no nos es difícil advertir que las avenidas y calzadas nos ofrecen una atmósfera similar a la de "La Gran Manzana", no sólo en el sentido de la concentración de millonarias inversiones de empresas multinacionales; su "aroma neoyorquino" se revela en el aire de la vida cotidiana, de las variadas ofertas y actividades comerciales, culturales y artísticas, y sobre todo en la presencia de la multiculturalidad, del encuentro diario de personas de cada rincón del planeta, y es este conjunto de razones lo que le ha valido el sobrenombre de Mainhattan, en una relación que por un lado ostenta un fuerte antagonismo, mientras que por el otro nos dejar ver cierta dosis de reverencia hacia el ícono del sueño norteamericano.

 

La Manhattan del río Main, ve acrecentarse el tráfico de personas y mercancías, pues cuenta además con la estación central de trenes y con el aeropuerto más grande de Alemania, que sirven como punto de escala de vuelos internacionales provenientes de todo el mundo, gracias a su ubicación intermedia con respecto a múltiples rutas aéreas que conectan oriente con occidente. Esta situación conlleva a que como toda gran ciudad sea espacio de indiferencia, falta de pertenencia y en menor medida, la mendicidad, problemas derivados en parte del anonimato en que caen los individuos que se pierden dentro de una masa poblacional cada vez mayor, a la que se suma una población flotante que cambia diariamente gracias a las buenas vías de comunicación, que atrae anualmente a más de tres millones de visitantes buscando ser partícipes de alguna de las múltiples ferias de la ciudad (ferial del automóvil, feria de música, etc.).

 

II

De esta manera, nos encontraríamos con una multitud que se dirige como exhortada por una poderosísima fuerza de atracción hacia los recintos feriales; de manera similar y con algo de suerte, nosotros mismos nos sentamos en los cómodos asientos de uno de tantos y atestados trenes que, desde tempranas horas en la mañana, nos conducen hasta las puertas de la Feria del Libro de Fráncfort (Frankfurter Buchmesse), reconocida por ser la mayor exhibición comercial de libros en el mundo, no sólo por la magnitud de sus instalaciones sino por el número de expositores y visitantes que congrega anualmente. La importancia de este evento es tal que allí los visitantes se enfrentan a las ideas, tendencias y temas que mueven y determinarán los rumbos de esta industria durante los próximos años; así vemos, por ejemplo, cómo desde hace algún tiempo va ganando terreno la comercialización de aplicaciones y servicios virtuales diseñados con el propósito de utilizarse a través de dispositivos electrónicos o móviles, adelantos tecnológicos que ofrecen distintas opciones a un círculo de usuarios que se amplía cada vez más al mismo tiempo que se expande el espectro de los medios de lectura y transmisión del conocimiento (los audio-libros por ejemplo), yendo más allá de las ediciones y tirajes tradicionales que cuentan aún con gran preeminencia. Pero a diferencia de otras ferias del mismo tipo, esta no se centra en los lectores o usuarios de los dispositivos, sino que es un espacio para las editoriales, siendo su finalidad la venta de las licencias de publicación y los derechos de comercialización en todo el mundo. No obstante lo mencionado hasta el momento, este salón del libro constituye una verdadera Torre de Babel, con la agitación y congestión proveniente de un sinnúmero de lenguajes que se reúnen en cada rincón de este recinto; más que ser un espacio donde tiene lugar el tráfico de palabras entre diversos idiomas que se entrelazan, chocan, vuelan a través de los pasillos y cubículos, detrás de cada frase se hallan conocimientos diversos, experiencias particulares y finalmente formas de ver el mundo que encuentran transitoriamente en el idioma Alemán y el Inglés a sus mediadores.

Entre el 9 y 13 de octubre del 2013, la exposición tuvo como invitado de honor y protagonista, ni más ni menos que al país del jogo bonito, el lugar donde todo é muito grande, hablando no solamente en el sentido futbolístico, pues además del orgullo por el legendario estadio Maracaná, del que en 1950 saliera victoriosa la selección de Uruguay (tal vez la derrota más grande sufrida por los pentacampeones), o del que para muchos es el más grande futbolista de todos los tiempos: Pelé. Este es también un país que encierra entre sus fronteras una gran porción de la región selvática más extensa del mundo, y así mismo la estatua de Cristo Redentor, caracterizada dentro del movimiento Art decó que con sus 38 metros de altura, es la más grande del mundo, a cuyos pies se extiende la ciudad que en enero despliega el carnaval más grande y famoso del mundo, Río de Janeiro.

Así mismo podríamos mencionar algo de la política económica de sus distintos gobiernos, en la cual prima los megaproyectos y los cultivos agrícolas en grandes extensiones, que la ubican como una potencia emergente. Brasil, bajo el eslogan ´un país lleno de voces´, impregnó las distintas salas con los colores azul verde-amarella, y la musicalidad de su lengua se apropió de foros, conferencias y eventos culturales, exhibiciones fotográficas y filmes de diversos géneros, todos estuvieron para el deleite de los espectadores, mostrando en su conjunto una porción de las obras y creaciones que por estos días hacen parte de la oferta cultural brasilera; pero a pesar de ello se puede decir, en la opinión de algunos visitantes, que se cayó en el cliché de la imagen estereotipada del exotismo y alegría del mayor país suramericano, al lado de una escasa representación de su diversidad cultural y étnica. Respecto a las exposiciones, vemos que los distintos pabellones están organizados por materias como: Traductores, Publicaciones académicas y especializadas, Literatura y Educación, Arte y Diseño, Comercio de Libros o también Antigüedades, y cada uno de los stands en ellos, se configura como un pequeño espacio para el encuentro de rostros con rasgos tan disímiles y diversos que, reunidos, nos posibilita hacernos una idea inicial del significado del multiculturalismo, escena nada rara a pesar de que al interior de cada pabellón existe una distribución de las editoriales respondiendo a un orden geográfico. Colombia, uno de los pocos países de América Latina allí presentes, tuvo su espacio en el pabellón dedicado a las editoriales internacionales, y su representación estuvo a cargo de la industria editorial comercial, bajo la tan difundida imagen de nuestro Nobel García Márquez junto a sus principales obras literarias, así también, un libro nutrido de sugestivas fotografías que revelan el trabajo realizado durante años por el maestro Rogelio Salmona, para mencionar sólo un par de ejemplos; en un rincón cercano se exhibían las publicaciones académicas de algunas editoriales universitarias. Como complemento a las presentaciones del país invitado, encontramos un variado calendario de eventos y exhibiciones con nombres tan sugestivos como "cocinando con palabras", en el que se habla "del oficio de las letras" mientras se cocina algún plato frente al público expectante tanto de las experiencias de los autores como de la posibilidad de dar al menos un bocado del banquete; otras actividades de corte más tradicional como el ikebana o kadō, el arte japonés de arreglo floral, cuya particular estética constituye todo un desafío a la paciencia de muchos. Así mismo, y como parte de los arreglos escenográficos o decorativos, se presentaron propuestas alternativas de lectura en dos montajes que nos llevan a preguntarnos ¿cómo nos resultaría leer plácidamente recostados en una hamaca o mientras pedaleamos en una bicicleta? Habiendo hecho frente a los desafíos de la bicicleta y la hamaca, y tras un rato de lectura y esparcimiento, pero con la firme disposición de seguir explorando los secretos de esta feria del libro, cuyo recorrido precisa más de un día con dedicación exclusiva, nos parece que quizá hay algo aquí que no concuerda: ¿acaba de pasar de largo Naruto Uzumaki junto con Sasuke y Sakura?; volteo a mirar de nuevo y confirmo que mis ojos no me engañan, son ellos y no están solos. Aunque pueda parecer extraño, es muy común encontrar reunidos a los representantes del cosplay en este escenario -con sus disfraces y trajes representativos de personalidades, de ideas o culturas- pues como se ha vuelto costumbre, dada la gran influencia de la industria del comic a nivel mundial a través de personajes provenientes de las principales empresas editoriales y estudios de animación japoneses y estadounidenses.

Las ferias poco a poco se han convertido en un espacio propicio para los amantes del anime, el manga y los videojuegos entre otros; y por eso de tanto en tanto pasa un Naruto junto a nosotros, o quizá vemos a lo lejos que Darth Vader hace la fila para comprar la típica Wurst con curry, además de unas papas fritas y una bebida. Así entonces, este grupo de apasionados por el comic se reúnen mientras comparten sus gustos por la elaboración del disfraz de su personaje preferido, o simplemente desfilan por las pasarelas invisibles de la feria, para ser fotografiados por sus compañeros y los no pocos visitantes que encuentran un momento de diversión ante lo llamativo de los disfraces, o son atraídos por la peculiaridad de esta práctica. Así, y para dar vía al cierre de este relato sobre las experiencias alrededor del mayor evento especializado y dedicado a uno de los sectores más rentables del inmenso mundo de la literatura como lo es la industria editorial, es un gusto para Lapislázuli Periódico presentar a continuación ante nuestros lectores la entrevista realizada a Francisco Pereira, uno de los representantes del país invitado y director de la Editorial Reflexiva, quien nos contó sobre su exposición: The Art of Saying Everything in 16 Words - "El arte de decir todo con 16 palabras"; el origen y motivaciones que lo inspiraron a escribir y a presentar su obra en diversos formatos, desde los papiros hasta el formato digital, lo cual conserva la esencia de su propuesta como metáfora para la historia de la creación de un libro y una casa editorial desde la perspectiva de un autor-editor.

La invitación final es entonces: Escribamos nuestra propia historia.





 

 


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Por: Manuel

Jiménez-Schröder

-Reportero Lapislázuli Periódico-